Cultura

La planta baja de las Atarazanas permanecerá intacta y abierta al público

Será un gran espacio abierto de día y cerrado por un sistema de cancelas durante la noche.

el 23 oct 2009 / 11:15 h.

Una maqueta muestra cómo será el edificio CaixaFórum en las Atarazanas.
El edificio medieval de las Atarazanas o astillero medieval de Sevilla, que será sede del centro cultural Caixafórum, permanecerá intacto, como se conoce ahora, y abierto al público en su planta baja por las grandes arcadas que dan a la calle Dos de Mayo, fachada que ahora permanece cerrada.

 

Ubicadas junto al Teatro Maestranza y al Hospital de la Caridad, entre el río y la Catedral, las Atarazanas integran siete grandes naves industriales del siglo XIII que, al quedar abiertas al público tras descubrir media docena de grandes arcos ahora cegados, serán un gran espacio público, abierto de día y cerradas por un sistema de cancelas durante la noche.

Ese enorme espacio cubierto es de 5.000 metros cuadrados y, salvo en la nave del fondo, donde irá una cafetería y un quiosco, se podrá utilizar para conciertos, recitales e incluso algunas exposiciones, y se podrá transitar libremente por él accediendo desde Dos de Mayo, calle que conecta el río con la Catedral.

Las salas de exposiciones y dependencias de Caixafórum se extenderán por otros 6.700 metros, los del edificio del XVIII que hasta ahora ha sido la fachada principal, desde que se reconvirtió el edificio en cuartel en tiempos de Carlos III, sobre la franja trasera más próxima a esta estructura del XVIII, donde irá el auditorio y el vestíbulo y las tres naves de la planta superior de las Atarazanas, que siempre han estado cerradas al público.

La estructura de las tres naves superiores del edificio, que ya no forman parte de las Atarazanas medievales, sino añadidos del XVIII, tampoco se tocará, pero una nave se convertirá en sala de exposiciones de 400 metros cuadrados, la nave central en talleres y salas polivalentes y la nave más próxima a Dos de Mayo será un restaurante con terraza a esa calle y vistas a la Catedral y la Giralda.

La sala de exposiciones principal, con 800 metros, ocupará el actual edificio que sirve de fachada a la Atarazanas a la calle Temprado, y pegados a éste, en su parte trasera y arriba el auditorio para trescientas plazas y el vestíbulo, cuya parte superior, transparente, de cristal, dará también a Dos de Mayo.

El vestíbulo, al que se accederá por Dos de Mayo y por la planta baja actual de las Atarazanas que permanecerán abiertas a la calle, como tal espacio público, será un "espacio contemporáneo", de acero y cristal, que comunicará con los distintos espacios y niveles del edificio a través de una rampa en zig-zag, ascensores y escaleras y, con unos 12 metros de altura, será el único elemento exterior que se verá de nueva construcción.

Así lo explicó en conferencia de prensa el autor del proyecto, el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, acompañado por la consejera andaluzas de Cultura, Rosa Torres, quien describió el edificio como un "coloso" y quien dijo que será "como una catedral laica".

Vázquez Consuegra definió las Atarazanas como "el espacio interior más fascinante y espectacular de la arquitectura civil sevillana", por lo que su proyecto no sólo ha eludido tocarlo sino "abrirlo al exterior" como esos espacios públicos propios "de la mediterraneidad" y que la arquitectura ha ido perdiendo.

Ese espacio público será "cualificado, cubierto y una antesala del Caixafórum", un espacio interior "difícil de mejorar", según el arquitecto, que declaró su debilidad por esos "espacios de intermediación entre lo público y lo privado, entre la ciudad y la arquitectura" que se originan en algunas ciudades mediterráneas.

La previsión más pesimista, según los responsables de Caixafórum, es que el centro cultural esté terminado en 2015, mientras que la inversión inicialmente prevista es de veinte millones de euros.

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