Toros

"La rivalidad de nuestros partidarios se está notando en las calles de Gerena"

La suerte está echada y los toros de Miura, divisa triunfadora de la Feria del pasado año ya se encuentran encerrados en los chiqueros de la plaza de la Maestranza. Manuel Escribano y Daniel Luque, dos toreros jóvenes y de Gerena, escenificarán su rivalidad personal y taurina en el mano a mano.

el 19 abr 2014 / 22:24 h.

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Dos toreros de Gerena en el cartel. Con una de Miura y el Domingo de Resurrección. La rivalidad está servida en un festejo que inaugura el replantamiento de la Feria. Escribano y Luque medirán sus fuerzas en  el ruedo sevillano ante un hierro legendario  que retorna a la plaza de la Maestranza después del gran encierro lidiado el pasado año. Lo hace cambiando su fecha tradicional: del cierre a la apertura. Escribano retorna a la plaza de la Maestranza reconvertido en una de las bases de su Feria después de llegar como sustituto de El Juli en 2013. / Foto: Rodríguez Aparicio Escribano retorna a la plaza de la Maestranza reconvertido en una de las bases de su Feria después de llegar como sustituto de El Juli en 2013. / Foto: Rodríguez Aparicio Otra vez Sevilla, y de nuevo con los miuras.... Manuel Escribano: Y además en Resurrección, un día señalado y soñado por cualquier torero. Vuelvo a matar la corrida de Miura después de todo lo que pasó el año pasado aunque lo que no me esperaba es que la fuera a estoquear en este día y mano a mano. Es algo histórico pero sobre todo es bonito, para vivirlo desde primera hora. Es un mano a mano con pique, tiene su argumento interior... ME: Sí, somos dos toreros de Gerena y en los pueblos siempre hay esos piques. Profesionalmente y en la plaza siempre lo hay. Daniel y yo somos amigos, nos conocemos de siempre pero mantenemos una gran rivalidad en el ruedo. El plus del mano a mano es esa rivalidad. La verdad es que no nos lo esperábamos ninguno de los dos pero al final ha quedado un bonito cartel. ¿Esa  rivalidad se nota en las calles de Gerena? ¿Cómo se llevan los  partidarios de Escribano y Luque? ME: Sí, se nota y la gente del pueblo se va a movilizar. Se ha creado un ambientillo aunque las circunstancias de cada torero son distintas. Daniel ya lleva varias temporadas arriba, en las grandes ferias. Yo llevo más tiempo de matador de toros, toreando menos, aunque ahí está el resurgir del pasado año. Son circunstancias que marcarán una batalla muy bonita en la plaza. En Sevilla comienza la gran temporada pero las sensaciones después de Valencia y Valdemorillo, no pueden ser mejores. ME: Valdemorillo era una meta que me había marcado después de ese percance que me alejó de los ruedos en un momento de tanta proyección. Mi meta era reaparecer, reencontrarme con el toro, hacerle las mismas cosas y demostrarme a mí mismo y a todos los aficionados que Manuel Escribano seguía en el mismo aire. Fue una tarde crucial que me hizo muy feliz. Volví  a disfrutar delante de la cara del toro y después llegó lo demás: una tarde muy positiva en Valencia en la que todo el mundo pudo ver mi disposición, mi entrega y mis ganas. La lectura es esa: Escribano sigue siendo el mismo torero... ME: Sí, el mismo torero, con las mismas ganas, con las mismas formas… pero quiero ir creciendo cada tarde. Estoy buscando una evolución, quiero mejorar, encontrar nuevos registros… El caso es que el año pasado entró en Sevilla por la vía de la sustitución y éste es la base del abono. De la nada al todo. ME: Eso es lo bonito del toro. Concluí la Feria como triunfador junto a El Juli, el maestro al que había acudido a sustituir. Salir así de Sevilla sin estar anunciado en los carteles es algo grande, tan grande como volver a esa plaza como uno de los pilares de su Feria, con cuatro tardes contratadas. Estoy contento y satisfecho pero sobre todo muy orgulloso de haber conseguido algo tan difícil de lograr. ¿Pesa esa responsabilidad? ME: Estoy en el mejor momento que he podido vivir como profesional. Es algo que he querido siempre, por lo que he luchado siempre. Lo he soñado y por fin ha llegado. La responsabilidad está ahí pero ahora hay motivos para creer más, trabajar y luchar mucho más; para seguir mejorando. Ahí está la oportunidad y estoy feliz con lo que tengo, deseando que llegue para disfrutarlo. ¿Le habría gustado medirse con El Juli en la plaza de Sevilla? ME: La aspiración de uno es competir con las figuras del toreo en las grandes ferias. El Juli es un referente; marca un antes y un después, un paso más. Son gente que hay que mirar desde abajo e intentar parecerte en algo a ellos. El año pasado fue de gloria, pero también de sangre. A pesar de todo, la justicia en el toro existe. ME: Cuando estás en tu línea, andando como se debe andar en el toro, te acaba llegando tu propia oportunidad. Es algo que sólo te da el toro. A veces es muy duro; muchas veces te crees que es injusto; te puedes venir abajo… pero cuando trabajas y crees en ti mismo llega el punto de apoyo definitivo para relanzar tu vida y tu carrera. Yo lo viví el año pasado. El toreo me devolvió todos los esfuerzos que yo le había entregado y me gané la oportunidad de consolidarme en las ferias. Hemos hablado ya de algunas plazas pero ahí está la confirmación de alternativa en Madrid ME: Parece mentira, que después de diez años de alternativa, consiga la oportunidad de confirmar en Madrid. Lo había buscado estos años atrás pero no había sido posible. A lo mejor ha sido para bien; me ha llegado en el mejor momento y espero estar a la altura de una feria como San Isidro. ¿Y cómo se duerme pensando en todo lo que queda? ME: Pues la verdad es que muy a gusto. Es lo que quería y ha llegado. Antes las noches y los días se hacían muy largos. No había expectativas, ni proyectos de nada y ahora, con algo tan importante en tus manos… piensas si eres capaz de estar a la altura pero te centras en la preparación, en el entrenamiento y cuando llego a la cama estoy muerto. Dicen que en el toreo los trenes sólo pasan una vez. Tú has cogido ese tren de tu vida. ME: Pasé mucho tiempo en la estación pero lo vi venir y cuando pasó me agarré como un león. Ahora hay que ir pasando vagones y alcanzar la cabina del conductor. Daniel Luque lleva ya algunos años instalado en el circuito de las ferias pero esta tarde estoqueará su primera corrida marcada con el hierro de Miura. / Foto: José Manuel Abuín Daniel Luque lleva ya algunos años instalado en el circuito de las ferias pero esta tarde estoqueará su primera corrida marcada con el hierro de Miura. / Foto: José Manuel Abuín Daniel Luque es el otro pilar de este festejo. Paisano de Escribano, afronta su primera corrida de Miura con los deberes hechos. En cualquier caso, la rivalidad que mencionaba su paisano marcará la tarde. El día ha llegado:el ganado, el cartel y la fecha lo marcan a fuego. Daniel Luque: No sé si es un día clave pero sí es importante. No hay días claves; nos queremos meter en la cabeza que hay días marcados pero si el tiempo, la suerte y el día no acompañan no salen bien. Está claro que hay connotaciones especiales: Resurrección, la de Miura, mano a mano… la fecha tiene alicientes que te llenan de responsabilidad e ilusión para tirar de la Feria. Tenéis esa responsabilidad. Os toca romper una feria con demasiadas notas particulares. DL: Este año la Feria tiene tardes más redondas que otras pero el toreo es así. No vamos a descubrir ahora lo que ha pasado o lo que no. Aquí nadie inventa nada. En cualquier caso, la corrida tiene una pizca de sal. El pique se tiene que notar… DL: Es verdad que existe ese pique, pero mucho más en la gente que nos rodea. Se ha creado una rivalidad que puede ser buena para el aficionado que es el que se sienta allí y quiere divertirse. Es una corrida difícil, en la que los quites pueden ser o no, dependiendo de las condiciones de un toro muy particular. Pero esa rivalidad existirá y daremos lo máximo de nuestra parte en nuestros respectivos toros. Conoces la casa de Miura pero no has matado ninguna corrida. DL: Sólo me he puesto delante de un toro que mató Rafaelillo en el campo pero es algo que no me preocupa. Es otro encaste, otra personalidad y nos preparamos para esas eventualidades. Pero no me he entrenado de una forma distinta. ¿para qué? Nunca se sabe, hasta que no sale el toro sobran las palabras, lo que se va a hacer o lo que no, si te vas a jugar la vida…no sabes lo que pasará hasta que sale el toro. La temporada ha comenzado triunfando en Valencia. ¿Se afronta así con más tranquilidad? DL: No te creas, aunque te sube la moral. Valencia es una feria importante. Todos los festejos que he toreado hasta ahora me han servido para cortar muchas orejas pero sobre todo para andar a gusto en la plaza y en la cara de los toros. En Fallas lo reafirmé. Creo que atravieso un buen momento personal y profesional y se transmite en la plaza. Dicen que anda en un proceso de reconversión estilística. ¿Estás de acuerdo? DL: Yo sé perfectamente cual es mi toreo pero algunas veces esos mismos que dicen que me estoy encontrando no saben ver cuando forzamos la máquina para estar bien. A veces nos perjudicamos a nosotros mismos y traicionamos nuestra propia personalidad para agradar y triunfar. Al toro que le pueda hacer el toreo que llevo dentro se lo voy a hacer y con el que no, intentaré estar lo más digno posible, tal y como ya he estado andando este año. No me voy a presionar más a mí mismo en ese sentido. Ya llevo algunos años de matador de toros; he matado un número de corridas importante y creo que ya sé cual es mi estilo. Con el capote se siente y hace sentir a los demás.... DL: Pero es muy difícil. Por eso digo que encontrar el camino de cada uno no es verdad; ni conmigo ni con ningún otro torero. Lo que uno expresa en la plaza ya lo lleva dentro, nace contigo y es lo que sientes. Ya nos gustaría pegar veinte pases todos los días a gusto y que embistieran siempre los toros. Todo depende de cada animal y lo importante para ser figura del toreo es adaptarse al mayor número de toros posibles; cortarle las orejas a todos los toros que puedas. Ahí está la verdadera capacidad del torero. Parece  que vivimos el comienzo de una temporada extraña... DL: Sí, podrá ser rara. Pero ahí están esas cuatro puertas grandes en Valencia. Y en Sevilla va a pasar igual. Dicen que si la Feria es así o asá pero al final será un ciclo importante. A veces está todo rematado, se programa el éxito y sale todo al revés. Es verdad que es un año raro porque a todos nos gusta que estén todos los compañeros, que no existan sensaciones extrañas hacia el aficionado pero, a la vez, todos los años hay gente que se pone de acuerdo y otros que no. El toreo siempre ha sido así. ¿Estamos en un momento crucial para el futuro inmediato? DL: Pero eso es siempre, todos los años. Siempre tenemos la responsabilidad de tirar de nuestra fiesta para adelante. Los responsables de esto somos todos y a veces también los culpables. Pero es así y hay que entenderlo. Lo importante es la unión; si esa unión existiera entre nosotros pasarían menos cosas. ¿Esa unión es posible? DL: Creo que no. No es imposible pero sí es muy complicada. Cada uno tiene su opinión y respeto a todos mis compañeros pero la situación se ha puesto muy compleja. Los miuras están ahí ya... DL: Pues sigo durmiendo más bien que la mar. Tenemos suficiente capacidad para matar esta corrida. Unos toros nos pondrán en un aprieto y otros serán más fáciles. Estoy preparado y creo que puedo dar una buena dimensión. Eso es lo verdaderamente importante.

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