Economía

La rentabilidad de ayudar a los demás

Del drama a la alegría. De un pasado traumático a un presente de éxito. De mujer maltratada a empresaria modelo. A Ana Bella Estévez la vida le ha dado un vuelco. Víctima de la violencia por parte de su pareja, esta joven sevillana -con cuatro hijos a su cargo- no sabía cómo salir del agujero en el que se encontraba. "Estaba perdida".

el 16 sep 2009 / 08:41 h.

Del drama a la alegría. De un pasado traumático a un presente de éxito. De mujer maltratada a empresaria modelo. A Ana Bella Estévez la vida le ha dado un vuelco. Víctima de la violencia por parte de su pareja, esta joven sevillana -con cuatro hijos a su cargo- no sabía cómo salir del agujero en el que se encontraba. "Estaba perdida".

Sin trabajo, recursos económicos ni apoyo social, esta mujer decidió un buen día que tenía que transformar su sufrimiento "en algo positivo y, por supuesto, productivo".

Fue así como comenzó su andadura por el mundo empresarial. "No quería que otras mujeres pasaran por lo que yo había pasado, así que me decidí a ayudar a aquellas que por una razón u otra se encontraban en la calle".

En el año 2003, con tan sólo 29 años, Ana Bella comenzó a acoger a otras mujeres en su propia casa. Luego, les ayudó a encontrar trabajo y poco a poco fue pidiendo subvenciones para esta labor social. "Empezamos de la nada, sabía que necesitábamos ayudas y, finalmente nos las fueron concediendo".

Tan ingente fue el trabajo que comenzó a realizar Ana Bella que en poco tiempo se vio desbordada. Fue entonces cuando empezó a pensar en cuál sería su próximo paso. "Si creaba una estructura sólida, una empresa, un organismo, podría recibir más ayudas". De ahí que gestara una fundación. Pero no podía hacerlo sola.

Decidió buscar apoyos. Y en esta búsqueda encontró el programa Gaya de la Fundación Red Andalucía Emprende. Presentó un proyecto, se lo aprobaron y le concedieron un incentivo de 27.000 euros. "Esta ayuda me dio el empujón final para convertirme en una auténtica empresaria", relata Ana Bella. Pudo crear su empresa: Ana Bella Servicios Integrales Solidarios y su Fundación para la Ayuda a Mujeres Maltratadas y Madres Separadas.

A partir de ahí, las ayudas le fueron llegando una detrás de otra. "Gaya nos abrió las puertas". Así, pudieron comprar una furgoneta, alquilar tres casas de acogida y contratar a mujeres para que trabajaran en la propia fundación".

Hoy, casi seis años después de aquello, son muchas las mujeres que han encontrado en el negocio de Ana Bella una solución a sus problemas. "No sólo les apoyamos, sino que les asesoramos sobre qué camino pueden escoger, les buscamos trabajo de jardinería, de limpieza, de catering o de artesanía". Incluso han creado una tienda de comercio justo en la localidad sevillana de Mairena del Aljarafe. Y no queda ahí.

Cada vez se consolida más como negocio. "Ahora estamos pensando en ampliar nuestras actividades", asegura la empresaria, quien explica que son las demandas del mercado las que les hacen ir prestando los distintos servicios. "Iremos ampliando dependiendo de las necesidades que vayamos teniendo", apunta la creadora de este original negocio. Actividad no le falta. Como ella misma afirma, "la solidaridad no está reñida con la rentabilidad empresarial y éste es el mejor ejemplo de ello". Más aún si se cuenta con apoyos "como el del programa Gaya, que creyó en nuestro proyecto".

A pesar de su éxito actual, la creadora de esta fundación reconoce que han tenido "muchos fracasos pero no hay que decaer: si se cierra una puerta llamar a mil más; siempre hay alguien que te tiende una mano".

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