Rocío

La provincia se adentra en las arenas

Coria del Río, Mairena del Alcor y Utrera fueron tres de las diez hermandades que ayer iniciaron el camino hacia la aldea

el 03 jun 2014 / 23:47 h.

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Ezequiel García / Salvador Criado / Alba Poveda La carreta del simpecado de Utrera a su salido del santuario de la Virgen de Consolación. Foto: Salvador Criado La carreta del simpecado de Utrera a su salido del santuario de la Virgen de Consolación. Foto: Salvador Criado Coria del Río ya camina por las arenas. Una de las hermandades filiales más antiguas, la número 8, iniciaba ayer el camino hacia la aldea para reencontrarse con la Blanca Paloma. Tras la misa de romeros, los peregrinos salieron de su capilla con su simpecado por las calles de la localidad que presume de Guadalquivir para hacer un recorrido especial. Después de visitar el Ayuntamiento y la Parroquia de Santa María de la Estrella, las ocho carretas tiradas por bueyes, en la que los más pequeños iniciaron el camino, más todos los peregrinos a pie y los ciudadanos que, aunque devotos, no pueden acudir a la aldea se dirigieron a la parroquia de San José. Con motivo del 50 aniversario de este templo, la Hermandad del Rocío de Coria del Río quiso acercarse como señal de respeto. Un gesto que realizó por primera vez en su historia. Allí, los fieles a la parroquia dedicaron unas sevillanas a la Blanca Paloma escrita para la ocasión. Después de este emotivo momento los peregrinos se dirigieron al Convento de las Hermanas de la Cruz desde donde ya partieron hacia la aldea. Será el próximo jueves a las 9.30 horas cuando esta hermandad suba los famosos siete escalones de Villamanrique. MAIRENA DEL ALCOR. Otra de las hermandades rocieras que iniciaron su camino ayer hacia la aldea almonteña fue la de Mairena del Alcor. A las 18 horas, la ermita de San Sebastián fue testigo de la ya tradicional misa de romeros, justo antes de comenzar el andar hacia la primera pará nocturna del camino, en la zona de Gandul, término de Alcalá de Guadaíra. Más de 250 romeros, 22 carriolas y una treintena de caballistas peregrinarán junto al simpecado mairenero, el cual estrena este año cuatro jarras de plata, donadas por la actual Junta de Gobierno y por las familias Moreno-Núñez, Benítez-Alba y la pareja formada por Mari Guillén y Jesús Algaba. La gran novedad en este peregrinar hasta tierras marismeñas será la de una nueva carreta con un significado especial para la corporación. Gracias al trabajo de Rubén Navarro y su equipo -los cuáles se encargan de los actos por el XXV Aniversario Fundacional-, la han ornamentado con el nombre de todos los hermanos fallecidos durante estos veinticinco años de Rocío en la localidad. En palabras de su hermano mayor, Manuel García de la Oliva, con este gesto «Rubén y su gente han querido que todos nuestros rocieros que están junto a la Blanca Paloma en el cielo nos acompañen en este caminar, algo que nos emociona y nos enorgullece». Al igual que ocurre con la hermandad de Carmona, la filial mairenera cumple en este 2014 sus bodas de platas junto al Quema. Dentro de los actos conmemorativos, el 12 de octubre se espera con emoción, ya que el simpecado volverá a salir por las calles del pueblo en procesión extraordinaria. Por último, la hermandad de Mairena se presentará en Villamanrique el próximo viernes, siendo la última de ese día. Anteriormente, parará hoy en los pinares de La Puebla del Río, mañana en la Venta Mauro de la población manriqueña y se prevé su llegada a la aldea, el sábado sobre las 18:30 horas. UTRERA. Los mostachones que adornan la carreta del simpecado de Utrera anuncian la llegada de los rocieros a los distintos enclaves por los que pasa la comitiva. Ayer se puso en camino la corporación utrerana, en una jornada que se inició de una forma muy especial. Con motivo del Año Jubilar que está celebrándose en torno al santuario de Consolación, la misa de romeros tuvo lugar de forma extraordinaria en este templo, que preside la patrona de la ciudad. A las puertas de esa iglesia esperaba la carreta en la que se porta el simpecado utrerano. Desde ahí, comenzó el caminar por las calles de la localidad, dejando momentos de cantes, petaladas y salves. Hubo paradas en la calle Molino (donde está la casa de una de las camareras del simpecado), en el ayuntamiento (con saludo de la corporación), en la iglesia de San Francisco (con el recibimiento de la hermandad de la Vera-Cruz) y en la capilla de Fátima (donde se procedió al rezo del ángelus). En torno a 300 personas forman parte este año de la comitiva rociera, que regresará a la localidad en la tarde-noche del jueves 12.

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