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La reina de los conciertos

En una nave del Polígono Calonge se esconde la sala de conciertos con la agenda más apretada de toda Sevilla. El público que va es tan variado como su música

el 26 mar 2010 / 19:53 h.

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Los Mojinos Escozíos consiguieron lleno absoluto el pasado 21 de marzo.
En un concierto hay tres tipos de conductas humanas determinadas por la música que se escucha: si es Chenoa quien está sobre el escenario, el grupo receptor se manifiesta de una forma pacífica, son tranquilos, observan, escuchan y aplauden. Si, por el contrario, quien está quemando las energías es El Sevilla, cantante de los Mojinos Escozíos, sucede todo lo contrario: la audiencia se desmelena, convierte el evento en una fiesta en la que tantos niños como mayores no paran de saltar. La tercera y última conducta observada por Juan Manuel Martín, uno de los socios de la Sala Q, es la de los amantes de, por ejemplo, Love of Lesbian. Demuestran menos énfasis, pero están igual de entregados, coreando las canciones y sin producir ningún tipo de altercado.

 

"Los humanos responden a instintos. En ese sentido, son como animales". Lo que hace vibrar a Juan Manuel es el rock más duro, pero estar al frente de la sala de conciertos más grande de toda Sevilla desde el 2004 (con un aforo de más de 750 personas) le legitima lo suficiente como para poder hacer una clasificación del comportamiento humanomusical (si tal palabro existiera). Y eso que la crisis también está haciendo mella (¿dónde no?) en el mundo de la música en directo.

Desde que abriera sus puertas en el número 25 de la calle Metalurgia, las cuatro paredes del local han visto pasar por allí a más de 500 grupos y, pese a que nunca han dejado de tener problemas a la hora de cuadrar las cuentas, los últimos tres meses han sido una carretera directa al infierno (que dirían los AC/DC, siempre ahí para echar una mano con las metáforas musicales). Un año le da Juan Manuel al invento si la desaceleración no echa el freno. ¿Dónde se nota más? "En la barra", afirma.

La música tiene un poder que rara vez es superado por otro elemento conocido. Desde que el hombre es hombre, ahí ha estado, haciéndolo reír, llorar y bailar. Y según Juan Manuel, en la barra los que escuchan rock no se comportan del mismo modo que los que hacen lo propio con el pop. Vuelve a sonar en la conversación el palabro ya citado, comportamiento humanomusical. "El público de Hip Hop no bebe, puede llevarse tres horas muerto de sed. Los rockeros beben hasta la saciedad, les da igual gastarse la paga de un mes en un concierto. Y los poperos, depende de cómo les pille el bolsillo ese día", comenta el dueño de la sala.

Puede sonar a tópico, pero en el directo se experimentan sensaciones que ni un disco ni una canción bajada de internet, aportan. Y hoy, en Sevilla, sólo Malandar y Fun Club le hacen la competencia a la Sala Q. El precio de la entrada depende del concierto, va desde los tres euros hasta los cuarenta. Anoche dieron uno en beneficio de Haití por cinco, "aunque la recaudación no es muy alta".

"Esto no es Madrid, hay que ir poco a poco". Ya se sabe, "Sin música la vida sería un error". Palabra de Nietzsche.

De utilidad:

Qué: Sala Q.
Dónde: Metalurgia, 25. En el Polígono Calonge.
Cuándo: Puede ver la agenda de conciertos en www.salaq.com.
Próximos: Hoy, Narco, y Timo Tolkki, mañana.

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