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La pinza es una milonga preventiva

La pinza se ha vuelto a poner de moda en estos últimos días, y así seguirá hasta que pasen las elecciones del 9 de marzo y, después, que Dios reparta suertes. Como habrán imaginado ustedes la pinza a la que me refiero es la que presuntamente...

el 14 sep 2009 / 23:51 h.

La pinza se ha vuelto a poner de moda en estos últimos días, y así seguirá hasta que pasen las elecciones del 9 de marzo y, después, que Dios reparta suertes. Como habrán imaginado ustedes la pinza a la que me refiero es la que presuntamente - me curo en salud porque unos la afirman y otros la niegan - protagonizaron PP e IUCA en la legislatura 94-96, en la que, por vez primera, los socialistas habían perdido la mayoría absoluta en la Cámara autonómica, quedando con una ventaja de sólo 4 escaños, 45 a 41, con respecto a los populares. Coincidió también aquella etapa con el peor momento de las relaciones políticas entre los dos partidos de izquierdas, con un Julio Anguita en Madrid y un Luís Carlos Rejón en Andalucía, que creían firmemente en la posibilidad de reproducir en esta tierra el "sorpasso", es decir que, siguiendo el modelo italiano, podían desbancar al PSOE de la hegemonía de la izquierda.

A todo esto había que añadir un Partido Popular efervescente, después de haber subido 15 escaños de una sola tacada, con un José María Aznar preparando el viaje a la Moncloa a un triunfador Javier Arenas, estudiando los planos de San Telmo.

Lo que pasó en aquella corta legislatura yo lo llamaría colaboración puntual operativa entre PP e IUCA, aunque lo de pinza sea muchísimo mas atractivo periodísticamente y, a estas alturas no nos vamos a poner revisionistas. Cierto es que se produjeron acuerdos tácticos, pensando que se podía gobernar desde el Parlamento, pero también grandes desacuerdos e incluso combinaciones cruzadas. Por ejemplo, el nombramiento del director general de la RTVA, se hizo mediante un pacto entre Chaves y Arenas, que le dieron un regate en corto a Rejón. Pero después, una vez aprobada la reforma de la Ley de la RTVA, con la oposición del PSOE y el apoyo del PP e IUCA, en la que se preveía la elección del Director General del ente por mayoría simple del Parlamento ¡ahí es nada!. Y sin embargo, con la Ley ya aprobada no se pudo efectuar el cambio porque no fue posible el acuerdo entre los promotores de la iniciativa.

El airear ahora el fantasma de una futura pinza no tiene otro sentido que el de movilizar a un electorado que, según parece, se muestra bastante frío, y de cuya participación depende el que el PSOE revalide o no su mayoría absoluta. Pero los socialistas saben, mejor que nadie que lo ocurrió en aquella legislatura, hoy sería irrepetible. Han cambiado los tiempos, han cambiado las circunstancias y han cambiado las perspectivas. El mismo Javier Arenas lo ha dejado claro al afirmar que nunca haría un gobierno de perdedores, por muy mal que eso le haya sentado al candidato del PA Julián Álvarez. ¿O es que alguien se imagina en serio una pinza entre Sanchez Gordillo y Arenas? En resumen, que cada cual esta en su derecho al intentar motivar a su electorado de la forma que mejor le parezca, pero, por mucho que se proclame, lo de la pinza solo es una milonga preventiva.

Juan Ojeda Sanz es periodista

juan.ojeda@hotmail.es

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