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La política como sentimiento

el 16 sep 2009 / 08:37 h.

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Una niña pelirroja, no más de siete años, pasa ante el cartel. "Fundación Alfonso Perales", reza en rojo y verde. Va a Isla Mágica de la mano de su madre, pero el anuncio la para. "Mamá, ¿quién fue Alfonso Perales?". La mujer encoge los hombros. Lo que la niña no sabe es que, unos metros más allá, hay más de 500 socialistas dispuestos a contar, entre risas y llantos, quién fue Alfonso Perales, antiguo consejero de Gobernación y secretario de Política Institucional del PSOE. En diciembre se cumplirán tres años de su inesperada muerte, pero su recuerdo y su legado tienen ahora otro hogar en el que seguir vivo: la fundación que lleva su nombre, un tanque de pensamiento de los socialistas que quiere repensar Andalucía, meditar lo que le ocurre y aportar soluciones a sus dolencias.

El acto, encorsetado por el protocolo y los discursos, tuvo la frescura del recuerdo perenne, el de un hombre al que todos, oposición incluida, calificaban de inteligente, de trabajador, de entusiasta. El recuerdo de Perales, por eso, no podía ser triste, a pesar de las lágrimas (de su esposa Ofelia, de sus hijos Alfonso y Ofelia, de la presidenta del Parlamento, Fuensanta Coves, o la consejera de Igualdad, Micaela Navarro). Un vídeo, entre calles encaladas de su Alcalá de los Gazules y oleadas de mar, glosó su figura. De él se dijo que era sensible, simpático, luchador, con la política como sentimiento, enemigo de las injusticias, el sentido común personificado, un hombre de criterio imprescindible, bueno, negociador y desfacedor de entuertos -"Con mucha más habilidad que yo", asumió González, quien lo tomaba por su hermano pequeño-. Su nombre, el de un hombre "de acción", alumbra una fundación para mirar al fondo del socialismo con miras al futuro. "Hará falta esa luz -reconoció Chaves- porque yo a Alfonso lo sigo necesitando".

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