lunes, 17 diciembre 2018
21:31
, última actualización
Deportes

La pegada del Sevilla y el muro de El Madrigal

El Submarino ha dejado su puerta a cero en 12 de los 22 partidos de este curso como local. Los de Emery casi siempre marcar fuera de casa

el 10 mar 2015 / 20:34 h.

Regresa Europa para los aficionados del Sevilla. El Madrigal es la primera estación de un camino cuya meta es Varsovia para los que sueñan con la cuarta Europa League. El Villarreal, adversario que tocó en suertes según el bombo, es un rival realmente complejo, con victorias o resultados a domicilio de mérito enorme (Vicente Calderón y Santiago Bernabéu) y con una solidez como local fuera de toda duda. Esto sí que le preocupa al Sevilla. Es evidente, y la historia está para demostrarlo, que jugar la vuelta en casa no garantiza, ni mucho menos, la clasificación para la siguiente ronda –la eliminación a manos del Espanyol están aún muy fresca–. El resultado que saque en el partido de ida resulta casi decisivo. Y aquí el conjunto amarillo es demasiado peligroso. Sus números como anfitrión así lo dicen: en 22 partidos como local ha dejado la puerta a cero en 12 ocasiones (más de la mitad), logrando la victoria en 17 de ellas. Toda una señal de la dificultad que supone jugar en tierras castellonenses. Y es que, por mucho que los profesionales del fútbol lo repitan hasta la saciedad, los goles en campo rival, o por el contrario, dejar la puerta a cero, es más de medio billete hacia la siguiente ronda. La última prueba la tiene el Sevilla con la eliminatoria en su estadio frente al Borussia Mönchengladbach. El gol de Iborra en la ida fue más que fundamental. El conjunto alemán tuvo que sacar a relucir su faceta más ofensiva. Descuidándose atrás, algo que no había hecho hasta la fecha, y con un juego ofensivo alocado. Eso no se vivirá en tierras levantinas. Marcelino ya vaticinó en El Decano Deportivo que no espera un duelo con goles, parecido a los que el Sevilla ha protagonizado en las últimas semanas contra Gladbach, Real Sociedad o Deportivo. Hay mucho en juego y ninguno de los dos desea arriesgar, por mucho que Emery deseara que fuese una realidad. Iborra y Aleix abrazan a Diogo (Foto: Manuel Gómez). Iborra y Aleix abrazan a Diogo (Foto: Manuel Gómez). Este Sevilla, y más aún el equipo base que se ha instaurado en las últimas semanas, está concebido para jugar a la contra. Aleix Vidal y Vitolo encarnan ese fútbol de ida y vuelta, de ocasiones para los dos equipos, sin miedo a lo que pueda suceder. Brillante espectáculo para el aficionado neutral y una montaña rusa de sensaciones para el que se está jugando algo. Y es que el Villarreal está mostrando una fiabilidad fuera de toda duda. Todas las eliminatorias disputadas está temporada (entre Europa League y Copa del Rey) las ha superado siempre que ha empezado como local. En la única que cayó fue en la que disputó la ida en territorio adversario –semifinales de la Copa ante el Barcelona–. Esto, unido a su fortaleza defensiva, hace pensar en un duelo de ida escaso de goles y con dos equipos que se mostrarán respeto. Como es lógico, el Sevilla saldrá a El Madrigal a ver qué propone Marcelino y su Villarreal. No es una cuestión de pensar que todo se decide mañana. Hay 90 minutos después de la primera batalla y la inteligencia en la eliminatoria es otra de las cartas que deben jugarse los dos entrenadores. El único punto a favor de los nervionenses en estos octavos es su trayectoria reciente en Europa. El Sevilla sabe de sobra a qué se enfrenta. Ha superado pruebas de este calado hace menos de un año, con un resultado tan satisfactorio como conocido. El Villarreal tiene una historia en este siglo importante en el Viejo Continente, aunque no sabe lo que es disputar una final, y por tanto, lo que es levantar al cielo de una capital continental un título. Partidos sin goles ¿Le convendría al Sevilla un partido sin goles? No. Primero porque la vuelta se convierte en un cara o cruz en el que cualquier empate con goles te deja en la cuneta. Marcar en el estadio rival, como dijo Vitolo antes de viajar a Alemania, es prioridad para el Sevilla. Esta temporada ya ha viajado por Europa sin anotar gol, circunstancia demasiado habitual para lo poco que ha jugado. En Rijeka, primera salida, sí marcó (Iago Aspas y Mbia). Después fue el turno de viajar a Lieja y Rotterdam. Empate y derrota y ningún gol a favor. Ya en Gladbach, con el condicionante del partido de ida, el Sevilla mostró su mejor cara al contragolpe. Echando la vista atrás, a las eliminatorias de la pasada temporada que comenzaran fuera de casa, los de Unai Emery sólo disputaron dos en estas condiciones, jugando la vuelta en casa. En Eslovenia, en casa del Maribor, los sevillistas se trajeron una positiva igualada (2-2), refrendada posteriormente en Nervión. Donde hubo que sudar la gota gorda fue en los cuartos de final frente al Oporto: 1-0 en Portugal y gracias. En la vuelta sacó el Sevilla el capote para hacer la mejor faena de la temporada. Villarreal, estación vital hasta Varsovia. Marcelino con el cuchillo entre los dientes. Marcar daría la vida.

  • 1