Economía

La plantilla clama contra Ruiz-Mateos

Miles de empleados piden en Madrid que la familia se vaya y que el Gobierno se implique

el 12 mar 2011 / 21:16 h.

Una empleada de Dhul al frente de la manifestación de ayer.

Miles de empleados de Nueva Rumasa se manifestaron ayer en Madrid para exigir la conservación de sus puestos y el mantenimiento de la actividad en los centros de trabajo, al tiempo que pidieron al Gobierno que se implique "de manera urgente" en el asunto.

Bajo la pancarta Por la defensa del empleo y los centros de trabajo en Nueva Rumasa, los empleados (más de 3.000, según los organizadores, y menos de 1.500, según la Policía) reclamaron que se les garantice el pago de sus salarios y se proceda por la vía judicial para que las actividades de las empresas del grupo puedan continuar.

Así, el secretario general de la Federación Agroalimentaria de UGT, Jesús García Zamora, pidió al Ejecutivo que trate a la industria de la alimentación como trata a otras, como la automoción. García calificó de "repugnante" la respuesta del Ministerio de Economía, en la que se desligaba del tema, pues, recordó, están afectados 3.000 trabajadores a los que se les adeuda 6 millones de euros en salarios.

Eso sí, señaló como principal "responsable" de la situación actual a la familia Ruiz-Mateos, a la que instó a "dejarse de pantomimas" y hacer un ejercicio de responsabilidad dejándose de anuncios y llevando ya a las empresas al concurso de acreedores.

Su homólogo de CCOO, Jesús Villar, tildó de "terrorista" el modelo de gestión empresarial del grupo y comentó que José María Ruiz-Mateos "es una vergüenza para Europa y para España". A su juicio, la salida de esta crisis pasa por "hacer desaparecer la dirección de la empresa". "Es imprescindible que ninguna administración pública le vuelva a dar el más mínimo soplo de esperanza para que siga gestionando una empresa", subrayó Villar, quien recordó que "existen empresas que están interesadas" en continuar con la actividad de Nueva Rumasa, por lo que exigió que la Administración judicial actúe de forma "ágil y diligente".

Encabezando esta manifestación estuvieron los secretarios de Acción Sindical de UGT y CCOO, Toni Ferrer y Ramón Górriz. "La actuación de ingeniería contable de los Ruiz-Mateos no puede ser excusa para que las administraciones se impliquen de forma urgente en defender el empleo", sostuvo Ferrer.

Górriz señaló como "cómplices" de que 28 años después Rumasa vuelva a vivir una situación similar tanto al gobierno central como a los autonómicos, pues se "han puesto de medio lado y han dejado hacer". Por ello, reclamó al Ejecutivo que se reúna con los sindicatos y, además, exija a la familia Ruiz-Mateos que se vaya.

El sindicalista aseguró que la situación del grupo "pone al descubierto la política del Gobierno de Zapatero", una política "de espaldas a la industria y los trabajadores" y que "sólo beneficia a empresarios y bancos". También reprochó el silencio del PP. "Está tan pringado como esa familia".

Presencia andaluza. Unos 800 trabajadores de las plantas andaluzas de Nueva Rumasa secundaron ayer la manifestación en Madrid, convocados por los sindicatos CCOO y UGT para reclamar medidas "urgentes" ante la crisis del grupo de la familia Ruiz-Mateos. Hasta la capital de España se trasladaron desde Andalucía ocho autobuses, tres de ellos procedentes de Jerez de la Frontera (Cádiz), cuatro de Granada y uno de Sevilla, según indicaron fuentes de CCOO. Dichas soluciones, según este sindicatos "pasan inicialmente por el pago de salarios adeudados a los trabajadores, ya que estas familias están viviendo situaciones muy críticas". En Andalucía Rumasa tiene plantas de Dhul, Clesa, Garvey o Valdivia, además de dos hoteles de Hotasa.

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