Economía

La pesadilla del sueño americano

Un año ha pasado ya desde que el fatídico 9 de agosto de 2007 estallara la crisis de las hipotecas basura, que ha arrastrado al resto del planeta a una situación financiera preocupante. En España, ha hecho saltar por los aires al pilar más vulnerable de la economía, el sector inmobiliario, y ha afectado especialmente al bolsillo de los ciudadanos. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 09:33 h.

Un año ha pasado ya desde que el fatídico 9 de agosto de 2007 estallara la crisis de las hipotecas basura, que ha arrastrado al resto del planeta a una situación financiera preocupante. En España, ha hecho saltar por los aires al pilar más vulnerable de la economía, el sector inmobiliario, y ha afectado especialmente al bolsillo de los ciudadanos.

"¿No es bueno tu crédito? No te preocupes, tenemos el préstamo que necesitas para la casa de tus sueños". Este tipo de anuncios se emitían aún en EEUU el 9 de agosto de 2007, cuando el sistema financiero internacional se paralizó por el temor a los efectos de unas hipotecas hasta entonces poco conocidas.

Un año después, las hipotecas subprime o de alto riesgo han pasado a estar en boca de todos no sólo por sus criterios de concesión basura -fueron dadas a clientes Ninja ("no income, no job, no asset", o lo que es lo mismo, sin renta, sin trabajo y sin activos)- sino también por haber provocado la mayor crisis desde la Gran Depresión de 1929.

Así lo han manifestado en este tiempo personalidades como el multimillonario George Soros o el español Rodrigo Rato, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que en abril cifró en 945.000 millones de dólares las pérdidas que ocasionarían los préstamos subprime para los primeros perjudicados y causantes de la crisis: los bancos.

De momento, los pesos pesados a nivel internacional -desde Citigroup al HSBC, pasando por Royal Bank of Scotland, Deutsche Bank o UBS- llevan anunciadas pérdidas por valor de 223.000 millones de dólares por la depreciación de sus activos, fundamentalmente bonos hipotecarios conocidos con el exótico nombre de collateral debt obligations (CDO).

Precisamente, esos instrumentos fueron los que dispersaron a nivel mundial el riesgo de las hipotecas subprime, dando lugar a una crisis que ha hundido las bolsas, que ha disparado el crudo un 103% desde los 72 dólares de hace un año a los 146 dólares de julio, y que el FMI espera que desacelere el crecimiento mundial desde el 5% de 2007 al 3,9% de 2009.

Un año después de aquel fatídico 9 de agosto, lo cierto es que a los reguladores se les olvidó seguir el principio que guió al presidente Ronald Reagan en los acuerdos sobre armas nucleares con la Unión Soviética: "Confía, pero verifica".

Sólo intervinieron con inyecciones de liquidez cuando los bancos se encontraron sin financiación porque todos tenían miedo de prestarse entre sí. Esa desconfianza ha sembrado de cadáveres el camino. Primero fueron las empresas especializadas de EEUU, como New Century; después, entidades europeas como el IKB alemán o el Northern Rock británico, y después un gigante como Bear Stearns, que tuvo que ser rescatado por JP Morgan.

El pasado mes de julio, el Gobierno de Bush también salió al rescate de las hipotecarias públicas Fannie Mae y Freddie Mac, que tienen en sus manos casi la mitad del endeudamiento hipotecario nacional de 12 billones de dólares.

De toda esa tensión han sido fiel reflejo las bolsas, cuyas caídas van del 15% del Dow Jones, el principal índice de Wall Street, al 21,5% de pérdidas del español Íbex 35, pasando por el japonés Nikkei, que se deja casi un 23%.

¿Y cuando veremos la luz al final del túnel? Prepárense, porque el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz prevé otros dos o tres años de sufrimiento. Y ya saben que los economistas aciertan sólo a veces.

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