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Deportes

¿La pizarra? No, la afición

El Betis ganó a la Real y poco importa cómo jugó. En realidad jugó mal durante medio partido y bien, pero sin fuegos artificiales, en el otro medio.

el 23 may 2010 / 22:53 h.

Partidos como el que jugaron el Betis y la Real Sociedad, resueltos con un gol -y de penalti- después de una enrevesada batalla táctica que primero ganó un equipo y luego el otro, serían dignos de unos grandes análisis que seguramente desentrañarían cómo los centrocampistas de la Real hicieron lo que quisieron con los del Betis durante una hora; cómo el líder atacó con orden, buen gusto y pocos pero pensados toques; cómo al Betis le pudo la emotividad y por eso corrió como caballo salvaje detrás de una pelota que tuvo en su poder poco o nada; cómo el panorama cambió igual que cuando la noche se convierte en día; y cómo el conjunto verdiblanco, de repente, se serenó, utilizó las dos bandas y encima se encontró con un regalo de un enemigo al que le dio por despejar con el antebrazo un inocentísimo centro a ninguna parte. El análisis también contendría grandes loas a Nelson, a Nacho, a Goitia, a Arzu y su capacidad para hacer del centro de la defensa un lugar fiable... Todo eso estaría muy bien, pero ese análisis se queda chico, insuficiente, ante lo realmente importante. Lo importante, lo increíble, es que 50.000 béticos llenaron su estadio y apoyaron a su equipo en un partido de Segunda. En un partido de Segunda. No hay pizarras suficientes para valorar semejante victoria, una más, del beticismo.

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