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La princesa de las mareas y de los vientos

La sevillana, flamante campeona olímpica de windsurf RS:X, ha conquistado en Londres su décima medalla en grandes eventos.

el 12 ago 2012 / 17:24 h.

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El pasado martes 7 de agosto esta sevillana de 26 años -serán 27 el día que cierra el mes- tuvo el privilegio de rubricar la primera medalla de oro para el deporte español en los Juegos de Londres, tras proclamarse campeona olímpica de vela en la especialidad de windsurf, clase RS:X, en aguas de Weymouth. Un hito que, de paso, sirvió a Marina Alabau Neira para convertirse en pionera en el deporte de nuestra provincia, y en un doble sentido: por conquistar el primer título olímpico (hasta la fecha, los deportistas sevillanos habían logrado seis medallas y todas ellas de plata) y por ser la primera mujer sevillana en subir al podio de unos Juegos, ya que esa media docena de preseas argentadas habían sido ganadas por hombres, desde Leopoldo Sáinz de la Maza (polo en 1920) hasta Carlos Marchena y Jose Mari (fútbol en Sídney 2000) pasando por Andrés Jiménez (baloncesto en Los Ángeles 1984), Fernando Climent (remo también en LA) y Faustino Re-yes (boxeo en Barcelona 1992). El éxito de Marina, tenía que llamarse así esta princesa de las mareas y los vientos, no ha sido ninguna sorpresa, más bien al contrario, el refrendo a una trayectoria que permite calificarla como la número uno del windsurf internacional en el último lustro. No en vano el título de Londres 2012 es el que completa la decena de preseas en campeonatos internacionales del máximo nivel en categoría absoluta, pues la sevillana ha sido campeona mundial en 2009 -en la misma bahía, o boca, del río Wey (de ahí lo de Weymouth), en el canal de la Mancha-, plata en Torbole (Italia) 2006 y bronce en Auckland 2008 y Perth 2011, además de cinco veces campeona de Europa: Limassol 2007, Brest 2008, Tel Aviv 2009, Sopot 2010 y Madeira 2012.
Un quinquenio lustroso durante el cual lideró durante más de dos años el ranking de la Federación Internacional de Vela (ISAF), acudiendo ya como number one a su debut olímpico en Pekín 2008, donde se colgó, es un decir, la medalla de chocolate tras una cuarta plaza extraordinaria para sus 22 años y teniendo en cuenta las condiciones, sin apenas viento, del Centro de Vela de Qingdao.

El resultado, siendo bueno, dejó un cierto poso de insatisfacción a Marina, que seguramente al día siguiente debió prometerse que en Londres no le podía ocurrir lo mismo. Y se puso manos a la obra, con la tranquilidad y la concentración que caracterizan a esta joven que tuvo su bautismo en la vela a los seis años, cuando hizo un cursillo en Isla Canela por medio de un primo y, tras juguetear con una embarcación tipo optimist, tuvo claro que lo suyo eran las tablas de windsurf.

Los éxitos le llegaron pronto y a sus trece años se proclamó campeona del mundo alevín en la clase aloha; luego fue campeona continental infantil (2001) y juvenil (2004) y campeona mundial juvenil (2003), en todos los casos ya con la tabla Mistral y siempre en terrible competencia con otra sevillana, Blanca Manchón, que fue la encargada de representar a España en Atenas 2004 con un diploma por su octava plaza, siguiendo los pasos de la también sevillana Mari Carmen Vaz (actual médico del equipo español de vela), asimismo octava en Sídney 2000. Tres sevillanas y las tres forjadas en el Club Náutico Sevilla.

La rivalidad entre Alabau y Manchón, un año menor, ha sido brutal desde las categorías inferiores, cuando empezaron a entrenar en El Puerto de Santa María a las órdenes de Paco Manchón, padre de Blanca, y encarnizada en los últimos años con la clasificación olímpica -sólo una por país, un drama teniendo España a dos de las cinco mejores del mundo- como argumento central de un culebrón con actores como el alicantino Iván Pastor, que fue durante años pareja sentimental de Marina -reportaje picante en Interviú inclusive- y que privó a Curro Manchón, el hermano de Blanca, de acudir a Atenas 2004. En Londres, por cierto, el actual novio y entrenador de Marina, el francés Alex Guyader, ha llevado técnicamente a Iván, su ex, mientras Curro Manchón ha dirigido a la finlandesa Tuuli Petaja, plata tras Alabau, cuya hermana pequeña, de 15 años, viene empujando fuerte y pronto desafiará a Marina y a Blanca... con la que comparte nombre.

Líos aparte, Marina Alabau es una mujer de buen comer -le encanta la tortilla de patatas, pero también el gazpacho y el puchero de su madre, Pastora- y mejor dormir -el descanso le ayuda a competir con serenidad y frialdad-, que practica también natación, surf o bicicleta de montaña y que adora viajar -cursa Turismo en la UNED-, en especial a Brasil y Nueva Zelanda. Aunque nada como Tarifa, donde reside y tiene una escuela de windsurf y kitesurf... pensando en el futuro. Mujer práctica.

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