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La Policía pilló in franganti a los ocho 'rompelunas' de Tussam

La Policía identificó con nombres y apellidos a tres trabajadores de Tussam a los que vio arrojar piedras y causar daños a autobuses durante la huelga de hace un año, y a otros cinco cuya participación exacta en los disturbios no pudo concretar. Los sindicatos piden que la empresa retire los expedientes contra ellos.

el 15 sep 2009 / 02:22 h.

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D.A./ I.C.

La Policía identificó con nombres y apellidos a tres trabajadores de Tussam a los que vio arrojar piedras y causar daños a autobuses durante la huelga de hace un año, y a otros cinco cuya participación exacta en los disturbios no pudo concretar. Los sindicatos piden que la empresa retire los expedientes contra ellos para frenar la huelga que hoy volverá a repetirse.

La negociación está en punto muerto porque el comité de empresa no volverá a sentarse para hablar de condiciones de trabajo hasta que se cierren los expedientes que Tussam abrió contra los empleados acusados de dañar autobuses a pedradas, algo que Tussam no piensa hacer, basándose en la certeza que le dan los informes policiales.

La Policía Nacional detuvo a ocho trabajadores y los identificó con nombres y apellidos cuando se produjeron los hechos, en unas diligencias en las que policías de la Brigada de Información dejan clara la secuencia de la detención: a las seis de la mañana del 21 de mayo del año pasado vieron a varias personas romper las lunas de los autobuses, los siguieron mientras esperaban refuerzos y los detuvieron en ese mismo lugar. Apenas los perdieron de vista unos minutos, por lo que ofrecen la certeza de que eran las mismas personas.

Los agentes detallan cómo iban vestidos -algunos con uniformes de Tussam-, y la actuación concreta de tres de ellos: dos estaban escondidos en unos matorrales, pero los policías los vieron "arrojar objetos contundentes al paso de los autobuses, viendo cómo impactaban los objetos en al menos cuatro vehículos oyendo cómo se fracturaban".

Más tarde observan cómo otros "dos individuos más vistiendo camisas claras, arrojaban piedras contra los autobuses". Mientras aguardaban refuerzos, ven a un grupo de cinco personas en la misma actitud, pero "sin poder precisar qué integrantes del grupo" arrojaron piedras y cuáles no.

Finalmente, los policías cuentan cómo abordan a tres de los cuatro primeros individuos a los que han visto tirar las piedras -el cuarto huyó-, y relatan con detalle dónde vieron a cada uno, con quiénes iban y cómo vestían. Al identificarlos con sus carnés de identidad, hacen constar sus nombres y apellidos.

También explican el arresto de cinco personas del grupo "desde donde se lanzaron piedras", pero los agentes dicen que, "por la rapidez de los hechos y la oscuridad", no pueden precisar qué hizo cada uno.

El caso fue investigado por el juzgado de Instrucción 13, pero en el proceso los agentes no pudieron volver a identificar con certeza a los autores alegando que había pasado mucho tiempo y la jueza dictó un sobreseimiento provisional.

La Audiencia de Sevilla reabrió el caso y pidió que se realizara una rueda de reconocimiento, pero en ella los policías insistieron en que, pasado un año y en las condiciones de esos arrestos, no podían señalar con precisión a quiénes identificaron en su atestado policial. Tras eso, el juzgado pidió a Tussam a principios de marzo que proponga nuevas pruebas para seguir con la investigación. También ha preguntado por la postura de la Fiscalía, que se ha mostrado partidaria de archivar el caso.

En los paros de mayo del año pasado se dañaron 212 vehículos, la mitad de los que salieron a la calle, a los que se les rompió un total de 317 lunas. El gasto de los arreglos ascendió a 109.000 euros.

sanción segura.

El vicepresidente de Tussam, Guillermo Gutiérrez, dejó clara el jueves en una entrevista con El Correo la postura de la empresa: se impongan responsabilidades penales o no, Tussam está a la espera de que se cierre esa vía para iniciar un proceso laboral, porque considera que más allá de que se impute un delito o el coste de los daños a estos empleados, es inviable que no sufran algún castigo tras haber sido cogidos in fraganti dañando, a veces incluso con el uniforme de trabajo, a los autobuses de la empresa.

De los ocho detenidos, los tres identificados con más claridad por la Policía llevan de baja desde entonces.

Además de estos ocho detenidos, hubo un noveno trabajador arrestado tras arrojar una piedra contra un autobús, pero al no romper la luna no intervino la Justicia. Sin embargo, la empresa lo expulsó. El trabajador pidió perdón por escrito y Tussam lo readmitió, le impuso una sanción de seis meses sin empleo ni sueldo y ya está reincorporado.

Tan enconadas están las cosas con vistas a la huelga que hoy comienza -y que proseguirá durante la Feria-, que fuentes de la empresa pública de transportes indicaron ayer que no descartan que en esta jornada no sólo se rompan cristales, sino también se intenten pinchar las ruedas de los autobuses, algo que obstaculiza mucho más el servicio porque los autobuses no pueden seguir circulando y llegar por sí mismos a las cocheras, sino que necesitan la asistencia de otro vehículo de apoyo. En las últimas protestas, Tussam recogió enormes pinchos con los que se destrozaron las ruedas de los autobuses.

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