"La reforma local limitará la labor del alcalde a ir a las procesiones de Semana Santa"

El presidente de la Diputación Provincial, Fernando Rodríguez Villalobos, se ofrece para seguir al frente de la institución en 2015.

el 21 dic 2013 / 21:53 h.

00675789607 J.M. ESPINO (ATESE)

Por una cosa o por otra, el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, está con los ojos puestos en Madrid. De lo que se cueza allí depende si podrá invertir el superávit de 2012 y 2013, o si tendrá que patalear por una reforma local. Lo que está claro es que en esa batalla en defensa de los pueblos sevillanos se siente cómodo. Tanto como para seguir, si así lo deciden los votantes y su partido, al frente de la Diputación en 2015.

–¿Ha recibido la llamada de Hacienda para utilizar el superávit como lleva pidiendo desde abril? –No he recibido ninguna llamada, pero tampoco estaba sin dormir por no recibirla. Lo que sí me quita el sueño es no conseguir el objetivo que me planteé hace ya meses de que el superávit se emplease en un plan de empleo o en inversiones. Se habla de una enmienda que quiere incluir que el superávit de 2012 y 2013 se emplee en inversiones para 2014. Eso, de momento, no ha sido posible. Pero veo luz al final del túnel. –Si antes del 1 de enero no se ha aprobado en el Congreso, ¿este dinero iría ya mismo al banco? –La Diputación puede pagar a los bancos cuando quiera, porque además cumple escrupulosamente los plazos. Por eso, esperaremos a que se apruebe la ley y ver al final en qué queda. Lo importante es que haya posibilidad de que en el año 2014 se pueda preparar un plan de inversiones, cosa que espero que se sepa de aquí a un mes. –Habla de plan extraordinario de inversiones, ¿en qué consistirá? –Le daríamos prioridad al empleo y a los jóvenes. Estamos predispuestos a colaborar con el plan anunciado por la presidenta de la Junta,Susana Díaz, y generar así un efecto multiplicador. Es una opción. También podemos preparar un plan de inversiones para 2014 y 2015, porque por mucho que corramos será de dos años. –Esto se sumaría a los 107 millones en inversiones previstos en los presupuestos para 2014. –El 30 de diciembre se aprueba de manera definitiva el presupuesto con ese plan de inversión. Casi la mitad, 51 millones, permitirá a los consistorios cofinanciar inversiones que llegan de otras administraciones a coste cero y poder devolverlo en un periodo razonable. Otros 40 millones irán al Opaef para que no tenga que ir a la banca a pedir dinero para efectuar los anticipos que le hace a los ayuntamientos. Y luego hay 11 millones para los planes de anticipos para pagar nóminas o seguridad social. –¿Por qué pone en marcha este plan en 2014 y no años atrás? –Hemos acumulado dinero en los últimos tres años, pero no se ha podido gastar no porque seamos inútiles o queramos guardarlo en un cajón. Aunque venga el dinero a espuertas, sólo puedes gastar lo que permite la ley estatal. Se lo intento explicar a la oposición, que me dice que lo he escondido. Que lo diga quien está en la calle y no sabe de esto, vale, pero que sea un diputado, con acceso a los números de la casa, muestra que estudia más bien poco. La Diputación está saneada y si alguien puede hacerlo mejor, que lo demuestre. Invito a que busquen una diputación que esté mejor. –El PP señala la casualidad de que lleguen en año preelectoral. –En vez de extrañarse, el PP tendría que llamar a Madrid y que nos inyecten dinero y no recortes. Que le pidan a Rajoy que aumente los fondos para dependencia, que nos han pegado unos recortones que hemos tenido que suplir y hemos tenido que hacer un esfuerzo para que seis de cada diez euros del presupuesto se destinen a política social. Que el PP diga que es una maniobra y que me he escondido 107 millones para lucirme es absurdo. –Con la mirada puesta ya en Madrid, ¿como calibra su preocupación por la reforma local del PP, de la que es fiel opositor? –Es una pesadilla tras pesadilla que se ha planteado en no se cuántos borradores, cientos de enmiendas. ¿Por qué? Porque ni el PP está de acuerdo. Ha habido una rebelión de alcaldes, incluido los del PP, que se preguntan qué aporta la reforma local. A priori no aporta nada. Sólo escucho que ahorrarán 8.000 millones. Hago cuentas y no veo de dónde, a no ser que se contemplen recortes de servicios a los pueblos. Si es así, no contarán conmigo. –Pero, con tanto cambio, ¿cree realmente que limitarán competencias a los Ayuntamientos? –El Estado habla de competencias propias e impropias. Pero dile a un vecino que vaya al Ayuntamiento por un problema y le contesten que no porque no es su competencia arreglar, por ejemplo, una cisterna que echa agua en un colegio. Si se plantea así a un alcalde, dirá que nanai de la China y que mantendrá los servicios. Luego está su abaratamiento, que es un camuflaje para restarle autonomía a los pueblos para emprender una política propia. El día de mañana, el Gobierno de Madrid dirá primero que no es su competencia y después que el precio del servicio es equis y empezará a recortar la autonomía a los alcaldes, que se limitarán a visitar el cementerio o a acudir a las procesiones de Semana Santa. –En ese cambio, la Diputación no queda muy mal parada. –En tres años, las diputaciones han pasado de tener que cerrar las puertas a ser lo mejor del mundo. Ni éramos tan malos antes ni tan buenos como para asumir todo lo que el Ayuntamiento no pueda o no deba. No puede ser, porque la Diputación no puede absorberlo. –Pero, ¿no está preparada la Diputación para asumir ese rol? –Ni está preparada ni tiene los medios para hacerlo en un futuro. Si me dan competencias, tendré que emplear a más gente y comprar maquinaria y mobiliario. ¿Me lo permitirá la ley? Ahora no puedo hacer ni un contrato. Qué subyace en esa política: la privatización de servicios. Así ves empresas que se dedicaban a la construcción cómo han virado a sectores relacionados con la basura, el agua o la energía. Antes sospechaba, pero ahora es cuando se ve dónde está la madre del cordero. El PP es dado a privatizar, pero habría que garantizar servicios básicos desde lo público, que no tiene cuentas de resultados como las de un empresario, que cuando no le cuadran, deja de invertir. Pasó con el Huesna y la Diputación lo rescató cuando vio que los alcaldes daban avisos de tuberías rotas y no se arreglaban por la cuenta de resultados. –Hablando del Huesna, ¿cómo va la gestión única del agua? –Hace años se trazó una hoja de ruta para convertir el puzzle de la provincia en materia del ciclo integral del agua y residuos sólidos, que ahora está fragmentado. Cada uno va por su lado, aunque parte del objetivo se va cumpliendo.Ya vamos cazando acciones conjuntas como, por poner un ejemplo, la compra de materiales para así poder abaratar su coste. –¿Emasesa entra dentro de esa acción conjunta con Aljarafesa? –Hay puntos de unión y relaciones fluidas. Los técnicos de Aljarafesa van a reuniones de trabajo y formación de Emasesa y viceversa. No se si será en un año, ocho o 40, pero al final se llegará a la gestión única del agua. Habrá una sola cabeza, aunque esa integrará lo variopinto que es dar agua a los vecinos de Castilleja de la Cuesta, Los Corrales o Alanís. Si hay una cabeza pensante, la Diputación es el ente apropiado para ello, para garantizar el equilibrio que se exige por ley para que no haya vecinos de primera y vecinos de segunda, como pasaba hace unos años. –Parece que la Diputación finalmente se marchará de Fibes. –Está casi hecho. El Ayuntamiento habla de principio de acuerdo y la Diputación se está acercando. Había tres interrogantes que solucionar y sólo pedíamos datos y aclaraciones que debíamos trasladar a nuestros órganos. Después de todo, Fibes sigue siendo, de momento, patrimonio nuestro. Yo lo que hago es defender mi parte, al igual que el Ayuntamiento hace bien en defender lo suyo. No es de recibo que estemos peleándonos. –¿El macroproyecto de Cortijo de Cuarto seguirá en stand by? –Cortijo de Cuarto está a la espera de que cambie el aire. Es una buena cuenta de ahorros, ya que es un patrimonio con todas las bendiciones para hacer viviendas, parques de atracciones, hotel y superficies comerciales, ya que está recogido en el PGOU. Hace años podríamos haber hecho negocio, vender y lucirme con un plan de inversiones con ese dinero. Incluso había un promotor para ello. Pero hemos sido formales, serios y responsables. Luego llegarán unos señores y tendrán ese patrimonio. –Y sobre el amianto en Cortijo de Cuarto, ¿se sabe algo nuevo? –Sevilla Activa, junto a la Consejería de Medio Ambiente, está ampliando el informe del suelo contaminado en Cortijo de Cuarto para hacer un diagnóstico. Una vez se complete el informe, se proyectará la recuperación del suelo y se procederá a licitar los trabajos en los terrenos afectados. –Miremos al futuro, ¿se ve con ganas para seguir como presidente de la Diputación en 2015? –Si todo dependiera de mis ganas, sí, porque estoy fuerte y me encuentro bien físicamente. Creo que tengo acumulada una experiencia y afronto los problemas con responsabilidad e impregnada de los valores que siempre he tenido, es decir, una política de izquierdas. Siempre he colaborado con otras administraciones que propongan proyectos que beneficien a los vecinos de los pueblos. El último anuncio de la presidenta de la Junta me ha gustado porque ahí podemos arrimar el hombro para que tenga un efecto multiplicador. Y lo mismo se está haciendo con el Gobierno central. De hecho, el acuerdo más importante es el antiguo Plan de Empleo Rural (PER), con una aportación de la Diputación que ha estado en ocasiones incluso por encima de lo que dicta la ley. –Vamos, que seguiría al frente. –Me gustaría continuar y no tengo ningún factor que lo imposibilite. Pero como siempre se dice en estos casos, depende de la voluntad de los ciudadanos, aunque no sea elección directa, y también de mis compañeros de partido, el PSOE. Estoy a disposición de lo que me pida mi partido. Sí puedo decir que nunca he jugado con los personalismos ni he buscado intereses particulares. Incluso ofreciéndome puestos de más responsabilidad y más apetitosos. He estado donde he querido estar y por eso estoy muy feliz aquí. –Cuando habla de más apetitosos, ¿a qué cargos se refiere? –¿Cree que no he podido ser senador? ¿O congresista? ¿O diputado? ¿O consejero? Pues todo eso he podido ser. Pero me he quedado aquí, porque aquí estoy desarrollando la política que me gusta. No me dice nada estar en el Parlamento, por muy importante que sea, o en el Congreso de los Diputados. Digo hasta hoy, que a lo mejor me retiro de diputado, senador o de monje en un monasterio [se ríe]. Pero ahora estoy a gusto y más con los proyectos que tengo en la cabeza para los próximos años. –Ya que habla del PSOE, ¿cree que ha salido fortalecida su figura en el pasado Congreso Provincial? Todo el mundo citaba su “generosidad” en sus discursos. –No se si salí fortalecido ni me importa. Primero, yo defiendo un proyecto de renovación, porque contribuí con pocas personas más a ella. Nos salió bien en el congreso de Granada porque Susana Díaz estaba ahí, por la generosidad de Pepe Griñán y de algunos más. En esos otros me incluyo, porque fuimos responsables para lograr ese congreso de la alegría. Luego llegó Sevilla y lo natural era que, si le gané en su día a Francisco Toscano, podía ser secretario general. Pero Susana, fundamentalmente, y yo pensamos que la sociedad nos pedía una imagen nueva y fresca. Eso no se lo daba alguien como yo, sino Verónica Pérez. No sé si eso se llama generosidad. Más bien es madurez, inteligencia y que el partido está por encima de todo. Después Verónica Pérez quería que fuera presidente y acepté. –¿El cargo de presidente en el PSOE no era algo simbólico? –En mi caso es ejecutivo, de los que toman decisiones al máximo nivel. Ya era así con Susana Díaz, pero ella tenía mucha fuera y lo asumía todo. Lo mismo creo de Verónica Pérez, que es una persona preparada, con ganas y que está cumpliendo su promesa de visitar todas las agrupaciones socialistas de la provincia. –¿Ve a Verónica Pérez capaz de consolidar y mantener esa unidad en el PSOE sevillano? –Verónica tiene personalidad suficiente no sólo para mantener esa unidad, sino incluso ampliarla.

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