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La Playita de Tocina se recupera para el ocio tras estar seis años abandonada

El Ayuntamiento pone en valor el único espacio natural del municipio

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alcalde-tocina Menos de 3 kilómetros separan el núcleo poblacional de Tocina y La Playita, un área natural rodeada por el río Guadalquivir que dibuja una U abrazando la zona. Un lugar de gran valor natural y paisajístico que se pretende disfrutar como es, sin mayores artificios, y en el que el Ayuntamiento lleva invertidos ya más de 150.000 euros. El proyecto de acondicionamiento arrancó el pasado año y está a punto de culminarse. También llamado El Eucaliptal, el paraje se compone de 22 hectáreas de terreno inundable “por lo que la intervención debe ser mínima”, asegura el alcalde de Tocina, el andalucista Francisco José Calvo. Así, los merenderos que fueron instalados el pasado 2 de diciembre pesan 400 kilos, con el objetivo de resistir las crecidas de agua del río. Y es que desde 2010 se han producido “tres inundaciones seguidas” que, por otro lado, favorecen que se pueda disfrutar de esa zona ya que, de lo contrario, “sería de cultivo”. Los trabajos comenzaron por la “limpieza del área”, a través de un “proyecto de empleo estable”, de una extensión de entre 6 y 8 hectáreas, las menos afectadas por las crecidas. El resto, “se ha dejado como está”, lo que ha causado furor entre los aficionados al Airsoft, una modalidad de juego de estrategia militar en el que se lanzan unas bolas biodegradables. “Este sitio es perfecto para la práctica de ese deporte”, asegura Calvo, “por tener troncos y otros obstáculos por el suelo”. En esa primera fase también se recuperó el único camino de acceso en buenas condiciones, que el anterior Gobierno socialista permutó a un particular y que ahora ha vuelto a manos del Ayuntamiento. Este cambio en el acceso y la habilitación de aparcamientos han sido el reclamo definitivo para que La Playita vuelva a tener vida cada puente festivo, cada domingo. Puede hacer “perfectamente seis años” desde que los locales y vecinos de este municipio dejaron de disfrutar de su entorno ribereño, no solo porque el acceso que había era “muy malo”, como describe el regidor, “sino también porque existía un circuito de motocross ilegal”. A partir de ahí, el Consistorio “ha ido completando el proyecto poco a poco” hasta el pasado 2 de diciembre cuando fueron instalados una docena de merenderos de hormigón que imitan a la madera. Ahora solo falta “que llueva”, no que se inunde, “para sembrar un césped de prado” en la zona soleada, que será la guinda del pastel. Unas vallas que cortarán el paso a los coches más allá del aparcamiento, darán casi por finalizado el proyecto que contempla también algunos elementos deportivos. Así, “están empezando a volver las gentes” de Tocina y Los Rosales que antes buscaban un día de campo fuera de su localidad teniendo, a menos de 3 kilómetros, terreno, árboles y río, según remarca el alcalde. Ahora también ya hay merenderos, contenedores y aparcamientos. Sólo faltan la tortilla y los refrescos, pero eso ya corre de parte de los vecinos que quieran disfrutar de la zona.

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