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La Policía Nacional detiene sólo a una persona por los incidentes tras el descenso del Betis

La Policía Nacional ha detenido finalmente a una sola personatras los incidentes que decenas de aficionados protagonizaron en el día de ayer en los aledaños del estadio Manuel Ruiz de Lopera una vez terminado el partido ante el Valladolid en el que se confirmó el descenso del Betis a Segunda División, con el 1-1 que reflejó el marcador final.

el 16 sep 2009 / 03:38 h.

La Policía Nacional ha detenido finalmente a una sola personatras los incidentes que decenas de aficionados protagonizaron en el día de ayer en los aledaños del estadio Manuel Ruiz de Lopera una vez terminado el partido ante el Valladolid en el que se confirmó el descenso del Betis a Segunda División, con el 1-1 que reflejó el marcador final.

Según informaron a Europa Press fuentes del Cuerpo Nacional de Policía, al detenido se le imputa un presunto delito contra el orden público, todo ello durante unas protestas que se prolongaron durante varias horas una vez concluido el partido y que obligaron a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a actuar hasta altas horas de la noche.

Así, en el interior del coliseo bético hubo un primer amago de incidentes ante el palco, que incluyó el lanzamiento de una lata que, al parecer, pudo impactar en un consejero del Valladolid. De todos modos, no tuvo lugar la temida invasión del palco, aunque la tensión se trasladó inmediatamente al exterior del recinto.

Allí acaecieron lanzamiento de vallas y piedras, que obligaron a la Policía a cargar para disolver a los revoltosos. Sin embargo, otro grupo de seguidores heliopolitanos optó por expresar de forma pacífica su disgusto, y se sentaron ante la puerta trasera del estadio, donde corearon lemas en los que llamaron 'mercenarios' a los jugadores, al tiempo que pedían la marcha e incluso la muerte del máximo accionista del Betis, Manuel Ruiz de Lopera.

Sin embargo, la mayor parte de la parroquia albiverde abandonó el campo sin el más mínimo altercado aunque, eso sí, con la lógica tristeza reflejada en el rostro, tras una debacle que devuelve a su equipo a Segunda, ocho años después del último ascenso.

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