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La Policía cree que el 'carcelero de Amstetten' tenía un cómplice en su familia

La policía austríaca interrogará a unas cien personas que pasaron por la casa durante los 24 años en los que Josef Fritzl mantuvo encerrada a su hija Elisabeth, a la que violó sistemáticamente y con la que tuvo siete hijos, uno de los cuales murió al poco de nacer. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 04:01 h.

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La policía austríaca interrogará a unas cien personas que pasaron por la casa durante los 24 años en los que Josef Fritzl mantuvo encerrada a su hija Elisabeth, a la que violó sistemáticamente y con la que tuvo siete hijos, uno de los cuales murió al poco de nacer. La fiscalía sostiene que "alguien de la familia Fritzl tenía que saber algo".

A cada hora que pasa, aparecen nuevas revelaciones sobre la forma en que el secuestrador y violador austríaco manejaba el cautiverio de su hija sin que, aparentemente, no trascendiera nada ni siquiera a su entorno familiar, algo que tiene bajo ascuas a los investigadores de este siniestro caso. En una ocasión, Fritzl se hizo pasar por su hija cautiva, para anunciar en una llamada telefónica a su esposa que había dejado uno de sus bebés en la puerta de la casa familiar. El jefe de la policía de Baja Austria, Franz Polzer, explicó a la prensa que Fritzl relató en un interrogatorio que llamó una vez a su mujer, disimuló su voz y se hizo pasar por su hija para decir que había dejado un bebé en la puerta de su casa.

"Tenemos un acta de la policía de entonces, porque la mujer informó a las autoridades de esa llamada", dijo Polzer. Según el protocolo policial, Fritzl le habría dicho a su mujer: "por favor no te enfades. No te puedo decir dónde estoy. Por favor, ocupaos de mi bebé, que acabo de dejar en la puerta de la casa".

Polzer agregó que la esposa de Fritzl se mostró sorprendida por la llamada, sobre todo porque la familia había cambiado su número de teléfono y muy pocas personas tenían el nuevo. El funcionario austríaco no precisó cuándo se produjo este incidente, que pudo haber sido en 1993, 1994 ó 1997, cuando Fritzl dejó bebés en la puerta de su casa, alegando que su hija se había unido a una secta y los había abandonado.

Por otra parte, Polzer confirmó una información del diario austríaco Kurier, según la cual la puerta del zulo subterráneo, en el que Fritzl encerró a su hija y tres de sus hijos, tenía un mecanismo con temporizador para facilitar su apertura si durante días no era accionada. El inspector jefe del caso, Leopold Etz, anunció que por ahora los investigadores no tienen "ningún indicio" de que alguien del entorno de la familia supiera del encierro y las violaciones en el calabozo subterráneo.

Era rico. Josef Fritzl gozaba de una cómoda posición económica, según revela el registro central de la propiedad de ese país. Según los datos, el jubilado de 73 años está registrado como propietario único de seis bienes inmuebles, repartidos por varias localidades del Estado federado de la Baja Austria. En la lista figuran la propia casa familiar, tres edificios con numerosos apartamentos y locales comerciales, otra casa y un terreno, por un valor estimado de unos 2,2 millones de euros.

Según informaba el semanario vienés News, en un solar adquirido por Fritzl hace apenas tres años, el hombre había hecho mover decenas de metros cúbicos de tierra, aparentemente sin ninguna finalidad. Después de destaparse el caso, la policía también investigará ese lugar.

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