Local

La sanidad hace caja

Los pacientes empezarán a pagar los traslados en ambulancia no urgentes, las muletas, sillas de ruedas y prótesis.La aportación dependerá de la renta pero ni los pensionistas se libran

el 15 dic 2012 / 20:09 h.

TAGS:

Primero fueron los fármacos y próximamente el transporte en ambulancia y las muletas, sillas de ruedas o prótesis. Se acabó el gratis total en la sanidad, que en realidad nunca fue tal ya que los cotizantes destinan mensualmente un porcentaje de su sueldo a la Seguridad Social y en el caso de los medicamentos, solo los jubilados y colectivos con rentas muy bajas no pagaban nada cuando iban a la botica. Pero la caja está vacía. Cada vez hay menos cotizantes y la población envejece y usa durante más tiempo los servicios sanitarios. Es el argumento del Gobierno central para implantar el copago, en realidad un repago, en la llamada cartera de servicios complementarios. Sus detractores ven un progresivo deterioro del sistema de protección que rompe la atención universal de calidad independiente de los recursos económicos del paciente y abre el camino a la privatización.

 

El Gobierno ha diseñado sendas órdenes, cuyo borrador discutirá próximamente con las comunidades autónomas para su aprobación en el Consejo de Ministros del día 20, que regulan cuánto tendrá que pagar el usuario cuando el médico determine que precisa unas muletas, una silla de ruedas, un audífono o unas prótesis como consecuencia de traumatismos, malformaciones o procesos oncológicos. También cuánto costará el traslado a enfermos crónicos que durante más de seis meses deban ir al hospital varias veces a la semana para recibir tratamientos como rehabilitación, diálisis o quimioterapia y que no pueden desplazarse en transporte público, e incluso aquellos pacientes que necesiten de manera puntual una ambulancia para un traslado que no se considere urgente. En el caso de los productos ortoprotésicos, la aportación máxima oscilará según la renta del paciente entre los 20 y los 40 euros. En las ambulancias, los viajes puntuales saldrán a cinco euros (diez si es ida y vuelta) y los crónicos pagarán según su renta entre 10 y 60 euros máximo al semestre (de 1,6 a 10 euros al mes).

Habrá exenciones para los parados de larga duración que no reciban ninguna prestación, los discapacitados, afectados por síndrome tóxico o perceptores de pensiones no contributivas y rentas de integración social, pero el resto de pensionistas -principales usuarios de algunos de estos tratamientos de larga duración como los de rehabilitación y de prótesis, muletas o sillas de ruedas- pagarán según su renta.

En Sevilla, 823 pacientes siguen un tratamiento periódico de hemodiálisis que requiere varias visitas semanales al hospital (3.992 en Andalucía) y otros 945 acuden diariamente o casi a rehabilitación para recobrar la movilidad tras sufrir ictus (4.500 en Andalucía), la principal causa de muerte entre las mujeres, según datos de la Delegación de Salud. Son solo algunos de los enfermos que se verán afectados por estas medidas, a los que se suman otros que necesitan rehabilitación por enfermedades neurológicas, traumatismos o amputaciones -muchos de los cuales también usan sillas de ruedas o muletas- y los pacientes en tratamiento oncológico.

El jefe clínico de rehabilitación del Hospital de Valme, el doctor Joaquín Mora, tiene claro que los pacientes de este servicio, la mayoría jubilados y procedentes de los pueblos a los que da servicio este hospital (Mairena del Alcor, El Viso del Alcor, Alcalá de Guadaíra, Lebrija, Arahal o Morón de la Frontera) no podrían hacer el trayecto en transporte público. Teme que "aunque sean diez euros al mes", muchos de ellos no puedan permitirse continuar con el tratamiento porque cobran pensiones bajas, pero para sus patologías "la rehabilitación es la única esperanza, si no su futuro es quedarse en silla de ruedas, y tiene que iniciarse inmediatamente, no es algo que se pueda dejar y retomar al tiempo".

Las ambulancias adscritas al servicio de traslados no urgentes de los hospitales sevillanos realizan rutas de forma que en un mismo vehículo pueden viajar media docena de pacientes de la misma zona que son recogidos según una itinerario y esperan a que todos acaben su tratamiento para ser devueltos a sus casas. Solo los pacientes que no pueden ir sentados y necesitan ser trasladados en camilla utilizan una ambulancia individual.

La Junta de Andalucía rechaza la medida pero reconoce que tendrá que aplicarla si el Gobierno la aprueba y solo se compromete a proceder como en el caso de los fármacos: si cuando los pacientes sobrepasen el máximo a pagar deben adelantar más dinero, aunque luego se les devuelva, en Andalucía dejarán de pagar al alcanzar el tope. Sindicatos, asociaciones de pacientes y médicas y la patronal de las ambulancias también han expresado su rechazo al nuevo copago.

  • 1