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La Policía deja de buscar a Marta

Materialmente, la búsqueda del cadáver de Marta del Castillo en el vertedero de Alcalá se zanjó ayer, después de 44 días. El rastreo del cuerpo se ha prolongado más que el que hubo en el río, pero ha sido igual de infructuoso. La Policía entregará en breve al juez un informe sobre los trabajos del vertedero, y éste decidirá hacia dónde dirigir las pesquisas.

el 16 sep 2009 / 02:05 h.

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I.Comesaña / D.Cela

Materialmente, la búsqueda del cadáver de Marta del Castillo en el vertedero de Alcalá se zanjó ayer, después de 44 días. El rastreo del cuerpo se ha prolongado más que el que hubo en el río, pero ha sido igual de infructuoso. La Policía entregará en breve al juez un informe sobre los trabajos del vertedero, y éste decidirá hacia dónde dirigir las pesquisas.

La investigación judicial sobre la muerte de Marta, desaparecida el 24 de enero, sigue abierta, pero el trabajo policial para tratar de encontrar el cadáver de la niña ha quedado aparcado. La Policía levantó ayer el dispositivo de búsqueda del cuerpo en el vertedero de Alcalá de Guadaíra, donde se inició el rastreo de la joven hace 44 días, cuando el supuesto asesino, Miguel Carcaño, cambió su primera versión del crimen y dijo haber arrojado el cuerpo en un contenedor de basura próximo a su casa de León XIII.

Antes de eso, al poco de ser detenido, Carcaño había confesado a la Policía que él mató a Marta de un golpe fuerte en la cabeza, y que, con ayuda de unos amigos, arrojó el cadáver al río Guadalquivir desde lo alto del puente de Camas. Los agentes respondieron montando un impresionante dispositivo de búsqueda que duró menos de mes y medio, y no encontraron nada. Ni su ropa, ni el teléfono, ni las llaves que llevaba, ni el arma homicida. Las dos líneas de investigación abiertas -la que condujo al río y la del vertedero- han sumado 97 días de búsqueda ininterrumpida del cadáver de la niña, pero ayer la Policía dejó de buscarla, a espera de lo que decida el juez del caso.

El magistrado aún no tiene constancia oficial de que el rastreo en el vertedero se ha cancelado. Los grupos de Menores y Homicidios, que se han encargado de hurgar en la basura, le presentarán "en unos días" un informe de la búsqueda. Con ese documento, el juez deberá decidir qué pasos da ahora en la investigación, y su decisión es todavía una incógnita, porque dependerá de datos que aún se encuentran bajo el secreto de sumario. Una de las opciones sería llamar a declarar otra vez a Miguel para enfrentarle al hecho de que el cadáver no está donde dijo que estaba.

La falta de pruebas e indicios fiables en la planta de vertidos es algo que ya anticipaba la propia Policía antes de iniciar la búsqueda por orden del juez. Los agentes que han coordinado la investigación nunca han abandonado la tesis de que Miguel Carcaño inventó la segunda versión de la muerte de Marta para desviar la atención, y posiblemente para sumar un segundo delito al crimen, evitando así que le termine juzgando un tribunal popular. Carcaño pasó de ser asesino confeso a decir que Marta fue violada entre dos y asfixiada por su amigo menor, El Cuco, mientras él la sujetaba. La niña murió en su casa de León XIII y después tiraron el cuerpo al contenedor de la esquina, desde donde iría a parar al vertedero de Montemarta-Cónica, entre Alcalá de Guadaíra y Los Palacios, donde arrojan toda la basura de Sevilla.

Marta del Castillo, de 17 años, tenía dos hermanas pequeñas, era estudiante de Bachillerato y vivía en la zona de Santa Justa. Desapareció la noche del 24 de enero, y ese mismo día su familia y sus amigos empezaron a buscarla. Desde el principio, la Policía consideró a Miguel Carcaño, de 19 años y ex novio de Marta, el principal sospechoso. Fue arrestado tres semanas después de la desaparición de la niña. A su detención seguirían otras cuatro: las de Samuel Benítez y El Cuco -amigos de Miguel y Marta- y la del hermano mayor de Miguel, Francisco Javier Delgado, todos sospechosos de haber participado en el crimen. La última arrestada y puesta en libertad con cargos por su participación en el suceso fue la novia de Francisco Javier, María García.

La investigación del caso ha estado contaminada por mentiras, desmentidos y acusaciones cruzadas de los acusados. La Policía tiene la confesión de Miguel el día de su detención, la de Samuel, que reconoció haberle ayudado, y la de El Cuco, que también dijo haber participado por coacciones de Francisco Javier. Este último es el único que ha mantenido, desde el principio, que no tuvo nada que ver. También tienen pruebas biológicas de la implicación de Miguel y de El Cuco, y pruebas técnicas de la participación de Samuel y Francisco Javier.

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