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La policía dice que el asesino del bar de Triana se acabó su copa tras el crimen

El detenido por la muerte del ciudadano chino que regentaba el bar La Pará de Triana acuchilló a su víctima una docena de veces para llevarse un botín de unos 200 euros, un televisor de plasma y un ordenador portátil.

el 15 sep 2009 / 05:57 h.

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El detenido por la muerte del ciudadano chino que regentaba el bar La Pará de Triana acuchilló a su víctima una docena de veces para llevarse un botín de unos 200 euros, un televisor de plasma y un ordenador portátil. Luego se sentó a acabar la copa que su víctima le había servido, según las tesis de la Policía.

Las pruebas recogidas en el bar en el que Jin Ling Min fue encontrado degollado el 25 de mayo han permitido establecer una secuencia: el detenido, Daniel C.M., de 35 años, aguardó esa noche bebiendo una copa en la barra, mientras los clientes veían el festival de Eurovisión en la tele, y cuando el dueño fue a cerrar el bar lo apuñaló para llevarse el dinero de la caja, del cajetín del teléfono, un portátil y un televisor de 40 pulgadas. Luego volvió a sentarse en la banqueta y se terminó "tranquilamente su copa", según explicó ayer la portavoz de la Policía Nacional en Sevilla, Ana Cambón, que destacó la premeditación y frialdad del agresor.

El ataque comenzó en la barra, de la que la víctima huyó para intentar encerrarse en el cuarto de baño y llamar desde su móvil, pero no tuvo tiempo porque fue apuñalado antes, con gran violencia: un corte llegó a romperle una costilla. El arma no se encontró.

Los investigadores han definido cómo se produjo el crimen siguiendo las huellas ensangrentadas del único par de zapatos que pisó el bar después de que la sangre de la víctima hubiera sido derramada. El criminal había robado días antes una furgoneta para cargar el botín, elegido en varias visitas previas al bar.

En el vehículo, que el detenido aparcó en la puerta esa misma noche, ausentándose unos 15 minutos, también se encontró sangre. La Policía cree que el agresor, consumidor de drogas, decidió matar a Jin porque había pasado siete años en prisión -hasta enero- tras ser reconocido por las víctimas de sus robos.

El autor fue identificado porque dejó sobre la barra la copa y un cenicero, ambas pruebas llenas de huellas dactilares y ADN. Olvidó además una mochila, que no sirvió para localizarlo, pero al detenerlo se comprobó que en su casa tenía otra igual y que el contenido se correspondía con otros objetos que guardaba en su casa, donde también se localizaron varios billetes chinos robados esa noche de la cartera del fallecido.

Aunque el hombre estaba fichado y fue identificado el mismo día por sus huellas y su ADN, la Policía lo detuvo al tercer día porque tardó en encontrarlo: el sospechoso alquilaba pisos que abandonaba tras unos meses sin pagar el alquiler. Al final se le localizó viviendo con un familiar en Triana, muy cerca del bar.

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