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La pulsera salvavidas

Boehringer Ingelheim, una de las 20 compañías farmacéuticas líderes en el mundo, incorpora la pulsera QR, un sistema pionero de identificación que permite acceder a las cifras de control del paciente anticoagulado para prevenir los ictus.

el 11 sep 2014 / 12:00 h.

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Márquez, Barón y Carmona apuestan por mejorar la asistencia sanitaria de los pacientes anticogulados. / J.M. Paisano Márquez, Barón y Carmona apuestan por mejorar la asistencia sanitaria de los pacientes anticogulados. / J.M. Paisano Por Miriam Barroeta de A. El trabajo constante que se realiza desde el grupo Boehringer Ingelheim, concebido como una herramienta para mejorar el control de la anticoagulación, tiene la finalidad de reducir los posibles ictus y las hemorragias a través de la pulsera QR, un sistema de identificación visible y personalizado que permite acceder a las cifras de control del paciente anticoagulado y comprobar si tiene un mayor riesgo de ictus o de hemorragia. Boehringer Ingelheim presentó ayer en Sevilla el primer programa piloto a nivel nacional para mejorar la asistencia sanitaria de estos pacientes anticoagulados y así colaborar en la reducción del riesgo asociado a un mal control de los índices de coagulación. El proyecto se enmarca dentro del programa Ictus, prevenirlo está en tus manos, unas jornadas de información y concienciación dirigidas a este tipo de paciente que se llevarán a cabo en siete ciudades españolas. Actualmente, en España se estima que hay un porcentaje de un millón de pacientes que están tomando fármacos anticoagulantes, lo que supone el 2 por ciento, debido a una enfermedad cardíaca, una enfermedad cerebro vascular o porque tienen arritmia. De estos pacientes, el 80 por ciento reciben tratamiento para reducir este riesgo. En Andalucía, existen más de 44.400 personas anticoaguladas que no están bien controladas. El uso frecuente de estos fármacos se da en personas que tienen una arritmia que se denomina fibrilación auricular. Es una enfermedad de las más frecuentes, que produce la desaparición del ritmo normal del corazón, y por tanto, el incremento de la probabilidad de que la sangre del corazón se pare y se coagule. Ese coágulo puede salir del corazón y desplazarse hacia diferentes partes del organismo de manera que incrementa hasta cinco veces la posibilidad de que el enfermo tenga un ictus. Según el doctor Gonzalo Barón, coordinador del Área del Servicio de Cardiología del Hospital Virgen del Rocío y presidente de la Sección de Cardiología Clínica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), «esta es una situación que es previsible. En la mayoría de los casos existe una falta de concienciación de estos pacientes no controlados, probablemente por falta de información acerca del control de su enfermedad». La fibrilación auricular tiene diversos factores de riesgo con la edad avanzada, la ingesta excesiva de alcohol incluso en los adolescentes, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y los enfermos del corazón. Los pacientes que tienen fibrilación auricular o que precisan del uso de anticoagulantes consumen los denominados fármacos antivitamina K, que llevan funcionando unos 50 años debido a sus «fantásticos resultados». Según los datos de la investigación científica de Estados Unidos, el número de pacientes con fibrilación auricular que hay desde el año 2010 hasta el año 2050 irá aumentando exponencialmente. Por ello, se espera que este problema se duplique o triplique de aquí a 20 o 30 años. «Es un problema en el que la sociedad se ve envuelta ya que ocasiona una enorme cantidad de gastos en recursos, en rehabilitación de pacientes y una gran pérdida en la calidad de vida de los pacientes, incluso de la muerte de muchos enfermos que podríamos evitar», manifestó Barón. Sin embargo, los médicos han detectado que los pacientes olvidan a veces la toma de medicación. Por ello, esta situación es mejorable. Si se analizan los tres últimos INR de cada paciente, «uno de cada tres no están bien controlado» indicó el doctor Emilio Márquez, médico de Atención Primaria. En este sentido, el estándar de buena calidad estipula que, durante un periodo de seis meses, el paciente anticoagulado debe tener más del 60 por ciento de sus controles de INR en rango terapéutico (INR: 1-2), para considerar que está bien controlado y que recibe el tratamiento adecuado. «Un paciente fuera del rango óptimo tiene un mayor riesgo de sufrir un ictus o hemorragia» manifestó Márquez. En muchos casos es porque el tratamiento no es sencillo. Además, el fármaco puede actuar de manera distinta en cada toma. «Esta es una de las grandes desventajas de los fármacos antivitamina K. El uso de la pulsera QR puede ser una gran ayuda para concienciar a la población y para mejorar su calidad de vida», destacó Barón. Este dispositivo pionero e innovador establece una identificación visible y rápida de los pacientes anticoagulados con antivitamina K para la prevención de ictus. Los pacientes y los médicos de distintas áreas podrán acceder a los datos de INR del paciente y obtener de forma rápida información sobre el grado de control de su tratamiento. El acceso se realiza mediante un dispositivo móvil o un ordenador. Finalmente, José Carmona, presidente y paciente de la Asociación Sevillana de Pacientes Anticoagulados y Portadores de Válvulas Cardiacas, concluyó: «Este dispositivo es clave para la prevención y la sensibilización de los pacientes anticoagulados mal controlados». «La nueva pulsera QR puede salvar vidas». En el proyecto participan 100 centros de salud, 100 farmacéuticos y 100 enfermeras y contará con un total de 2.000 pacientes anticoagulados por fibrilación auricular no valvular (FANV). Asimismo, el proyecto cuenta con el aval de diferentes sociedades científicas: SEMERGEN & SEMFYC & SEMG, SEC, SETH, SEN, SEMI, SEMES, SEFAC, Consejo General de Enfermería y las asociaciones de pacientes FEASAN y FEI, que pretenden informar, concienciar y sensibilizar al paciente anticoagulado mal controlado.

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