Cofradías

La pureza del tisú macareno rebrota en Brenes

La obra de Rodríguez Ojeda, que ha recuperado su diseño original, recibe los últimos retoques en el taller de Fernández y Enríquez. 

el 06 mar 2013 / 22:03 h.

Cuentan que Juan Manuel Rodríguez Ojeda tuvo un sueño. En él visualizó un nuevo manto de salida para la Virgen de la Esperanza. Sin pensárselo mucho y tras volver a la junta macarena después de unos años fuera, expuso este proyecto onírico, que rápidamente bendijo la hermandad. Es así como se forja en el primer tercio del siglo XX la historia del manto de tisú de la Macarena. Esta joya patrimonial de la Semana Santa de Sevilla acaba de recuperar toda su pureza gracias al laborioso proceso de restauración al que ha sido sometido en los talleres de Fernández y Enríquez de Brenes (Sevilla). Allí estos días se dan los últimos retoques al gran reestreno de la Semana Mayor antes de su presentación oficial a la ciudad el próximo día 14 en el marco de una exposición programada en las dependencias de la Fundación Cajasol en la céntrica plaza de San Francisco.

Mientras, el número 86 de la calle Real de Brenes guarda con celo cada puntá, cada hilo y cada descubrimiento de un manto casi centenario. El gran bastidor de la sala de bordados aún tensa el nuevo tisú verde sobre el que en el último año se han ido traspasando las distintas piezas que configuran la obra postrera de Juan Manuel, pues el artista falleció al poco tiempo de que se estrenara en la Madrugá de 1930.

Fernando Enríquez, uno de los responsables del taller y guardián del manto macareno durante es_te tiempo, confiesa orgulloso lo que ha supuesto el encargo: "Las bordadoras han disfrutado muchísimo. La verdad es que en general ha sido un honor para todo el equipo que lo ha hecho posible, por lo que va a costar desprenderse de él", bromea mientras reconoce la complejidad del proceso de restauración: "Ha sido muy laborioso. Estamos muy, muy satisfechos con el resultado. Ha supuesto un reto muy importante para este taller y para todos".

Quizás por ello, y por el cariño que despierta la Esperanza allá donde se evoca su nombre, lo cierto es que el manto ha ocupado "un sitio privilegiado" en el taller y para todos los que han colaborado en que vuelva a lucir como hace 83 años. Todo comenzó hace más de cuatro años cuando arrancaron los estudios preliminares, esenciales para la reconstrucción del dibujo primitivo después de que intervenciones anteriores -dos documentadas en los archivos de la cofradía- se haya ido deformando hasta tal punto de que se encontraba sin estructura alguna, con la pérdida de los ejes principales, distorsionado su perímetro y con un reparto poco riguroso de riquezas y espacios.

Técnicas digitales
En esta primera fase fue clave la figura del diseñador cordobés Rafael de Rueda Burrezo, quien mediante tecnología digital ha podido reconstruir el dibujo original a partir de "cuatro o cinco fotos que tenían calidad de detalle suficiente como para poder trabajar", entre ellas la célebre del día del estreno del manto en la que Rodríguez Ojeda aparece en la parroquia de San Gil agarrado a la manigueta izquierda del paso. "A pesar de que hoy se piense que el ordenador hace milagros, el proceso de restauración gráfica es bastante artesanal", explica De Rueda. Primero se hace un calco manual del manto antes del desmontaje de sus piezas, comparando el mismo con las fotos antiguas y localizando las piezas que faltan. Luego llega el proceso de digitalización, por el que se escanean y vuelven a dibujar mediante programas vectoriales, una a una, las centenares de piezas calcadas manualmente. Digitalizadas y dibujadas todas las piezas en el ordenador, se procede, mediante Photoshop, al montaje de todas ellas en el manto, colocándolas en el lugar correcto. "Este proceso ha sido extremadamente lento pues, cada vez que nos hemos encontrado un error, hemos tenido que volver hacia atrás para comenzar de nuevo y recolocarlo todo en su sitio". Una vez colocadas las piezas, se ha repasado todo el diseño, comparando en esta fase los huecos entre las piezas, "tan importantes en la obra de Ojeda".

Paralelamente, en los talleres de Fernández y Enríquez se inició en este último año el proceso de limpieza y restauración de los bordados y la reposición de las piezas que se dieron por irreparables o fueron eliminadas en un determinado momento. En este trabajo multidisciplinar, la empresa valenciana Garín ha jugado un papel esencial, pues ha dado con el tejido original de tisú. "Se trata del mismo tono y textura que el que puso Ojeda en 1930", resaltan desde el taller. Además del dibujo y el soporte, también se han recuperado las dimensiones del manto, que ha pasado a tener menos cola y ha ganado en lo que se conoce como vista o boca, por ser la zona más próxima a la cabeza de la imagen.
Todo ello ha sido supervisado por una comisión creada ex profeso para la restauración y encabezada por el hermano mayor, Manuel García, y el teniente de hermano mayor, Álvaro García-Carranza. Sus componentes son los historiadores Andrés Luque Teruel, Gabriel Ferreras, Antonio Mañes, Concha Álvarez, el secretario del Rosario, el mayordomo de la Esperanza y los priostes del Rosario y la Esperanza. Desde la comisión se destaca la importancia de esta labor, pues el manto "ha recuperado ese entramado aparentemente oculto entre tan abigarrada decoración vegetal que lo hace único".

Una blonda artesanal
Pero en la larga lista de nombres que han contribuido a la renovación de la obra, hay que añadir uno más: el del macareno Pepe Espadero, autor de la blonda de encaje que remata el manto, y que ha sido confeccionada en hilos de oro siguiendo la técnica tradicional del encaje de bolillos. El manto de tisú se podrá ver en la calle -con la venia del tiempo- esta Madrugá. La Virgen de la Esperanza lo lucirá en su paso de palio con la saya que confeccionó Francisco Carrera Iglesias en 2009. Será entonces cuando aquel sueño de Juan Manuel se haga otra vez realidad junto el Arco.

Cuatro días de exposición

Del 14 al 17 de marzo se podrá contemplar este renovado manto de tisú en las dependencias de la Fundación Cajasol de la plaza de San Francisco, el mismo lugar que hace un año mostró el paso del Señor del Gran Poder tras haber sido restaurado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). La muestra macarena ofrecerá todos los detalles de este minucioso proceso de restauración y se denominará El manto de tisú de la Macarena: el sueño de Juan Manuel recuperado, en alusión a ese sueño que se dice que tuvo su autor para diseñar esta joya de la Semana Santa de Sevilla. Además del manto, se expondrán fotografías de estos cuatro años de intenso trabajo.

El diseño actual del manto de tisú, considerada casi la obra postrera de Rodríguez Ojeda, "nada tenía que ver" con el concebido por su creador, llegando a una "situación cercana a la pérdida total del concepto original" de la obra. Según los datos que obran en la hermandad, el manto ha sido restaurado en dos ocasiones: una por el taller de Elena Caro en 1973 y otra, más reciente, en el taller de Fernández y Enríquez, en Brenes, en 1994, si bien hay indicios que sugieren una primera intervención no documentada anterior a la del 73.

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