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La revancha de Ramos frustra el récord de Riba en el RCT Betis

El catalán Albert Ramos se proclamó campeón de la 48a edición del Challenger Copa Sevilla, tras batir en la pista central del Real Club de Tenis Betis a Pere Riba, vencedor de las dos anteriores ediciones.

el 11 sep 2010 / 21:15 h.

Albert Ramos devuelve una bola en el partido de ayer.

El catalán Albert Ramos se proclamó campeón de la 48 edición del Challenger Copa Sevilla, tras batir en la pista central del Real Club de Tenis Betis a Pere Riba, vencedor de las dos anteriores ediciones, la última precisamente ante el nuevo rey de la cita hispalense, los Internacionales de Andalucía sobre tierra batida.

En efecto, el jugador de Mataró se tomó cumplida revancha ante el de Barcelona, después de un encuentro disputado, a tres mangas (6-3, 3-6 y 7-5) y en el que el segundo cabeza de serie pudo con el primero, que empezó algo descentrado y acabó desquiciado, regalando el tercer set.

No obstante, la victoria de Ramos fue asimismo por méritos propios, labrada en un juego más consistente desde el fondo de la pista y en una gran forma física, la que le permitió imponerse en su cuarto encuentro consecutivo resuelto a tres mangas.

No le pesó el cansancio tras el reñido triunfo en semifinales ante el luso Rui Machado al zurdo de Mataró, número 116 del ranking ATP, que comenzó el encuentro con mucha intensidad, rompiendo el servicio a Riba a la primera oportunidad y mostrándose muy seguro con el suyo, que lo conservó con solvencia en toda la primera manga, que cerró con un juego en blanco. Riba, en cambio, sufría con su saque y también con alguna decisión del juez árbitro que parecía restarle concentración.

Así ocurrió, de nuevo, en el tercer juego del segundo set, cuando una doble falta con la que no estaba conforme le llevó a Riba a espetarle al juez de silla: "Estás arbitrando a la perfección".

Por fortuna para él, el barcelonés fue desentendiéndose de polémicas absurdas y metiéndose de lleno en el encuentro, mejorando notablemente su saque, más potente y dañino -cuatro directos en el séptimo juego-, y poniendo en más aprietos a su rival, hasta que por fin logró el ansiado break en su primera ocasión. 6-3 devuelto.

Comenzaba así un nuevo partido y todo hacía indicar que la balanza se decantaba para el 76 del mundo, que no tardó en repetir ruptura, incluso en blanco. Sin embargo, Ramos le devolvió la moneda enseguida y volvió a tomar la delantera (3-2) en el mejor juego del encuentro, con preciosos intercambios de bolas, ya desde el fondo, ya en dejadas y contradejadas de calidad.

Ramos necesitó entonces asistencia médica por calambres en los brazos, pero el que debió sufrir un súbito calambrazo mental fue su oponente, que comenzó a enlazar fallo tras fallo hasta ceder diez puntos y cuatro juegos consecutivos. Contra las cuerdas, Riba sacó a relucir su rabia, salvó dos bolas de partido y equilibró (5-5), pero el de Mataró aprovechó la segunda oportunidad. 

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