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La restauración de la casa museo de Blas Infante comenzará en 11 días

Toda Europa conserva como casas museos más parecidas a postales que a viviendas los hogares de sus grandes hombres. Ahora le toca el turno a la del Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante. Su última residencia, en Coria del Río, hace verdad ese chascarrillo de "esta casa es una ruina". (Foto: El Correo)

el 15 sep 2009 / 03:38 h.

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Toda Europa conserva como casas museos más parecidas a postales que a viviendas los hogares de sus grandes hombres. Ahora le toca el turno a la del Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante. Su última residencia, en Coria del Río, hace verdad ese chascarrillo de "esta casa es una ruina".

El Centro de Estudios Andaluces iniciará el 5 de mayo las obras para sanear su estructura y, de paso ampliar el conjunto de museos dedicados allí a la autonomía. Los trabajos se prolongarán 16 meses. El arquitecto, Antonio Tejedor, explicó ayer que las filtraciones de agua y las grietas no sólo han arruinado buena parte de la decoración de la casa -inspirada en los momentos de gloria de la Andalucía musulmana-, sino que la ponen en peligro.

La intervención es mucho más ambiciosa que un apuntalamiento estético: se ampliará la superficie visitable, se terminará (este mismo año) el Centro de Investigación de la Memoria y en 2010 el director del Centro de Estudios Andaluces, Alfonso Yerga, confía en que la casa museo esté completamente restaurada, para lo que hay lista una inversión de 1,78 millones de euros.

La licencia municipal de obras fue concedida por el Ayuntamiento de Coria del Río a principios de este mes, tras el permiso de Cultura para actuar en un Bien de Interés Cultural.

La casa de Blas Infante tiene más valor simbólico que arquitectónico. Y es que refleja, cuando no fue directamente la cuna, los símbolos de la autonomía andaluza: la bandera, el escudo, el himno, la evocación del pasado andalusí... También fue la casa de la que salió Infante el 2 de agosto de 1936 en manos de los golpistas para no volver más: lo fusilaron por sus ideas.

Ahora se va a crear en lo que eran el gallinero, el lavadero y otros anexos de la vivienda sin siquiera ese valor simbólico el Aula Blas Infante -para que hasta 35 personas a la vez puedan recibir explicaciones didácticas- y las oficinas. El resto del inmueble, explicó ayer Yerga será un "eje museístico" sobre el proceso autonómico con más coherencia.

Una terraza, finalmente, permitirá a los visitantes -mil al mes de media, aunque la cifra se multiplica las jornadas previas al Día de Andalucía, los 28 de febrero- no tener que salir por la entrada de la vivienda, sino por detrás, con lo que se amplía la capacidad de la casa museo, que estuvo habitada por hijas de Blas Infante hasta el siglo XXI y para cuya construcción el prócer andaluz se hipotecó hasta las cejas porque le dolían que sus albañiles se quedaran sin trabajo.

"Ya vendrá otro". Precisamente una de sus hijas, María de los Ángeles, hoy con 77 años y presidenta de la Fundación Blas Infante, recordaba ayer como si lo tuviera delante los últimos instantes que vio a su padre: "Fue dos días antes de que cumpliera 6 años. Puso el pie en el portal y salió. Habló con los que se lo llevaban. Yo no lo entendí, pero mi madre me lo contó: 'Que sepan ustedes', dijo, 'que es la primera vez que soy corregido o detenido. Con mis papeles personales hagan lo que quieran, pero el protocolo notarial, ni tocarlo'. Y, como ya sabrían que no volvería vivo, le contestaron: 'no se preocupe, ya vendrá otro notario' ".

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