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La 'roja', 0-6 y a seguir con la leyenda

David Villa firmó su segundo hat-trick con la roja para convertirse en el tercer goleador de la historia de la selección y alegrar el camino a la Copa Confederaciones. España arrolló a la débil Azerbaiyán, ante la que Del Bosque repartió minutos. Sólo el susto de Cesc, que abandonó el césped sangrando, empañó un triunfo impoluto.

el 16 sep 2009 / 04:03 h.

David Villa firmó su segundo hat-trick con la roja para convertirse en el tercer goleador de la historia de la selección y alegrar el camino a la Copa Confederaciones. España arrolló a la débil Azerbaiyán, ante la que Del Bosque repartió minutos. Sólo el susto de Cesc, que abandonó el césped sangrando, empañó un triunfo impoluto.

Desde Telmo Zarra y Alfredo Di Stéfano ningún goleador ha pasado por la selección absoluta con la eficacia de Villa. El delantero asturiano sentenció con letal pegada un amistoso en Bakú que sirvió a la Federación para ingresar un buen pellizco económico y al seleccionador para inyectar dosis de paciencia a sus jugadores ante equipos menores.

Los goles de Villa en los momentos en los que España recuperó su identidad sentenciaron un encuentro con una diferencia abismal de calidad entre dos selecciones opuestas. Fue un día de fiesta en Bakú. Un partido histórico ante la campeona de la Eurocopa que presenciaron 20.000 espectadores de la zona noble de la ciudad.

Impulsado por su público, Azerbaiyán ocultó sus carencias a base de coraje. En su fútbol no hay tiempo para pensar en la elaboración de juego. Cada ataque, ovacionado por su afición desde que superaba la medular, no mostraba más de tres toques antes de intentar llegar hasta Iker Casillas.

España debía mantener el estilo que han impuesto en la roja Xavi Hernández y Andrés Iniesta. Sin ellos protagonizó minutos de dominio, pero cierta imprecisión, contagiada por la rapidez del juego de su oponente. Debía aparecer Cesc Fábregas. Era su oportunidad en el puesto en el que ha deseado jugar siempre. Con las espaldas bien cubiertas por Xabi Alonso debía imponer el mando.

Le falta ritmo a Cesc. Y a Santi Cazorla. Es la gran preocupación de Del Bosque junto al cansancio que acumulan varios jugadores claves. Por eso en el once titular figuraban seis indiscutibles. El acierto de Villa contrastó con la falta de puntería de Torres.

Cazorla aparecía entre líneas para inquietar con sus disparos a Valiyev, seguro hasta que Villa sacó a pasear su cañón. Fue el momento en el que Azerbaiyán comenzaba a acusar el desgaste físico. Y cuando España se asoció en una jugada de innumerables toques que acabó con apertura a banda de Cesc, para que Arbeloa centrase medido a Torres, que falló antes de que Villa colocase en un sitio inalcanzable para el portero su potente disparo.

Fue el momento en el que el miedo pasó por el cuerpo de todos. Cesc fue derribado por dos rivales dentro del área y en la caída se hizo una brecha en la cabeza que llenó su rostro de sangre. Ante los gestos de sus compañeros, el banquillo y la grada pensaron que podía haberse dañado la nariz. Respiraron cuando comprobaron que se quedó en un susto y con Fábregas retirándose aturdido hubo tiempo hasta para gestos innecesarios, como la foto que le tiró Piqué con su móvil entre risas.

El trabajo estaba hecho al descanso y Del Bosque realizó cambios, probó el segundo sistema que maneja, con un solo punta, en el que juega más cómodo Torres. El inicio dejó varios acercamientos de los azeríes, que demostraron el porqué de no haber marcado un solo gol en la fase de clasificación al Mundial 2010.

La calidad de España, ya dirigida por Xavi, le hizo aumentar la goleada. Torres asistió con un pase picado a Riera, que en carrera disparó cruzado a la red en el 66'. Cuatro minutos después, Dani Güiza marcaba tras asistencia de Ramos y Torres se desquitaba al final mostrando su calidad al picar el balón a la salida de Valiyev.

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