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La relación de la mafia y la política en Andalucía

Las redadas policiaco-judiciales contra la mafia rusa en España, al menos desde 2005 con la llamada Operación Avispa, llevan necesariamente hacia la costa levantina, Baleares y la provincia de Málaga, donde la operación dirigida esta semana por Baltasar Garzón ha deparado diez detenciones.

el 15 sep 2009 / 06:21 h.

Las redadas policiaco-judiciales contra la mafia rusa en España, al menos desde 2005 con la llamada Operación Avispa, llevan necesariamente hacia la costa levantina, Baleares y la provincia de Málaga, donde la operación dirigida esta semana por Baltasar Garzón ha deparado diez detenciones. Allí, por cierto, siempre se presumió que detrás del imperio político de Jesús Gil en Marbella y poblaciones colindantes acechaba dicha trama.

Que la política democrática se contamine con los negocios sucios de las sociedades secretas no es nuevo, pero no quiere decir que sea bueno. Y lo peor es que en el caso del gilismo y más allá de la controversia sobre la famosa estatua de Puerto Banús, nunca se llegó a demostrar la conexión última de la corte de Imperioso con los gangsters que vinieron del frío tras la caída del muro.

Pero no sólo Rusia alimenta la delincuencia política de cuello blanco. Habrá que recordar que algunas pistas de la Operación Malaya conducen a los aledaños de la camorra napolitana -la misma que hace quemar viviendas de gitanos de Rumanía para especular con sus solares?o a la temible N'dranghetta, la mafia calabresa que opera en Andalucía al menos desde los años 80, fecha un tanto posterior a la llegada de la mafia siciliana, que ya se hizo patente a finales de los 70.

La interrelación entre el tráfico de hachís y el de cocaína, la prostitución así como el blanqueo a través del sector inmobiiario y de otros negocios es lo que situará pronto a los herederos de todos los gatopardos en primera linea mafiosa en la Costa del Sol.

A mediados del pasado año, la llamada Operación Tizona propició la caída de 14 individuos, inicialmente vinculados al clan Mazarrella de la camorra pero que a su vez mantenían estrechas relaciones con la N'dranghetta, dos organizaciones presentes en el trasiego de las avionetas de la droga desde Marruecos a Andalucía, con cargas habituales de hachís y de cocaína colombiana.

Si la justicia llegó a imputar a un ex subdelegado del gobierno en Barcelona por sus lazos con la operación Avispa, no estaría de más que la pesquisa judicial extremase su pericia para intentar sustanciar lo que todo el mundo sospecha: que detrás de la jirafa del capo del urbanismo marbellí Juan Antonio Roca y quizá a partir de su relación con otro detenido, llamado Giovanni Piero Montaldo, hay algo más que ex alcaldes rocieros y bolsas de basura cargadas de efectivo.

En la misma calle Estébanez Calderón donde solía residir antes de pasar a la sombra, fue acribillado a tiros en diciembre un tal Richard Neill. Su muerte guardaba cierto olor a Calabria. Pero, claro, quizá sólo fuera casualidad. Quizá tan sólo pasaba por allí.

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