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La pizarra: La teoría de la efectividad

El Sevilla impartió una clase teórica de efectividad en El Molinón. El once de Jiménez, con un 4-4-2, doblegó al Sporting gracias a su manifiesta rentabilidad y a su orden defensivo. 

el 13 dic 2009 / 23:04 h.

El once de Nervión asumió el control con Zokora eléctrico y Romaric pletórico en el combate cuerpo a cuerpo en la línea medular.

La capacidad ofensiva de Navas y Kanouté, soberbios pese a los marcajes mixtos de Botía y Gregory, dinamitó un encuentro que Jiménez había enfocado hacia una batalla táctica. Su homólogo en el Sporting, Manolo Preciado, recurrió al 4-2-3-1 para tratar de anular a Koné y Kanouté.

Ante la presión albirroja, el Sevilla propuso continuos cambios de orientación y una veloz basculación de piezas. La lesión de Adriano generó que el arahalense reconstruyera su dibujo y optara por ubicar a Marc Valiente de central y a Konko de lateral diestro.

El francés, que inició el pleito en el centro de la zaga junto a Drago, se unió al ataque con intermitencia, aunque su disciplina liberó de responsabilidades defensivas a Jesús Navas.

En la segunda mitad, el Sevilla figuró con un 4-4-1-1, ya que el entrenador hispalense reprogramó su apuesta y concedió el protagonismo en la mediapunta a Renato, que ayudó a generar el equilibrio entre la medular y la zona de definición.

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