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La puerta trasera de Mercasevilla

El gerente de Mercasevilla pedirá vía libre al consejo. Si no, se convertirá en el tercero que se ve forzado a abandonar la empresa pública entre dudas sobre su gestión. 

el 31 oct 2009 / 21:43 h.

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Conforme pasan los días la dirección de Mercasevilla va percibiendo que el alcance de los problemas de gestión de Fernando Mellet va más allá de las irregularidades que están en el Juzgado. Las cuentas no son claras, la auditoría se ha atascado una y otra vez al encontrar nuevas incorrecciones y la empresa está lejos de los números positivos que se vendieron como un éxito por parte del Gobierno. Las dificultades internas se han agravado por el enfrentamiento entre los mayoristas de pescado y el gerente Jordi Maymó, quien, como anunció este periódico el  viernes, ha puesto ya su cargo a disposición del consejo de administración. Vino, con 21 años de experiencia en Barcelona, y como un referente estatal. Y podría irse, con ciertas dudas sobre su gestión, por la puerta trasera de la empresa.  La misma por la que salió en 2002 el entonces director financiero Luis Lanne-Lanne; la misma que utilizó más adelante el ex director general José Espada; la misma por la que abandonó la empresa Fernando Mellet el pasado mes de marzo.

Porque lejos de ser una situación puntual, la gestión de Mercasevilla lleva casi una década enquistada. Nos podemos remontar primero a 2002, cuando el entonces director financiero tuvo que salir de la empresa tras destaparse impagos de empresarios por un importe superior a los seis millones de euros. Aparecen entonces los mismos elementos que ahora entran en juego, aunque con distintos protagonistas: se pidió una auditoría exhaustiva de la empresa, se descubrieron múltiples irregularidades contables; el director general, entonces José Espada, dimitió “por motivos de salud”, cuestionados por la oposición y la empresa estuvo a punto de entrar en la quiebra. De fondo, una deuda de los mayoristas con la empresa.  


Avancemos en el tiempo. También con José Antonio García como presidente, en 2004 se abrió una auténtica batalla interna en Mercasevilla: la asociación de mayoristas de pescado reclamó una bajada del canon. Hizo huelga. Paró la venta en los comercios minoristas. Y no cesó hasta que un acuerdo, que según fuentes consultadas también pasó por Pleno, autorizó una rebaja del canon que, según los empleados, puso en riesgo la estabilidad de la empresa. Ya era Fernando Mellet director general. Fue una prueba del poder de las asociaciones de mayoristas, especialmente la de pescados, muy bien organizada y con una potente estructura.


La etapa de Mellet se convirtió prácticamente en un oásis. Nadie le cuestionó. No se abrieron batalles públicas, y apenas hubo protestas. Se estableció un clima de colaboración con los mayoristas. De ahí que, pese a los datos que están en el Juzgado, haya pocas voces contrarias a su gestión desde los mayoristas. Le conceden el beneficio de la duda. Mucho más que a su sucesor, Jordi Maymó.


Llegó con experiencia profesional bajo el brazo –académicamente, eso sí, hubo que cambiar uno de los criterios de selección del gerente  para que pudiera acceder al cargo– y con un modelo de gestión: libre mercado, servicios externos y menos plantilla dependiente de la empresa. Aterrizaba en un escenario salpicado por el escándalo, tenso, en el centro de los focos. E intentó acentuar el perfil técnico. Pero halló algo peor de lo que le habían descrito.


Constantemente llegaban a su despacho empresarios reclamando acuerdos verbales alcanzados con Mellet. Como la supresión del canon del 30% en los traspasos de puestos. Vio un estatus quo contrario a todo su modelo. Servicios prestados a los empresarios por Mercasevilla que, según él atentan contra la competencia, excesivo proteccionismo de unos empresarios que él considera prácticamente anquilosados, irregularidades como la venta de inmaduros que denuncia y finalmente lo que él tildó como “coacciones, amenazas y prácticas mafiosas” que desembocaron en la grabación difundida esta semana.
“Desde el primer día está pidiendo que le echen”, resume el presidente de los mayoristas de pescado, Antonio Ángel Vela. El representante de los mayoristas de frutas, Manuel Porto, es más cauto, “no hay que ser extremista, aún hay que esperar”, resumía. El pulso ya está echado. Maymó tiene el apoyo del Gobierno, pero rarificarle será darle vía libre para transformar por la fuerza Mercasevilla. Si no es así, será el siguiente en usar la puerta trasera.

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