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La Policía desmonta la versión de Samuel y avala su confesión inicial

Varios agentes que investigaron el caso negaron que presionaran a los acusados de algún modo para que se inculparan y explicaron que sospecharon de Miguel desde el principio, porque dijo que Marta quería fugarse de casa mientras todos los demás amigos lo negaban.

el 26 oct 2011 / 08:40 h.

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Desde el principio la Policía sospechó que Miguel Carcaño estaba tras la desaparición de Marta del Castillo. No sólo porque fue la última persona que la vio, sino porque se mostró "huidizo" y fue el único amigo que les dijo a los agentes que la joven "estaba harta de sus padres y que se quería fugar cuando tuviera 18 años". Además, cinco agentes desmontaron ayer la versión de Samuel Benítez de que se autoinculpó por presiones policiales y que sólo tuvo que asentir a lo que le decían. "Fue una declaración espontánea", dijo la policía que lo interrogó. Cuando el Grupo de Menores (Grume) de la Policía Nacional recibió la denuncia con la desaparición de Marta, lo primero que hicieron los agentes fue hablar con el entorno de la joven y citarlos a declarar. "Nos entrevistamos con toda su clase y nos llamó mucho la atención que todos estaban llorando", dijo un agente. Los amigos le contaron a la Policía que Marta "era una chica normal, que no tenía problemas en casa y que pensaba seguir estudiando, por lo que no creían que se hubiera fugado". En ese momento, "todas las líneas de investigación estaban abiertas" y no se descartaba una desaparición voluntaria, pero, el único que daba como posible esa teoría era Carcaño. "Eso nos hizo sospechar", aseguró uno de los inspectores del Grume. No fue el único agente que sospechó de Miguel Carcaño, pues ya el policía de Homicidios que se hizo cargo de la denuncia de los padres aquel fin de semana desconfió. "La tarde del 25 de enero estuve llamando varias veces a Miguel y a su hermano y no pude hablar con ellos", afirmó el agente que aclaró que el único que le devolvió la llamada fue Javier Delgado, unas tres horas después. "Nadie sabía el paradero de Carcaño", añadió, mientras otro compañero destacó que "no se le localizaba, no había manera de hablar con él". Finalmente, Miguel prestó diversas declaraciones como testigo antes de ser detenido. Un arresto que fue posible gracias a que se localizó en el forro interior de la cazadora que llevaba esa noche "sangre de Marta" . La chaqueta la entregó a los agentes la madre de la que entonces era madre de la novia de Miguel, junto con el resto de la ropa que llevaba ese día. "Miguel estaba allí y no se opuso", replicó el agente cuando la defensa de María García, la novia del hermano de Miguel, le recriminó que se hubieran llevado la prenda sin la autorización de Carcaño. Los cinco agentes que declararon en la última sesión de esta semana, el juicio se reanuda el próximo miércoles, fueron preguntados por las supuestas presiones que alega Samuel y el Cuco, el que fuera menor, y sobre cómo se desarrollaron los interrogatorios, ya que ambos afirman que sólo tuvieron que asentir a lo que le iban diciendo. "En absoluto, así no se trabaja", dijo uno de ellos de forma tajante. De hecho, una de las agentes citadas fue la que le tomó declaración a Samuel cuando éste fue detenido. La policía, perteneciente al Grupo de Homicidios, fue muy clara al decir que el testimonio en el que el chico reconoció que ayudó a su amigo Miguel fue "espontáneo y en presencia de su abogado". De hecho, dijo que no pudo indicarle ninguna pista porque "no estuve en la declaración de Miguel y no sé lo que contó él". La agente relató que Samuel le explicó que estaba en Montequinto cuando recibió "una llamada de Miguel desde un número que no conocía" para decirle que tenía "un problema". Entonces cogió un autobús hasta el Prado y desde allí fue andando hasta León XIII, donde al llegar al piso "vio a Marta en el salón con la cara ensangrentada". Miguel le dijo que la había matado al golpearla con un cenicero porque ella le amenazó con "contarle algo a la que era entonces su novia". Los dos jóvenes llevaron el cuerpo en la moto de Miguel hasta la pasarela de Camas y allí lanzaron el cuerpo y el cenicero. "En un papel no le escribí nada [Samuel dice que le dibujaron un croquis del puente] ni le dibujé nada, por eso se le lleva hasta el lugar para que nos indique". Según explicó, los agentes le llevaron hasta la pasarela fue Samuel quien "indica párate aquí". Uno de los inspectores del Grume afirmó que "ni se les amenazó, ni se les presionó. Únicamente, se les repitió infinidad de veces las ventajas de colaborar con la justicia y del arrepentimiento. Nadie presionó, ni amenazó, ni golpeó, ni pintó planos". Por último, el agente de Homicidios que acudió el domingo al piso explicó que lo hizo tras entrevistarse con los padres de Marta y "me transmitieron que podía estar allí". Él entró en la vivienda, le abrió la puerta María que estaba sola, y la inspeccionó. "Entré en la habitación de Miguel, que estaba revuelta. Olía a limpieza, eso es cierto. No un olor especial, pero sí a limpieza", dijo.  

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