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La quiniela pasa por caja

Los primeros 2.500 euros del premio obtenido están exentos. A partir del siguiente euro el 20% se lo queda Hacienda. Pero ¿qué ocurre cuando es un grupo el que sella la apuesta?

el 11 feb 2013 / 21:00 h.

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A estas alturas seguramente ya sepan que el Gobierno, en su pretensión de recaudar cuanto más mejor para sostener las maltrechas arcas públicas, ha establecido un nuevo impuesto, del 20%, sobre los premios obtenidos a través de cualquier tipo de loterías y apuestas del Estado, que ya se aplica desde el pasado 1 de enero. Sólo se salvan del paso obligado por caja aquellas cuantías iguales o inferiores a 2.500 euros. Y no se libra ningún juego de azar del Estado, léase la Lotería del Niño, el Gordo de Navidad (de este año), la Bono Loto, la Primitiva, el Euromillón, ni tampoco la quiniela, de las comunidades autónomas y de la Cruz Roja, cuyos premios hasta ahora estaban exentos de pagar tributos.

Para las cantidades superiores a 2.500 euros, se aplicará la retención sobre la cuantía que exceda de esa cifra. Es decir, si le tocan 3.000 euros, el 20% se aplicará sobre 500 euros, de modo que pagará al Fisco 100 euros -más bien, dejará de cobrarlos-.
Se trata de una tajada lineal y que no tiene fecha de caducidad, aunque el Gobierno dejó entrever que podría ser temporal y mantenerse en 2013 y 2014. Pero el BOE se olvida de acotar fechas.

Según recoge el Boletín Oficial del Estado publicado el pasado 28 de diciembre: "El gravamen especial se exigirá de forma independiente respecto de cada décimo, fracción o cupón de lotería o apuesta premiados". Primera aclaración. Aunque un jugador resulte premiado en varias apuestas, no se gravará la suma de los premios, sino sólo aquellos que superen los 2.500 euros. Piensen, por ejemplo, en una quiniela de ocho apuestas, con varias premiadas. Si acierta una de 14 con 3.500 euros y dos de 12 de 1.000 cada uno, sólo tributaría por el primer caso. Del resto, nada.

Acaba de entrar en vigor y ya ha suscitado muchas dudas ante Hacienda, según constata el profesor del Instituto Internacional San Telmo, José Miguel Amuedo, que apunta a una muy clara que se debate entre la picaresca y la casuística. Usted juega todas las semanas a la quiniela con diez compañeros de trabajo. Imagine ahora que les toca y que su apuesta acierta el Pleno al 15 por la que recibirán 13.027,11 euros (siguiendo el ejemplo del premio real del pasado día 6). Si no hubiese entrado en vigor ese tributo les correspondería cobrar a cada uno algo más de 1.184 euros, pero la realidad es que aunque son once perceptores -con lo que de forma individual estarían exentos al cobrar menos de 2.500 euros- Hacienda establece un mecanismo para que no se pretenda esquivar el pago del impuesto. El BOE explicita que "en el supuesto de que el premio fuera de titularidad compartida, la cuantía exenta prevista se prorrateará entre los cotitulares en función de la cuota que les corresponda". Del BOE se deduce que el tributo se paga por apuesta y no por jugador. Así, si a los 13.000 euros le quitamos los 2.500 exentos, cada participante pagará 191 euros de impuesto y recibiría casi 993 euros. Y es que el profesor Amuedo recuerda que este gravamen se retiene en origen, antes de cobrarlo -Hacienda se asegura así el pago-, y no a través de la declaración del IRPF. Y si la apuesta es inferior a 0,50 euros, baja el límite exento de forma proporcional, reza el BOE. Este impuesto "no es aplicable a bingos, hipódromos o concursos de TV o radio". El Gobierno prevé ingresar 824 millones.

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