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La revisión de sentencias penales reducirá la gestión de nuevos casos

El 'caso Mari Luz' los ha sentado en el banquillo. La sociedad les ha juzgado y ha intentado condenarles. Sin embargo, las pruebas arrojan una realidad bien distinta del día a día en un juzgado de lo Penal. Ellos reclaman respeto a su trabajo y a lo que representan y exigen que se les dote de los medios necesarios.

el 15 sep 2009 / 05:28 h.

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El 'caso Mari Luz' los ha sentado en el banquillo. La sociedad les ha juzgado y ha intentado condenarles. Sin embargo, las pruebas arrojan una realidad bien distinta del día a día en un juzgado de lo Penal. Ellos reclaman respeto a su trabajo y a lo que representan y exigen que se les dote de los medios necesarios.

La detención del presunto asesino de Mari Luz Cortés les puso en el ojo del huracán. El expediente abierto al juez y a la secretaria del Juzgado de lo Penal 1 tras conocerse que la condena que le impusieron a Santiago del Valle por abusar de su hija no se había ejecutado sacudió los ya débiles cimientos de los juzgados. Para algunos ha supuesto un jarro de agua fría e incluso afirman que les ha "desmoralizado"; otros aseguran que no han cambiado su forma de trabajar, aunque reconocen que el caso se podría repetir.

"Duermo tranquila. Evidentemente, claro que estaría mejor en un juzgado de lo Civil, sin tener la espada de Damocles apuntándome", indica la juez del Juzgado de lo Penal 10, Encarnación Gómez. No es amiga de figurar en la prensa, pero sí habla: "Mis resoluciones son públicas", pero el que se haya cuestionado y generalizado sobre el trabajo de los juzgados penales "me molesta", principalmente porque "no es bueno para nadie atacar al poder judicial. Es la última garantía con la que contamos todos los ciudadanos para defender nuestros derechos y no se puede romper esa confianza".

Los magistrados son conscientes del daño que se le ha causado a su imagen, pero lo que tienen más claro es que ellos no son los únicos responsables. Sobrecarga de trabajo, falta de medios y plantillas insuficientes son algunas de las carencias que enumeran. "Hacienda cuenta con una sistema informático en el que nadie se escapa y nosotros no estamos interconectados ni entre los propios juzgados de lo Penal", explica la juez de lo Penal 6, María Trinidad Vergara. "Se producen situaciones kafkianas, como ha ocurrido, porque mientras un juzgado está buscando a un condenado, otro lo tiene allí cada 15 días. Es además una pérdida de trabajo y tiempo".

Con esta falta de medios informáticos adecuados, el control sobre las ejecutorias se complica. Más aún cuando los jueces pasan del orden de dos o tres días a la semana en sala. "No sólo tenemos que firmar y controlar las ejecutorias, sino que hay que dictar las sentencias de los juicios que hemos celebrado", señala Rafael Díaz, juez del Juzgado de lo Penal 4. Tras la revolución mediática y las repercusiones que ha tenido para Rafael Tirado, juez de Penal 1, "estamos revisando todas las ejecutorias, lo que supone supervisar unas 6.500 sentencias". "Eso sí, este año ya se está dejando notar que resolvemos menos casos, pero no hay más remedio, si soy el responsable único, no puedo dictar más sentencias". Por el contrario, en Penal 10 han optado por no cambiar su forma de trabajo, mientras que en Penal 8 han "pasado un funcionario más a ejecutorias", explica la juez María Ángeles Sáez.

Los propios magistrados reconocen la importancia de las ejecutorias "porque si la sentencia no se cumple, todo el trabajo previo, tanto de la Policía como el nuestro, no tiene sentido", señala Díaz. Pero detrás de cada ejecutoria "hay una historia y el que se resuelva en un año es casi imposible", apunta la juez de Penal 6. "El condenado puede pedir la suspensión, recurrir a la Audiencia, la sustitución y todos los supuestos que recoge el Código Penal. Y todo ello implica un trámite largísimo en el que, además, hay que notificar cada paso a todas las partes".

Pero los juzgados penales no sólo son responsables de sus ejecutorias, sino también de las de los juzgados de Instrucción. "Con la Ley de Juicios Rápidos -que celebran los de Instrucción- nos hemos visto desbordados. Estos juzgados no estaban pensados para asumir este volumen de ejecutorias", afirma Francisco Guerrero, juez de Penal 3. "Acabaremos siendo un estanque de papeles", afirma, a lo que se niega el juez de Penal 4, quien dice que "si lo que quieren es que sólo saquemos papeles adelante, los jueces nos negamos porque estamos para repartir Justicia de calidad". Díaz recuerda que "para cada persona que viene aquí su problema es el más importante, y nosotros tenemos que resolvérselo".

Si cogemos la calculadora y sumamos a esto la falta de funcionarios, las bajas que no se cubren y la falta de formación de los interinos que llegan del SAE, el resultado es una Justicia impropia del siglo XXI. La solución: "la chequera", concluye Díaz.

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