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La Plaza de España cumple mañana ochenta años

Mañana se cumplen 80 años de la inauguración de la Expo del 29 y, con ello, de la obra cumbre de Aníbal González, la Plaza de España. El nieto del arquitecto exige más vigilancia para que sea posible su conservación.

el 16 sep 2009 / 02:24 h.

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-¿La figura de su abuelo está lo suficientemente reconocida?

-Está reconocida por el pueblo. No hay sevillano que no se vanaglorie de la obra de Aníbal González, pero las autoridades no le han dado la importancia debida a lo largo de estos 80 años. Creó una escuela y realzó todo el arte hispano a lo largo de los siglos.

-¿Echan de menos que el Ayuntamiento haya organizado algún acto para el 80 aniversario?

-Nos hubiera gustado. Afortunadamente la Universidad, por primera vez, celebra mañana (por hoy) unas jornadas sobre Aníbal González, lo que indica el renacer de este insigne arquitecto, el más popular del siglo XX en Andalucía. Creo que ha llegado el momento de hacerle un monumento.

-¿Qué destacaría usted de la vida de su abuelo?

-Era honesto, trabajador, responsable y, sobre todo, un sevillano de pro. Estaba dedicado en cuerpo y alma a su ciudad. Y estaba muy preocupado por los problemas urbanísticos de Sevilla. Tiene proyectos tan importantes como el barrio de Nervión.

-¿Lo peor fue que no pudo levantar la Basílica de la Milagrosa? Era una auténtica catedral.

-Se quedó en la cimentación. Yo tengo la esperanza de que algún día algún arquitecto se decida a hacer ese proyecto. La dimisión en 1926 como arquitecto de la Exposición le hizo mucho daño, sufrió mucho, pero con la Basílica cambió el chip. La mayor parte de los obreros que estaban en la Plaza de España se los llevó a la Basílica. Le preocupaban mucho sus obreros. Cuando uno sufría un accidente, corriendo iba a su casa para ver cómo estaba. Eso me lo han dicho a mí familiares de esos operarios. En la Plaza de España llegaron a trabajar hasta 1.400 personas a la vez.

-Tras los 15 años de obra y 80 de historia, ¿cómo ve la Plaza de España? ¿Qué reclamaría?

-Dos cosas: la terminación de las obras de restauración y vigilancia. Queremos que se haga un museo en la Plaza, igual que Gaudí lo tiene en la Sagrada Familia, y nos gustaría que el monumento se cierre. Como en el Alcázar, los sevillanos entrarían gratis y a los extranjeros se les cobraría una pequeña cantidad para poder conservar y mantener el edificio. Lo que no puede ser es que siga sin vigilancia porque se arreglará y, en un año, estará todo destrozado otra vez. Hay quien se lleva un trozo de cerámica de recuerdo. Los vándalos y la venta ambulante sin control no pueden dañar más este museo al aire libre.

-El presidente de la CES propuso que albergase usos hoteleros.

-Es mucho mejor que esté ocupado. Los edificios vacíos se vienen abajo. Habría que estudiarlo.

-¿Qué le parecen las obras?

-La restauración de los bancos de las provincias está muy bien hecha. Estamos contentos.

-¿Y la recuperación de las farolas cerámicas?

-Yo les di los bocetos de mi abuelo y se harán réplicas exactas. Me parece estupendo.

-¿Cuál es su obra preferida?

-Por su majestuosidad, la Plaza de España, aunque la de América no se queda atrás. La casa de la Maestranza es preciosa y la capillita del Carmen y los edificios de Tomás de Ybarra San José.

-Usted lleva más de cuatro años escribiendo un libro sobre la vida de su abuelo, ¿qué anécdota o episodio destacaría?

-El día de la inauguración de la Exposición del 29, el 9 de mayo, su hermano Cayetano se lo llevó a Aracena para evitar sufrimientos. Lo quitó de en medio.

-¿Cree que se ha cuidado lo suficiente la huella del 29?

-No. En Reina Mercedes, por ejemplo, casi no queda nada. Fue una Expo rentable, pese a lo que dicen, de ahí que la Plaza de España sea el segundo monumento más visitado 80 años después.

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