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La profecía de Arrese

En el umbral de la sala de prensa del Centro Internacional de Tenis de Bratislava, Jordi Arrese, entonces capitán del equipo español de Copa Davis, y plata en Barcelona'92, buscó argumentar la pingüe participación de Rafael Nadal en la eliminatoria contra Eslovaquia.

el 15 sep 2009 / 10:08 h.

En el umbral de la sala de prensa del Centro Internacional de Tenis de Bratislava, Jordi Arrese, entonces capitán del equipo español de Copa Davis, y plata en Barcelona'92, buscó argumentar la pingüe participación de Rafael Nadal en la eliminatoria contra Eslovaquia, acechado por las críticas por la prematura eliminación de los defensores del título logrado el año antes en Sevilla, donde Rafa Nadal se consagró como tenista de talla mundial.

"Nadal será número uno del mundo. Estoy convencido. No tengo dudas. Será número uno del ránking", profetizó Arrese, acosado por múltiples preguntas sobre la exclusión del balear, que entonces sólo estaba por los 40 primeros puestos del circuito masculino que hoy lidera.

Para entonces, Rafael Nadal ya había sido, de su mano, el héroe de Sevilla. El arma secreta que impulsó al tenis español hacia su segunda Copa Davis. Pero en ese duelo ante Eslovaquia quedó reducido a la aportación para el partido de dobles.

Cierto es que el mallorquín apuntaba. Su explosión llegó unos meses antes. Cuando Avendaño y Arrese recurrieron al joven Nadal para superar a EEUU en la final de Sevilla. En detrimento de Juan Carlos Ferrero, héroe de la conquista de la primera Ensaladera en Barcelona, frente Australia.

Aquél 4 de marzo del 2005, con Bratislava nevada, Rafael Nadal estaba fijado como número 31 del ránking. Comenzó el curso en el 50. Llegó desde Brasil con el título de Costa do Sauipe bajo el brazo, el segundo entonces de su historial tras el conquistado en Sopot en 2004.

Los capitanes españoles tiraron de Feliciano López y Fernando Verdasco para los encuentros individuales ante Karol Beck y Dominik Hrbaty. Nadal y Albert Costa sólo jugaron el dobles. El resultado fue un desastre, enviando a España a la lucha por la permanencia.

El lunes siguiente Nadal aparecería como el 30 del mundo, lejos aún de las alturas por las que se ha manejado después.

Desde esas instancias, Arrese aventuró firmemente ese número uno mundial. "Será número uno del mundo. Este chaval será el mejor", advirtió en pleno apogeo de Federer en el circuito.

Arrese perdió el oro olímpico de Barcelona, ante el suizo Rosset en un encuentro dramático que aún es constatado como el más largo de la historia de los Juegos, superando las cinco horas (7-6 (7-2), 6-4, 3-6, 4-6, 8-6).

Su mejor resultado fue el 23 del mundo, puesto que pasó por encima Nadal en una meteórica carrera que ya ha llegado a lo más alto.

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