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La píldora continúa sin llegar al Tercer Mundo 50 años después

200 millones de mujeres no pueden utilizar esta pastilla para planificar sus vidas.

el 12 may 2010 / 20:19 h.

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Un grupo de mujeres en Kenia, donde el acceso a la píldora es más complicado.

Denostada por quienes la consideraban la puerta para el caos sexual pero considerada una verdadera plataforma liberadora por la mayor parte de las mujeres del mundo, la píldora anticonceptiva, 50 años después, es algo tan inevitable como deseado por quienes aún no tienen acceso a ella.Más de 215 millones de mujeres la han utilizado durante este medio siglo para planificar sus vidas, pero otros 200 millones, la mayoría en el tercer mundo, aún no tienen un acceso fácil a ella, según datos de la organización Women Deliver.

La píldora vio la luz pública el 9 de mayo de 1960, cuando la Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos aprobó la venta de Enovid, una dosis concentrada de hormonas que evitaba la ovulación de la mujer y así potenciales embarazos.

Las expectativas, desde el principio, fueron tan inmensas como controvertidas. "Había mucha emoción entre doctores y activistas. Creían que iba a ser trascendental, que resolvería la pobreza, equilibraría el crecimiento mundial de la población, permitiría a las familias ser más prósperas y cumplir sus sueños", explicó a Efe la historiadora Elaine May Tylor, escritora del recién publicado libro America and the Pill.

Muy discutida. Pero al mismo tiempo, las consecuencias sociales alimentaron un debate en la prensa de la época que discutía si aquella pastilla podía dar rienda suelta al libertinaje sexual. "Doctores y expertos advertían a los hombres de que tuvieran cuidado con unas mujeres ansiosas por tener una vida sexual libre", recuerda esta experta que asegura que, lo que no reconocían era "su miedo a sentirse inseguros".

El anticonceptivo fue el logro de dos mujeres que impulsaron la investigación de este medicamento, Margaret Sanger y Katharine McCormick, dos feministas que cuando cumplían ya los setenta años se propusieron encontrar la "píldora mágica". "Para ellas, la píldora era una herramienta para la emancipación de la mujer. La liberaría de tener que elegir entre su carrera y su familia", señala la autora.

La primera, una enfermera, fue la fundadora de Planned Parenthood, una organización que hoy aun es centro de la polémica en Estados Unidos por ayudar a las jóvenes que lo desean a interrumpir sus embarazos. La segunda, McCormick, era bióloga, la segunda mujer en la historia en graduarse en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y "una señora muy, muy rica", subraya Tylor.

Con la persuasión de las dos mujeres y la financiación de la segunda, el doctor Gregory Pincus pudo avanzar con sus investigaciones para desarrollar la píldora, lo que logró en el año 1955, si bien no fue aprobada como método anticonceptivo hasta cinco años después.

"Millones de mujeres corrieron a sus médicos y farmacias cuando se aprobó en 1960", explica, a pesar de que dos años antes medio millón de mujeres ya la habían pedido en las consultas de sus médicos bajo la justificación eufemística de "desórdenes menstruales".

CAMBIO SOCIAL. Desde el punto de vista histórico, la píldora se entiende como "un catalizador de cambio social", comenta a Efe Jill Sheffield, la presidenta de Women Deliver, una organización que ha convocado en este mes de junio una cumbre mundial en Washington sobre el futuro de la tecnología anticonceptiva. "Cuando una mujer puede controlar su fertilidad, puede manejar su vida y esto tiene unas implicaciones inmensas sobre la familia, la comunidad, la economía de un país", manifiesta.

La ciencia ha introducido ya nuevos métodos y los avances médicos se concentran en otros aspectos de la salud maternal como el uso de microbicidas para prevenir el sida, nuevos test para detectar sífilis en el momento o el uso de móviles para prevenir las muertes después del parto.

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