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La posguerra deja Irak roto y cuatro millones de personas en el exilio

Hoy, cinco años después de que EEUU inició la invasión de Irak para combatir el llamado Eje del Mal y comenzara una guerra que George W. Bush calificó el martes de "victoria estratégica", el saldo es contundente: un país roto y armado hasta los dientes del que han huido ya cuatro millones de personas. Foto: Efe.

el 15 sep 2009 / 01:59 h.

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Hoy, cinco años después de que EEUU inició la invasión de Irak para combatir el llamado Eje del Mal y comenzara una guerra que George W. Bush calificó el martes de "victoria estratégica", el saldo es contundente: un país roto y armado hasta los dientes del que han huido ya cuatro millones de personas.

Aunque la democracia se instaló en Irak en 2005, la primera vez en mucho tiempo que los iraquíes votaron más o menos libremente, la convulsión no cambió demasiado: la violencia promovida por el terrorismo de Al Qaeda mientras el país era tierra de nadie ha dado paso a los enfrentamientos entre bloques religiosos -chiíes y suníes-, armados hasta los dientes. Se derrama menos sangre pero la radiografía de Irak sigue mostrando un país dividido y roto a pesar de las incipientes estructuras democráticas que empiezan a forjarse pero que no han impedido el éxodo de cuatro millones de refugiados iraquíes, según la organización humanitaria Comité de Rescate Internacional (CRI).

En el informe Cinco años después, una crisis oculta, el CRI apunta que EEUU ha destinado en lo que va de año 197 millones de dólares a la crisis humanitaria, una cifra equivalente a un día de su gasto militar en Irak. "Los millones de desplazados son una de las mayores crisis humanitarias de nuestro tiempo y han sido ignorados por la coalición encabezada por EEUU", censura el CRI.

Tensión separatista. Las tendencias sectarias y étnicas son alimentadas desde dentro de estos partidos para conservar o aumentar su cuota de poder, e inevitablemente esto conduce a las aspiraciones separatistas, expresadas ya por chiíes y kurdos, y que representan uno de los retos más importante del gobierno parlamentario iraquí.

El otro es el de garantizar la seguridad de la población con un ejército dotado y unificado. Pero el Irak de hoy es un polvorín, y aunque está lejos de los niveles de violencia extrema que se alcanzaron, el incipiente ejército reconstruido de las cenizas es incapaz todavía de garantizar la seguridad en muchos lugares ni muestra mucha voluntad de desarmar a las milicias. "Hemos registrado una disminución de la violencia. Sin embargo, algunas milicias y grupos fuera de la ley continúan sus actividades por la ineficacia de las tropas iraquíes y la situación política del país", asegura a Efe el general Abú Hasan, uno de los dirigentes de las fuerzas de seguridad en Irak.

Hasan considera que la "falta de confianza" entre las distintas partes del proceso político, sea entre suníes y chiíes, o entre árabes y kurdos, les ha llevado a crear sus propias fuerzas por temor a las otras.

Aunque los días en que se temía una inminente guerra civil han pasado, la sombra de un conflicto entre iraquíes está presente y no son pocos los expertos internacionales que apuestan por poner el país bajo observación de la ONU y plantear un nuevo proceso político, sin ocupación. En los últimos días, políticos iraquíes han presentado al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, un informe en el que piden que esa organización asuma la supervisión del proceso en Irak para que se pueda alcanzar la reconciliación nacional.

El periodista Talib al Auda asegura que "lo que ha ocurrido es que antes temíamos a un dirigente y a un partido y ahora a cientos de líderes y de partidos y a decenas de milicias", al tiempo que explica que la falta de prestigio de los políticos iraquíes en que "los dirigentes que llegaron en los tanques estadounidenses son los que ocupan los puestos más altos".

"Aunque parece que la situación ha cambiado, todo ha sido destruido; peor aún, la estructura social del pueblo iraquí ha cambiado y se ha asentado en ella el sectarismo y la identidad racial en lugar de haber resurgido el espíritu nacional". Cinco años después Irak sigue buscando su rostro.

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