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«La población de Gaza sobrevive gracias a las ayudas de la ONU»

El representante Permanente de España ante Naciones Unidas es defensor de los fondos al desarrollo y la Alianza de Civilizaciones, pero sobre todo tiene un objetivo: la búsqueda de la paz. Foto: Paco Cazalla.

el 15 sep 2009 / 01:49 h.

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-Como representante de España ante la ONU, ¿qué papel desempeña el país en Naciones Unidas?

-España está volcada en una política activa en Naciones Unidas como institución para garantizar la paz, impulsar el desarrollo y el cumplimiento de los derechos humanos. España está aportando ideas y se ha comprometido con los fondos de ayuda al desarrollo.

-¿Qué contribución hace España para estos fondos?

-España prometió alcanzar el objetivo de la ONU de destinar el 0,7% del PIB en ayuda pública al desarrollo tres años antes de 2015, que es la fecha marcada, y ha progresado hasta llegar al 0,5%. Si se ve cómo creció el PIB en España, la ayuda se ha duplicado. Y parte de esa aportación va a un fondo creado por España junto al Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) por valor de 528 millones para acelerar los objetivos de desarrollo del Milenio. Ningún país había hecho una aportación tan grande en este campo.

-¿La Alianza de Civilizaciones es ya un reto para la ONU?

-Zapatero llevó esa idea a la Asamblea General de la ONU en 2004 y tuvo gran impacto. Ahora se le ha dado un nuevo impulso. La Alianza de Civilizaciones ha dejado de ser un eslogan y tiene acciones concretas para la juventud, la inmigración o la educación. Y su continuidad está asegurada, con un foro en Turquía y países dispuestos a acoger futuras reuniones, como Marruecos o Brasil.

-¿Cuál es la gran aportación de las Naciones Unidas?

-La ONU tiene como función original velar por la paz. Y su aportación es desarrollar misiones de mantenimiento de la paz. Ahora hay 20 operaciones que combinan medios militares, policiales y civiles. Por ejemplo, España tiene fuerzas en el sur de Líbano, para mantener la paz entre Israel e Hizbulá, y un contingente policial en Haití con un papel vital para preservar el estado de derecho.

-El caso de Haití es el de los llamados conflictos olvidados.

-No sólo hay que llegar a la crisis en caliente, sino tener programas a largo plazo para levantar el país. La crisis más candente está superada, pero ahora hay que ayudar al Gobierno haitiano a que sea eficaz contra las mafias.

-La paz tiene un escollo con el conflicto de Oriente Próximo.

-Mientras el conflicto no se resuelva, habrá problemas en el Mediterráneo y Europa oriental por razones geopolíticas. Allí la ONU actúa en el aspecto humanitario. Gran parte de la población palestina, sobre todo en Gaza, sobrevive con la ayuda humanitaria que recibe de las agencias de Naciones Unidas. Pero no es suficiente y se necesita una salida política.

(Lea la entrevista completa en la versión impresa de El Correo de Andalucía).

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