La película negra de UGT-A

La investigación de la Guardia Civil que recoge el sumario se asemeja más a una historia policíaca del cine a la realidad. Escuchas teléfonicas, seguimientos y grabaciones en locales públicos para localizar a los responsables del fraude

el 19 jul 2014 / 23:00 h.

PRESENTACIÓN CONGRESO UGTJosé Manuel dice que no coja el teléfono a nadie porque seguro que esta gente ya tiene todos los teléfonos intervenidos». «Vaya el lío en el que me metisteis Manuel Pastrana y tú, ya os vale», dice la voz de una mujer al exsecretario general de UGT-A, Francisco Fernández. Estas son algunas de las frases que constan en el sumario tras las escuchas practicadas por la Guardia Civil durante sus pesquisas. La última cita sale de un pinchazo al teléfono de Fernández, en una conversación del 9 de enero de 2014, día en el que culminó su relevo al frente del sindicato a causa del escándalo y fue nombrada una nueva ejecutiva. La Benemérita cree que la mujer «podría tratarse de Carmen Castilla», actual líder de UGT-A, que sucedió a Fernández en el puesto de dirección. El sumario del caso está lleno de oficios de los agentes cuyo relato se asemeja más al guión de una película de cine negro que a una realidad tan próxima. Los agentes no sólo pincharon los teléfonos de los principales imputados, sino que les hicieron seguimientos para analizar todos sus movimientos e incluso grabaron conversaciones en locales públicos ante las reticencias de los sindicalistas a hablar por teléfono y ante el temor de que destruyeran pruebas. Fotos de las reuniones, conversaciones transcritas, todo está recogido en un sumario que inicialmente fue instruido por la jueza Mercedes Alaya, quien accedió a que la Guardia Civil pudiera hacer las grabaciones de las conversaciones en los bares y restaurantes en los que se reunían los implicados por creer que incluso pudieran estar cometiendo «un delito de asociación ilícita». Es decir, que estos encuentros se estuvieran produciendo para llevar a cabo para destruir pruebas que le incriminaran. De hecho, en el sumario, los agentes le recuerdan a la magistrada, que más adelante tendría que dejar la instrucción en favor del juez Juan José García Vélez, que UGT reconoció un «borrado» de documentos y que desde la Comisión Ejecutiva «se manifestó públicamente que la capacidad de borrado de datos recaería en la dirección andaluza». Dos nuevos detenidos en la operación por presuntas facturas falsas de UGT-ALos primeros en tener el teléfono pinchado fueron la responsable de Compras Dolores Sánchez y el extesorero Federico Fresneda, ambos detenidos en la operación Cirene II. Los pinchazos al móvil de Fresneda rápidamente dieron su fruto, aunque éste alertó desde el principio que por teléfono «no» era la mejor forma de hablar. Él concertaba citas en diversos bares con varias personas, una de ellas su letrado, Luis López de Castro. Las conversaciones de Fresneda se centraron principalmente en las empresas relacionadas con UGT, Sodelpa, Proyectos Inmobiliarios Novasur y Geosur Arquitectura y urbanismo, de las que él era presidente. El que fuera tesorero del sindicato durante la etapa del histórico secretario general Manuel Pastrana también mantuvo numerosas conversaciones con gente del sindicato sobre las informaciones que comenzaron a aparecer en los medios de comunicación sobre las presuntas irregularidades cometidas por UGT con las subvenciones recibidas para los cursos de formación. «A mí me parece muy fuerte que se diga que las cuentas las llevo yo», le dice en un momento dado a su interlocutor, cuya recomendación fue «pásalo por la almohada». Los agentes, que temían una inminente destrucción de pruebas, comenzaron a seguirlo y a grabar sus reuniones. Una de ellas tuvo lugar el 2 de diciembre a las sobre las 21.34 horas en el Bar la Serranía, en la calle Santo Ángel y Virgen del África, donde se reunió con el exsecretario de Formación Germán Domínguez y Roberto Marín, también de la Ejecutiva, donde ambos «llevaban el peso de la conversación». Fresneda recibió una llamada de su mujer, en la que ésta le advertía: «Oye, oye, oye, ten cuidadito con los que hablas, guapo, adiós». En otra conversación con Germán éste le dice a Fresneda: «el principal culpable como yo digo es Manolo», en referencia a Pastrana según la Guardia Civil. Tras Fresneda, los agentes pincharon el teléfono a la exsecretaria de Gestión Económica María Charpín, al propio Germán Domínguez, y a Roberto Marín. El último al que los agentes le realizaron escuchas fue al exsecretario general Francisco Fernández Sevilla, quien no oculta su nerviosismo y asegura en una de las conversaciones que «espera que le llamen a declarar en cualquier momento». Al único al que no llegan a pinchar el teléfono es a Pastrana, aunque los agentes le llegaron a decir a Alaya que sería el próximo en cuanto localizaran su número. En las conversaciones también se oye como también acuerdan una reunión con él en su casa, tras lo que Fresneda le comenta a otra persona por teléfono que «Manolo está echando balones fuera», en referencia al encuentro mantenido con Pastrana. Sin embargo, decidieron levantar las escuchas, ya que los supuestos implicados no mantenían conversaciones telefónicas ante el temor de ser descubiertos, por lo que poco después solicitaron la orden de entrada en la sede de UGT-A y sus empresas. Los dos archivos que el sindicato posee en Córdoba también fueron registrados. Otras de las conversaciones más interesantes del sumario es una llamada de una tal Pepa, que amenaza al extesorero con acudir a los medios de comunicación y «entregarles un acuerdo que tenían firmado» él y Pastrana, «mediante el que se aseguraban una jubilación millonaria», si no les pagaba los 90 días que le debía a su hija Laura. Las únicas conversaciones que no aparecen son las de Fresneda con su abogado por respeto al secreto profesional.

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