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La remontada ya es un hecho

El Betis se acerca a toda velocidad a la zona templada, quién sabe si el paso intermedio hacia otras cotas más elevadas, después de sumar ayer su segunda victoria consecutiva. Osasuna casi no fue rival para Aurelio y compañía, aunque el árbitro le anuló un gol legal aún con 0-0. Parece que la suerte, otrora tan esquiva, ahora es verdiblanca. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 17:23 h.

El Betis se acerca a toda velocidad a la zona templada, quién sabe si el paso intermedio hacia otras cotas más elevadas, después de sumar ayer su segunda victoria consecutiva. Osasuna casi no fue rival para Aurelio y compañía, aunque el árbitro le anuló un gol legal aún con 0-0. Parece que la suerte, otrora tan esquiva, ahora es verdiblanca.

Pocos podrían adivinar que el Betis resolvería con semejante contundencia y solidez su segunda victoria consecutiva en Pamplona después de asistir a la primera parte, porque el espectáculo fue para enmarcar... y tirar después el marco. Y al margen de lo que no hicieron Osasuna y Betis estuvo el árbitro, o uno de sus ayudantes, que falló de forma inexplicable en la jugada más importante del choque hasta el descanso, una ruptura de Ezquerro desde la frontal del área que habría significado el 1-0 si no fuese porque el susodicho linier consideró que el delantero estaba en fuera de juego. No era, y además por mucho. El lance fue clave y así lo intuyó la grada, que por cierto ya no es lo que era, porque no se recuerda un Sadar (ahora Reyno de Navarra) tan callado, tan adormilado, tan pacífico al fin y al cabo.

En otras palabras, la legendaria y socorrida presión del feudo pamplonés no existio. Un enemigo menos para el Betis. Y aun así, los verdiblancos empezaron olvidando su fútbol vertical. Quizás acomodados por el evidente déficit de calidad de su oponente, redujeron las revoluciones y carecieron de profundidad. Sirva de ejemplo que el recurso más empleado por el equipo de Paco Chaparro hasta el intermedio fue el envío de diagonales kilométricas a Damiá, seguramente para explotar la inexperiencia del joven lateral Oier, pero la jugada sólo dio algún fruto una vez, cuando Emana hizo su única aportación positiva en todo el primer tiempo con un preciso pase que el pichichi bético desperdició con un lanzamiento cruzado.

Eso ocurrió en el minuto 23, en pleno ecuador del primer acto. Antes de eso, lo único que realizó el Betis fue una falta que Fernando Vega mandó a los guantes de Ricardo. Después de eso, lo único que realizó el Betis fue un chut de Capi que el meta volvió a despejar con ciertos problemas. Eso sí, a falta de clarividencia en la mitad del campo de su enemigo, los verdiblancos ofrecieron seguridad en el suyo propio, como siempre asentados sobre las coberturas de Mehmet Aurelio, primero por la parte izquierda y luego por la derecha.

Omnipresente Aurelio. La monotonía por la que transcurría un partido desprovisto del más mínimo interés futbolístico desapareció de golpe, el que le dio Aurelio al balón en una falta que inventó Damiá y que la barrera ayudó a convertir en gol. Si el turcobrasileño no sólo tapa todos los posibles agujeros sino que también marca goles... La ventaja asentó muy mucho al Betis y puso de los nervios a Osasuna pese al esfuerzo de Font por dar un poco de sentido a un equipo sin ninguna chispa. Cuánto trabajo tiene José Antonio Camacho por delante. No como Paco Chaparro, que a partir de ese momento vio cómo los suyos recobraban por momentos el buen gusto futbolístico de otras citas anteriores, aunque una cosa es deleitarse y otra, enamorarse de sí mismo. Lo hizo Sergio García al recrearse en un chut desde la frontal que mandó a la estratosfera y lo hizo Emana estropeando un contragolpe de cuatro contra dos.

Osasuna, más agobiado además en cuanto el Betis adelantó su línea defensiva, ya sólo buscó oxígeno por el aire, pero Sola no conectó un pase de Ezquerro y Dady cabeceó alto un remate muy, muy franco. A los verdiblancos, en cambio, les sobraban pulmones. Nelson avisó con un carrerón que Emana no tradujo en gol y Pavone peleó y peleó hasta encontrar el 0-2. Dos goles, dos victorias seguidas y dos partidos sin encajar un gol. Quién te ha visto y quién te ve, Betis.

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