La política insostenible

La sesión de control al Gobierno en el Parlamento andaluz deriva en una bronca política con PSOE y PP de protagonistas.

el 30 abr 2014 / 21:20 h.

Carlos Rojas en la sesión de control. / EFE Carlos Rojas en la sesión de control. / EFE Cuando terminó la sesión de control al Gobierno ayer en el Parlamento andaluz, los populares se apresuraron a ir con el chascarrillo a los periodistas: «La presidenta ha dicho ‘corrupción sostenible’ en vez de construcción sostenible», comentaban jocosos, entre risas. Fue el broche a una jornada parlamentaria bronca, que no se sabe si se contagió de la que le precedió un día antes en el Congreso, se acaloró con las elecciones europeas o simplemente demostró una vez más que el discurso de no utilizar la corrupción contra el contrario es solo teoría política. Ayer PSOE y PP –IU asistía de espectador incómodo– bajaron al fango como hace tiempo que no se veía en la Cámara. Y en esta ocasión la peor parte se la llevaron las parejas o exparejas de los líderes andaluces. El portavoz popular, Carlos Rojas, denunció un presunto trato de favor al marido de la presidenta Susana Díaz, José María Moriche. «¿A qué favor responde que su marido trabajara en la formación en Andalucía?», preguntó Rojas. Después el PP envió un documento en el que solo se refleja que trabajó en 2010 en el Instituto de Formación y Estudios Sociales como administrativo y con una nómina de unos 1.400 euros. Dato ya conocido y corroborado por el entorno de la presidenta, que además confirmó que tras acceder Díaz al Gobierno dejó de ser contratado, pasando una larga temporada en paro. Ante la pregunta de qué exactamente denunciaban o querían señalar, el PP guardó silencio. Díaz y su pareja han hecho públicas sus rentas. Medida excepcional ordenada por la presidenta que desveló un sueldo anual de su pareja de 15.000 euros. ¿Esta es la nueva oposición que prometió Moreno Bonilla? Los populares aseguraban que respondían a otra denuncia que antes vertió el socialista, Mario Jiménez, que recuperó un supuesto escándalo de enchufismo en el Ayuntamiento de Málaga de 2002. Se denunció la contratación de varios familiares de dirigentes del PP en el Instituto Municipal de Empleo, entre ellos una entonces novia de Moreno. Por esos lodos se revolcaron los portavoces de PSOE y PP. «En el camino del barro no me va a encontrar», dijo la presidenta. Deslizó una puya: «¿Cuántos en su bancada pueden decir como la vicepresidenta Soraya [Sáenz de Santamaría] que no han cogido sobrecitos?». Después exasperó al PP dando por hecho que iba a ganar las europeas en Andalucía. Hasta el sobrio presidente del Parlamento, Manuel Gracia, se contagió y cometió «un error», dijo. Se dirigió al popular Antonio Sanz y le espetó: «Viene poco pero cada vez que viene se le nota». Inmediatamente le pidió disculpas.

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