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La Policía investiga a 153 padres por el delito de no escolarizar a sus hijos

El absentismo conlleva un delito penal que el curso pasado llevó ante el juez a 153 padres sevillanos, acusados de no escolarizar a sus hijos. La Policía retiró a 137 niños en 2007, algo que sólo ocurre cuando los recursos sociales fallan.

el 15 sep 2009 / 00:59 h.

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El absentismo conlleva un delito penal que el curso pasado llevó ante el juez a 153 padres sevillanos, acusados de no escolarizar a sus hijos. La Policía retiró a 137 niños en 2007, algo que sólo ocurre cuando los recursos sociales fallan. Pero cada vez pasa más. La intervención judicial para hacer cumplir los "deberes familiares" ha crecido en los últimos tres años.

El absentismo es un problema socioeducativo pero, en última instancia, también se convierte en un delito con responsabilidad penal para los padres. Si un menor en edad de escolarización obligatoria -entre 6 y 16 años- no asiste regularmente a la escuela, sus progenitores están incurriendo en un delito tipificado en el artículo 226 del Código Penal "contra los deberes familiares" y pueden ser castigados con pena de prisión de tres a seis meses y una multa.

La Policía Autonómica adscrita a delitos contra menores (Aprome) abrió investigación penal a 153 padres el curso pasado en Sevilla y provincia por no haber escolarizado a sus hijos. La mayoría fueron imputados y algunos detenidos. En algunos casos, eran los dos progenitores de un mismo crío. "Cuando intervenimos -explica el inspector jefe de la Aprome, Elías Navarro- es que todos los recursos socioeducativos han fracasado. Nosotros ayudamos, pero no está bien policializarlo todo".

Un niño es absentista si falta al colegio cinco veces al mes, según la Junta. Pero la Policía no se presenta en un domicilio con una notificación judicial sólo por rebasar ese mínimo. "Actuamos en casos muy graves: chavales que llevan dos años sin pisar la escuela, o que con 12 años son casi analfabetos y Educación no tiene ni idea de cómo se llaman", afirma Navarro.

Quienes son imputados por el absentismo de sus hijos "nunca han tenido la educación entre sus prioridades". Por eso es más habitual en zonas marginadas de Sevilla, y no siempre constituye un hecho penal; "a veces es una consecuencia de la marginalidad, de la incultura, a veces los padres son toxicómanos y el servicio de protección al menor les retira la guardia y custodia", explica la Policía.

En tres años, los agentes y los jueces se han visto obligados a intervenir más para garantizar la educación de niños sin escolarizar -una media de 300 actuaciones al año- y la Policía empieza a advertir que la tendencia es "preocupante". "Actualmente, el trabajo penal se ha incrementado de manera muy significativa", dice Navarro.

Cada semana, diez familias de media son imputadas o detenidas por haber faltado al deber de asegurar la educación de sus hijos. Una patrulla de paisano visita la casa y les pregunta por qué su hijo no va a la escuela. A veces dicen que está enfermo. "Si lleva tres meses enfermo, ¿por qué no lo han llevado al médico?". Otras, sus padres trabajan con las ferias de los pueblos y se los llevan con ellos.

En una ocasión, una mujer reconoció que no llevaba a su niño al colegio porque tenía la lavadora rota. "No podía lavar la ropa de su hijo y no quería que le vieran sucio sus compañeros", cuenta Navarro.

Sin cifras. En el último año, la Policía ha retirado a 137 menores, 64 por motivos policiales (por otra investigación en la que se vieron envueltos los padres), 20 por iniciativa del propio Aprome y 43 a instancias de la Fiscalía o de la Delegación Provincial de Asuntos Sociales. Todos ellos tuvieron que abandonar sus casas y fueron llevados a un centro de acogida.

La retirada de la custodia a las familias también se desprende del Código Penal -"inhabilitación de cuatro a diez años"-, y esa posibilidad es la que usa la Policía para meter miedo a los padres. "A nadie le agrada que le quiten su sangre. El elemento más motivador a la hora de corregir la conducta de los progenitores es decirles que pueden perder a su hijo", sostiene el inspector jefe. Así se han evitado "muchísimas retiradas de niños".

Cuando no ha funcionado esa táctica, la Policía ha tenido que sacar al niño de su casa por la fuerza, "con la resistencia feroz de sus padres". Esto, según los agentes, ocurre una vez al mes, unas 60 veces en tres años. "Siempre se intenta negociar con las familias por el interés superior del menor".

Educación tiene un registro informático que recoge en tiempo real los casos de absentismo, pero es muy reacia a hacerlos públicos. Los últimos datos que aportó la Administración, de 2006, hablaban de más de 1.500 casos de absentismo en un curso en Sevilla.

El Consistorio está obligado por ley a coordinar una comisión contra el absentismo, pero ha tardado dos años en hacerlo. Antes de esos dos años, el Ayuntamiento aseguraba que algunos barrios de Sevilla -Polígono Norte, Polígono Sur y Torreblanca- padecían un absentismo superior al 20%.

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