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La prima de riesgo se abona a la campaña

Rajoy (PP) promete que, si gana, solucionará la “desconfianza que hay dentro y fuera de España” y demostrará que el país es “serio y fiable”.

el 15 nov 2011 / 23:17 h.

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La prueba de que el futuro de España no se fraguará entre las cuatro paredes del Palacio de la Moncloa la tuvimos, nuevamente, en el día de ayer: la prima de riesgo sigue desatada en España (por encima de los 450 puntos básicos) pese a los cambios impuestos por los mercados (y bendecidos por la UE) en los gobiernos democráticamente elegidos en Grecia e Italia. La crisis de la deuda soberana, por tanto, volvió a monopolizar el debate electoral.

Los candidatos del PP y el PSOE reaccionaron al ataque con tonos bien distintos. Mariano Rajoy optó por el lenguaje presidencial una vez que él mismo ha reconocido que va a ganar. El líder de los populares volvió a destapar la poción mágica, casi milagrosa, con la que cree que se solucionará la "desconfianza que hay dentro y fuera de España". "Eso es lo que vamos a romper y ese el reto para los próximos años. Y eso se consigue cambiando las políticas económicas, los equipos y las actitudes". No hay más. Y si lo hay, tendremos que seguir esperando. Al menos, si nos atenemos a las declaraciones del alter ego de Rajoy en Castilla La Mancha. La presidenta María Dolores de Cospedal avisó ayer de que habrá protestas "cuando Rajoy diga lo que hay que hacer"...

El cabeza de cartel del PSOE optó por el tono beligerante contra los organismos europeos que están gestionando la crisis. A estos, en particular al BCE, les reprochó que estén "enviando toda suerte de mensajes de falta de confianza". Por eso, les reclamó "más firmeza política" y que el supervisor proclame que "se acabó", que gastará lo que haga falta y no solo "un poquitito" para no "permitir" más ataques al euro ni a los países cuya situación económica no justifica los ataques a su deuda (caso claro de España según reconoció hasta Bruselas).

presidente ‘salvador'. En la jornada de campaña de ayer no se rompió el tono monocorde que ha impuesto el equipo de Mariano Rajoy. Las fluctuaciones del mercado y los números rojos no perturban al candidato popular. Más bien le sirven para reforzar la idea de que con su sola presencia ya como líder del Gobierno de España la situación mejorará. "El PP va a demostrar a Europa y al mundo que España es un país serio, fiable, que cumple sus compromisos, que quiere seguir siendo una de las grandes potencias del mundo, y que el hecho de que en los últimos años haya tenido un Gobierno que no ha estado a la altura de las circunstancias, no significa que no seamos una gran nación, que quiere participar y opinar y no que nos den órdenes".

Rajoy aspira pues a tratar de tú a tú a Merkel y Sarkozy, a los que dice haber mandado su programa económico para que sepan de primera mano qué hará tras el 20-N. El tiempo y los mercados dirán hasta dónde llega Rajoy.

Por el momento, y en una entrevista (hasta ahora la única en campaña electoral) con un medio de comunicación nacional, el líder del PP asegura que espera salir vivo de la legislatura. "Vamos a hacer una buena gestión", remacha en la citada entrevista, en la que no cierra compromisos concretos: ni sobre creación de empleo, ni sobre bajada del IRPF para los ciudadanos, ni sobre posibles bajadas o no de sueldo a los funcionarios... Lo más que se atreve a sentenciar es que "no hay alternativa. Hay que hacer ajustes". Cuántos y cuáles, habrá que esperar. Y quedan ya tan sólo tres días de campaña para explicarlo.

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