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La primera batalla de la guerra de IU

IU comienza hoy una cita decisiva que, salvo milagro que lo remedie, no curará sus males. La Asamblea regional tiene el reto de situar a su candidato a la Junta en un puesto de salida.

el 14 sep 2009 / 21:27 h.

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IU comienza hoy una cita decisiva que, salvo milagro que lo remedie, no curará sus males. La Asamblea regional tiene el reto de situar a su candidato a la Junta en un puesto de salida, pero el problema es quién cede su cuota de poder para que ello sea posible. Nadie confía en que en este fin de semana se selle la paz definitiva.

En nombre de 23.493 afiliados de Izquierda Unida, 518 delegados tendrán en sus manos entre hoy y mañana una decisión que determinará cómo se presenta la federación de izquierdas a las elecciones autonómicas y generales del 9 de marzo. Esta Asamblea regional, que se celebra en Matalascañas, es una suerte de primera vuelta del proceso interno que se vive en IU, la primera gran batalla de la guerra en la que se ha metido y que difícilmente terminará este fin se semana: quedará congelada hasta la Asamblea de junio próximo, en la que se renuevan los órganos de dirección de IU.

Si la sensatez logra imponerse, IU saldrá de esta Asamblea con las listas confeccionadas y un candidato a la Presidencia de la Junta. El instinto de supervivencia de cualquier partido a tres meses de las elecciones ordena que hasta la cita con las urnas se eviten las palabras gruesas en público y los conatos de incendio, pero la tensión ha llegado a tal punto que es difícil encontrar a alguien en IU que confíe en Matalascañas como el escenario de un consenso duradero. Concha Caballero, portavoz parlamentaria, lo decía ayer con claridad: "Tal y como se ha organizado no puede salir bien ya".

Diego Valderas, que ha intentado sin éxito resguardarse del desgaste de la crisis, ha intentado a última hora evitar que la lucha en la Asamblea sea encarnizada. Por eso propuso en una Ejecutiva el pasado miércoles que una comisión paritaria (cuatro oficialistas y cuatro críticos) buscase soluciones al conflicto. El principal escollo: encontrar en las listas un puesto de salida garantizado al candidato a la Presidencia de la Junta, el propio Valderas.

Para entender por qué se ha llegado a este punto hay que tener en cuenta que en IU hay pocos puestos que repartir y muchas sensibilidades -las más importantes: la dirección del PCA, los críticos de Convocatoria por Andalucía y la minoría jornalera (CUT)- que reclaman su cuota a cambio de mantener el equilibrio interno. En este capítulo del culebrón, el partido (como se refieren los comunistas al núcleo duro del PCA) estaría dispuesto a ceder la cabecera de lista de Córdoba a Diego Valderas si Felipe Alcaraz, la mano que mece de la cuna del PCA, pudiese garantizarse que es número uno al Congreso por Sevilla, a pesar de que en la fase de consulta a las bases, esta provincia le dio la espalda a él y a Diego Valderas como candidato a la Junta. Con este arreglo se mantendría a Juan Manuel Sánchez Gordillo, el líder de la CUT en la cabecera de la lista por Sevilla al Parlamento andaluz, condición sine qua non para que los jornaleros no mantengan sus espadas en alto.

Pero esas pretensiones del PCA tropiezan con un obstáculo más: las candidaturas a las Cortes tienen que recibir el visto bueno del Consejo Federal de IU, que ya ha dicho que sólo respaldará la opinión mayoritaria de los militantes. Habría que habilitar una fórmula para que las bases bendijeran que Felipe Alcaraz aspire al Congreso. La CUT de Sánchez Gordillo ya puso sobre la mesa ayer una alternativa a todo este embrollo: que se celebren primarias en toda Andalucía y se posponga la Asamblea.

Si ninguna de esas dos opciones se da, estaría servida la solución que más cola puede traer: que la mayoría comunista deshaga en la Asamblea las listas propuestas por las bases de Sevilla. Valderas aspiraría al Parlamento andaluz por esa provincia porque la Asamblea regional tiene la última palabra. Felipe Alcaraz se quedaría fuera.

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