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La pizarra: De ciclón a temporal

El Sevilla ingobernable del primer período fue la luz, y las desaplicaciones tácticas del segundo acto, originadas por la precipitación, fueron las sombras.

el 24 oct 2009 / 23:19 h.

Jiménez dispuso en la recta final un 3-4-3

El técnico del cuadro de Nervión, Manolo Jiménez, revolucionó el fútbol con tres variantes de pizarra en un encuentro de alto voltaje. Inició el choque con su clásico 4-4-1-1 hasta el fichaje de Negredo, recompuso al ya habitual 4-4-2 y ordenó un asedio eléctrico con un atrevido y concluyente 3-4-3.

En la primera mitad, y debido a las ausencias, el arahalense dispuso un mediapunta, Renato, que trató de conectar con Negredo, el único '9' nato de inicio, sin suerte. Duscher, fatigado por sus intermitentes presencias en el once inicial, no se asoció con Zokora en exceso.

El costamarfileño es un portento físico y el argentino sólo un mediocentro de clase media que depende de la inspiración del cerebro. Y la elaboración no funcionó. El Sevilla recurrió en exceso a las internadas por banda, y el Espanyol, con un trivote en el repliegue y un doble pivote en las transiciones, buscó secar a Perotti y Navas con marcajes mixtos.

Sin embargo, la capacidad de sorpresa de Konko y Fernando Navarro en las galopadas por los flancos supusieron un plus de atención para los zagueros espanyolistas. En los últimos compases, y con un 3-4-3 y Chevantón, el asedio fue total. E infructuoso.

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