Economía

«La política forestal debería ser estructural y no sólo anticrisis»

El presidente de la Asociación de Empresas Forestales y Paisajísticas de Andalucía , Fernando Mora-Figueroa Silos, destaca el empuje de Griñán a un sector que crea «empleo rápido y con poco coste»

el 10 oct 2010 / 19:55 h.

Fernando Mora-Figueroa acumula gran bagaje forestal.

-¿Por qué cree usted que el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ha optado por el plan forestal como medida anticrisis?

-Para responder hay que recapitular. El plan forestal data de 1989, cuando el Parlamento andaluz, por unanimidad, lo aprueba para sesenta años con revisiones a cada diez. Era un plan muy ambicioso y lo sé con conocimiento de causa porque yo entonces era funcionario y participé de su redacción. Su objetivo era un cambio en el modelo de gestión de los montes y en el desarrollo forestal, pero al final se sometió a una guerra de cifras de inversión y fue languideciendo, pese a que fue un ejemplo para el resto de regiones españolas, Europa e incluso América. ¿Qué pasó? Quizás no interesaba. Griñán, que, por razones familiares, es conocedor de la gestión forestal y un enamorado de la misma desde pequeño, retoma ahora el plan porque tocaba revisarlo.

-¿Cómo puede amortiguar la crisis?

-La inversión forestal es de las que más rápidamente genera empleo y, además, de las que menos costes tiene. Es un instrumento muy poderoso contra el paro y, de hecho, se utilizó para ello en los años ochenta. Cabe recordar que la Junta de Andalucía, con más de un millón de hectáreas, es la mayor propietaria de montes y de tierras en España. Sin embargo, los montes están desaprovechados y tienen grandes potencialidades. No podemos decir que tengan la riqueza de los del norte de Europa, pero no por ello hay que dejarlos baldíos. La actividad forestal es fundamental en muchísimos pueblos andaluces que no tienen otra alternativa.

-Pero los aprovechamientos se han ido perdiendo...

-Unos desaparecen y aparecen otros. Pienso, por ejemplo, en la biomasa, aunque para ser rentable las plantas [para el uso energético de la biomasa] deben ubicarse cerca de las masas forestales. Hay además terrenos agrícolas que, debido a los cambios en las ayudas de la Política Agraria Común, se están abandonando, y podrían destinarse a especies forestales de crecimiento rápido, como chopo o eucalipto, para biomasa, que complementaría la que procede del monte. Es una pena, asimismo, que la principal productora de corcho, Andalucía, vea cómo la mayoría se transforma en Cataluña o Portugal.

-¿Son ciertas las previsiones de inversión y empleo que ha dado Griñán?

-Necesitamos una política de desarrollo forestal, no un catálogo con guerra de inversiones y jornales creados. Si aprovechamos nuestro sector forestal sólo mientras dure la crisis y después lo volvemos a abandonar, no habrá desarrollo. Este sector tiene tras de sí una cadena económica muy importante, no se limita a limpiar el monte, y crea no sólo jornales, sino mucho empleo inducido. Olvidémosnos de los cientos de millones de euros y de los millones de jornales. No digo que no sean importantes, pero hay que superar esa visión tan simplista de la política de desarrollo forestal.

-¿Y será posible ejecutar el plan? Visto lo visto...

-Es una de las grandes dudas. Creo que la organización administrativa no es la adecuada porque las competencias forestales están muy difuminadas. Si se pretende relanzar ese plan, será necesaria una organización específica, propia, entre otras cosas porque abarca la mitad de la superficie andaluza.

-¿Cabe hablar de un segundo Plan de Empleo Rural, PER?

-Espero que no. En su día, el PER tuvo un papel importante en el primer plan forestal, pero desde entonces el campo ha cambiado mucho. En estos tiempos de crisis, sí puede ser un pseudoPER, pero la política forestal, insisto, no debe estar sometida a los vaivenes de la crisis, sino que ha de ser una política estructural, y no coyuntural. Griñán posee voluntad de impulsar. Esperemos...

-Con esta crisis, ¿los políticos están mirando de nuevo al campo?

-Sí, por supuesto, y es una ocasión magnífica para dinamizar el sector forestal y de la biomasa, y el abandono de tierras con la PAC lo propiciará porque habrá tierras y cultivos, y de hecho ya existen, que dejarán de ser rentables para los agricultores. También creo que es hora de recuperar a los guardas forestales, que han sido convertidos en agentes del medio ambiente con más labores, como vigilar los vertederos y la contaminación. Creo que tenían trabajo suficiente con vigilar el monte y son ellos los que verdaderamente lo conocen.

-¿Cuántas hectáreas se reforestan cada año en Andalucía? ¿Y cuántas se destruyen?

-No tengo datos, pero pocas. Hubo épocas en las que se reforestaban hasta diez mil hectáreas anuales, pero ya no. De todas formas, lo importante es conservar y regenerar lo que tenemos, y lo que tenemos son muchos montes cargados de biomasa que hay que limpiar y no hay dinero para todo. Y no se están destruyendo. La superficie forestal andaluza crece muy despacio, aunque progresivamente.

-¿Qué contribución tiene el sector forestal al PIB regional?

-Los datos oficiales hablan de un 2%, aunque lo importante no es el porcentaje, sino dónde radica éste, en zonas donde no existen alternativas. ¿Qué sería, por ejemplo, de la Sierra de Cazorla sin el sector forestal y la caza y el turismo rural a él vinculados? ¿Qué sería de la Sierra de Huelva, con un ibérico tan intrínsecamente vinculado a la dehesa? ¿Qué sería del Parque de los Alcornocales? Por eso digo que el plan forestal debe ser más ambicioso que hablar de millones y de jornales.

-¿Cuántas empresas se dedican en Andalucía al negocio forestal?

-Son 360, según el Instituto de Estadística de Andalucía, aunque muchas son locales. Nuestra asociación aglutina a 35, desde pequeñas hasta filiales de grandes grupos, pero predominan las de mediano tamaño.

«Mejoramos también el medio ambiente»

-La actividad forestal y las asociaciones ecologistas no siempre se llevan bien...

-Siempre habrá discrepancias, en efecto. Un país rico puede permitirse no tocar nada del monte, como ellos querrían, pero el nuestro no se puede permitir tener tantas fuentes ociosas. Es más, el monte bien aprovechado es una garantía de conservación del propio monte. Controversias habrá, por ejemplo cuando hablo de especies de crecimiento rápido, porque nos viene a la memoria que, en los años ochenta, se puso eucalipto en sitios donde no tenía sentido. Pero si hay rentabilidad socieconómica y sin impacto ecológico, creo que son una oportunidad porque la biomasa tiene una ocasión magnífica.

-¿Qué beneficios medioambientales aporta la política forestal? ¿Es una política medioambiental a largo plazo?

-La política forestal bien hecha, con un aprovechamiento ordenado de los recursos, es una política medioambiental, al mejorar el ciclo hidrológico y el paisaje, contribuir a la fijación del CO2...

-La caza está vinculada también al sector forestal. ¿Crece o mengua?

-La caza se está haciendo un poco artificial en los cotos privados, donde crece, mientras que la caza natural está descendiendo. Esa caza artificial, que prolifera incluso en fincas pequeñitas, es un gran negocio para los propietarios de cotos, pero hay que controlarla para que no se incorporen especies que afecten a nuestros ecosistemas.

-¿Cabe exportar la experiencia forestal regional?

-La planificación que en su día hicimos tuvo repercusión nacional e internacional, como ya le he comentado, porque Andalucía fue pionera en realizarla. También hemos exportado los modelos del Infoca, porque antes el combate contra los incendios lo hacían ejércitos de Pancho Villa, y de prevención de riesgos laborales. En cambio, en producción, nada. Somos muy poco productivos.

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