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La princesa del tenis

Kim Sears, la esbelta novia de Andy Murray, es la nueva famosa británica.

el 28 jul 2013 / 18:46 h.

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Kim-Sears-2013 Kim Sears sufre. Cada instante, cada momento, de cada partido y cada torneo. La novia inseparable de Andy Murray está siempre en las gradas, en cualquier lugar del mundo donde él juegue, aplaudiendo, gritando, tapándose los ojos o mordiéndose las uñas. Por su rostro van pasando las emociones de cada punto ganado o perdido. Sin ir más lejos, el día de la gran victoria final en el último torneo de Wimbledon, las cámaras se embobaron con ella y los británicos también. Alta, rubia, esbelta y fotogénica como una modelo profesional, la novia de Murray es la nueva princesa de los tabloides y las crónicas sociales. De Kim se sabe relativamente poco, a pesar de que su relación con el tenista escocés, salvo una ruptura de seis meses, dura ya ocho años. Se conocieron en el 2005, en Roland Garros, cuando ella tenía apenas 17. Un día la adolescente se ausentó de la escuela, diciendo que estaba enferma, para poder estar en un partido de él. La treta se descubrió cuando la foto de ambos besándose apareció en las portadas de los diarios. El padre de Kim, Nigel Sears, es un famoso entrenador de tenis y su hija se ha criado en el ambiente de los circuitos internacionales, viajando incesantemente. “Ella realmente comprende el deporte porque lo ha vivido desde muy joven y eso es algo que ayuda mucho”, ha declarado Murray al hablar de su relación. Licenciada en Lengua y Literatura Inglesa, y retratista de perros, la novia de Murray ha contribuido a cambiar la imagen huraña del deportista, que carece de una evidente simpatía y suele ignorar a sus fans. Ella insistió para que cambiara el estilo descuidado de su indumentaria y corte de pelo. Su presencia, casi permanente en las gradas, también ha contribuido a mejorar el juego del tenista, según él mismo ha reconocido. “Trabajo mejor estando en una pareja”. “Es lo mejor que le ha podido pasar”, ha añadido Judy, la madre de Murray, alabando la influencia de su nuera. La pareja vive en una casa valorada en seis millones de euros, en Oxshott, una zona residencial de lujo a las afueras de Londres. Cuando no hay competiciones suelen llevar una vida muy discreta, lejos de fiestas y saraos. En la casa viven también dos terriers, Maggie May y Rusty. Desde hace un año Kim se dedica a pintar retratos de perros y otros animales, a través de su portal en internet. sin planes de boda // En los últimos meses, los reporteros se han interesado más por la vida privada de Murray y le han sondeado sobre la posible boda. El tenista ha respondido de mala gana, insistiendo en que no tiene planes de pasar por el registro civil. “Aún no he pensado en eso”, es todo lo que han logrado que diga al respecto. Las casas de apuestas, sin embargo, confían en que habrá compromiso matrimonial antes del inicio del próximo torneo de Wimbledon. El tiempo dirá también cómo encaja el rarito de Murray la nueva fama de su novia. La prensa ha comenzado a comentar los vestidos que luce Kim, el modelo de bolso que lleva y cómo cuida su larga y sedosa melena. También la han comparado con Catalina, duquesa de Cambridge. Las dos sonríen, como chicas bien educadas, con una enorme facilidad y frecuencia. Las dos son también el apoyo dócil de sus respectivos consortes, a cuyas agendas y destinos han sometido sus propias vidas.

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