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La protesta de la escoba

La falta de limpieza ha llevado a un vecino a barrer las calles de Residencial de Valme.

el 19 sep 2012 / 18:45 h.

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Francisco barriendo la calle.

Acaba de prejubilarse y ya ha encontrado una ocupación. Francisco Jiménez Cabrera ha llegado a barrer las calles del núcleo residencial Nuestra Señora de Valme, en el camino que va al Cortijo de Cuarto en el barrio de Bellavista, después de que los operarios de Lipasam hayan dejado de ir por la zona.

Fue llegar de la playa a finales de agosto y toparse con el problema: "Estaba todo abandonado, con muchas hojas secas acumuladas en los bordes de la carretera y en todas las calles del vecindario", describe Francisco, que asegura que por allí no había actuado Lipasam "ni en julio ni en agosto". Llamó al 112 y notificó la situación al subdirector del distrito, sin que por ello obtuviera más respuesta que la de no barrer y seguir protestando: "Me explicaron que el personal destinado a limpiar estas calles había recibido una nueva función, baldeando el Centro y que por eso habían dejado de actuar en esta zona", relata este vecino de 63 años.

Pero Francisco no pudo quedarse quieto, se armó de valor y decidió tomar la iniciativa. El temor a que una colilla lanzada desde un vehículo provocara un incendio le llevó a meterse en el papel de barrendero: "No me lo pensé mucho. Sentí que no podía quedarme de brazos cruzados", confiesa mientras prosigue su relato señalando que durante una semana entera estuvo recogiendo la basura.

Pero su historia no termina ahí. A la semana siguiente, según explica, se presentó una cuadrilla entera de Lipasam, que se afanó en limpiar toda la zona: "Era como un ejército. Estuvieron tres coches y cuatro o cinco operarios limpiando la carretera", subraya. Fue entonces cuando Francisco se relajó, convencido de que todo se había solucionado felizmente.

Sin embargo, la realidad fue bien distinta. Aquel dispositivo de limpieza no se volvió a repetir, y las hojas secas y demás restos de basura comenzaron a acumularse de nuevo. "Otra vez estamos igual. De nada sirve que vengan sólo un día. No han vuelto a aparecer más los operarios", afirma Francisco, que exige a Zoido "un compromiso serio" para mantener limpios "todos los rincones de Bellavista".

En esta segunda ocasión la reacción de Francisco ha sido bien distinta. Tras informar verbalmente al subdirector del distrito, Francisco ha optado por hacer una huelga de brazos caídos, y, de momento, no está recogiendo la basura acumulada en la vía. Sólo espera que las autoridades tomen conciencia del problema y se retome la limpieza diaria en las calles.

Ahora su temor pasa porque las primeras lluvias terminen inundando la zona al atascarse los husillos con la acumulación de hojarasca. En este sentido, Francisco insiste en que otros años "por estas fechas estaban limpiando la zona a fondo", pues los terrenos albergaban la velá del barrio, prevista para este fin de semana. "Este año se han olvidado de nosotros, pues como no hay velá, tampoco hay limpieza".

Pero no es el único punto del barrio que padece la falta de limpieza. El arbolado próximo al Cortijo de Cuarto también acumula suciedad. La entidad vecinal Unidad de Bellavista mantiene para esta tarde su convocatoria de realizar "una limpieza reivindicativa" en la zona, pese a que el Ayuntamiento informara ayer en una nota de que había actuado este fin de semana, recogiendo 70.000 kilos de residuos. "Queremos que rematen el trabajo, pues se les han olvidado recoger unos montones frente al depósito municipal y en un bosquecillo anexo", señala el presidente vecinal, Dámaso Lombardo, que envió una carta al distrito notificando la situación.

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