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La película de tu vida

el 13 nov 2012 / 20:02 h.

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Hay momentos en los que, de pronto, parece que se oscurece todo y da la sensación de que toda va de una forma que tú no esperas. Las noticias que en ese momento recibes no te agradan, lo que estás haciendo parece que no te sale bien y poco a poco tu ánimo se va poniendo un poco triste. Luego te desesperas y al final te sientes mal sin motivos aparentes. En estos momentos, hay que echar mano de algún rayo de esperanza al que agarrarse y que dé un poco de luz a tu vida.

Si te ha pasado esto alguna vez, imagino que habrás intentado calmarte pensando que todo pasará y que eso sería necesario por algo. Eso es lo más inteligente, porque las casualidades no existen. El azar o lo que quieras llamarle se debe a unas leyes que hay en el universo y que se mueven por hilos invisibles a los ojos. La luz necesaria para ver bien estos hilos son la paciencia y el optimismo. Si somos pacientes y esperamos un poco, todo pasa y la calma vuelve. Si somos optimistas viendo el lado bueno de la vida, lo correcto es pensar ¿qué trae esta situación de bueno que ahora no veo? Al abrir el pensamiento y ser un poco más alegres, en realidad nos hacemos un favor a nosotros mismos, cambiamos la química del cerebro y eso transforma esa situación en un estrecho pasillo que lleva a una gran calle.

Nada de lo que nos ocurre es tan importante como para que estemos sin esperanza y con tristeza. En el día a día tenemos muchas situaciones que hacen que el estado de ánimo varíe. Si te fijas, la mayoría son buenas, pero si las analizas en un momento triste parecen todas iguales de negativas. Así que si al final del camino sólo miras lo bueno, que es lo importante, puede que hasta ese día raro fuera necesario al menos para distinguir que hay otros días distintos y buenos.

Creemos que todo tiene que ser de color de rosa o por lo menos parecido a las películas americanas, en las que, claro, al final son felices. Pero la vida es más bonita que una película porque el que escribe lo que pasa y cómo vive el personaje eres tú: eres el protagonista, el guionista y todo lo que tú quieras ser. En esa película de tu vida puede pasar de todo, porque tenemos libertad para decidir cómo hacer de un día aparentemente feo y gris un día con tono acogedor y amable, del color que tú quieras.

Creemos que los demás pueden llevarnos por donde quieran, que pueden decidir por nosotros, pero no es cierto. Somos libres de vivir el momento como queramos. En realidad es lo que tenemos, ESE momento, ese instante, y somos los que decidimos cómo vivirlo.

Por comodidad, creo que es mejor vivirlo tal cual esté pasando. Si nos adaptamos a lo que en ese momento pasa nos podemos sorprender de que no es tan malo lo que pasa, y que además somos capaces de conseguir no hundirnos en la tristeza. Cuando ocupamos el tiempo con actividades que nos gustan, ese tiempo feo se convierte en otra cosa, y ya no es malo lo que nos pasa.

Si nos relacionamos con gente cercana y compartimos nuestra vida, eso también te ayuda a darte cuenta de que todo lo que vives es importante: alegrías, penas, risas. Puede que lo que para ti sea un sufrimiento, a otra persona le estimule porque das ejemplo de que eres capaz de superarlo, aunque no te des cuenta. ¿No has pensado que tu vida no es sólo para ti? Tu vida también se comparte y eso te hace más grande como persona.
Médico

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