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Salud

La piel no se va de vacaciones

La autoexploración de cómo están los lunares es clave tras un verano expuesto a las radiaciones solares. La teledermatología permite que se puede detectar los posibles casos de melanoma desde el centro de salud.

el 02 sep 2014 / 10:50 h.

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David Moreno dirige la Unidad de Dermatología del Hospital Macarena. / Reportaje gráfico: José Luis Montero David Moreno dirige la Unidad de Dermatología del Hospital Macarena. / Reportaje gráfico: José Luis Montero Las vacaciones tocan a su fin para la mayoría de los sevillanos y toca hacer balance a tanta exposición a la radiación solar y si verdaderamente ha hecho los deberes. ¿Se ha protegido bien de sol? ¿Se ha echado crema protectora ajustada a su tipo de piel? ¿Ha hecho un recuento de sus lunares? ¿Y si alguno de ellos ha cambiado de forma? Preguntas que son claves ahora, ya que dentro de unos meses, cuando llegue el descenso de temperaturas, volverá a tapar su cuerpo y, por ende, a desentenderse de sus nevos. Y es que, aunque no haya sido un verano excesivamente caluroso –salvo en esta recta final–, estas preguntas son de obligado cumplimiento para detectar –y, mucho mejor descartar– un caso de melanoma. La autoexploración, de hecho, es una recomendación básica de los dermatólogos. Nadie mejor que uno mismo para conocer su cuerpo y ver si hay algo diferentre en su piel. Si hay sospecha, la primera parada es el ambulatorio. Y es así porque, desde hace una década, los centros de salud de Sevilla han implantado la teledermatología en sus consultas. Es decir, el médico de cabecera, perfectamente formado, explora a su paciente y, en caso de detectar algo sospechoso, le hace una fotografía para enviarla al especialista para que la analice. Si existe riesgo para la salud, el hospital llevará el caso. La exploración de los lunares analiza el color, tamaño y sobre todo las irregularidades. La exploración de los lunares analiza el color, tamaño y sobre todo las irregularidades. El Hospital Virgen Macarena lleva diez años haciendo uso de la teledermatología, lo que le ha permitido realizar unas 45.000 consultas. Y tiene un tiempo de espera más que aceptable: una demora media de 22 días. Los casos más graves, aquellos en los que la imagen hace sospechar de que se trata de un melanoma se ataja con mayor rapidez, ya que en menos de cinco días ya se encuentra en la consulta del hospital y, de confirmarse, sería operado antes de 72 horas. Y es que el objetivo de la Unidad de Gestión Clínica de Dermatología de este hospital es aplicar un rápido tratamiento. «La intervención que hasta el año 2014 ha demostrado mejorar el estado del paciente con melanoma es el diagnóstico precoz y que se identique allá donde esté el paciente, es decir, su centro de salud», señala el director de la unidad, David Moreno. Esta trabajo de detección precoz, unido al aumento de la concienciación ciudadana sobre las enfermedades de la piel, ha hecho que se detecten más número de melanomas, aunque con un mejor pronóstico. Sólo en los hospitales sevillanos se detecta una media de 180 casos al año. Un estudio reciente, dirigido por el Virgen Macarena y en el que han participado 14 hospitales públicos, señala que la frecuencia de casos de melanomas se incrementó un 78 por ciento en la últimos años. «Los pacientes hace 20 años no hubieran ido nunca a consulta por una manchita en la cara y ahora sí lo hacen», recalca Moreno, como uno de las bases de este repunte, alejado de cualquier tono de alarmismo. De hecho, señala que el número de consulta para atender casos de pigmentación en la piel o cáncer de piel aumentan a razón de entre un 4 y un 7 por ciento al año. «Pero, ¿eso quiere decir que hay más casos de cáncer? No, sólo que hay más preocupación y prevención», remarca el especialista. Las imágenes que toman los médicos en los centros de salud son enviadas al hospital. Las imágenes que toman los médicos en los centros de salud son enviadas al hospital. La mayoría de los casos no reviste gravedad, pero los pacientes no se van con las manos vacías de la Unidad de Dermatología, sino que reciben una serie de instrucciones. En primer lugar, un escrito en el que se dan consejos sobre cómo aplicarse el fotoprotector –30 minutos antes de la exposición solar– y con cuánta frecuencia –cada dos horas–. Pero también les inculcan una labor de autovigilencia, o lo que es lo mismo, técnicas para mantener a raya sus lunares. Moreno señala que ante cualquier cambio en un lunar, es bueno hacer una autoexploración partiendo de cuatro normas resumidas en las iniciales ABCD: asimetría, bordes irregulares, color heterogéneo y un diámetro que no sea mayor de cinco milímetros. No obstante, la piedra angular sigue siendo la colaboración con los centros de Atención Primaria. Un lazo que el hospital Macarena quiere fortalecer. Para ello, se aplicará la teledermatoscopia. Los médicos de Atención Primaria no sólo tomarán la imagen del lunar, sino que lo fotografiarán con un sistema de aumento (dermatoscopio) que mejorará la precisión diagnóstica del especialista. Para ello, se está elaborando un estudio llamado Impact en Teledermatología, que cuenta con la financiación de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales.  

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