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La SE-30 se corta por Miraflores cada noche por la obra de un puente

Las obras de ampliación del parque de Miraflores están obligando a cortar la SE-30 ocho horas cada noche, entre el polígono Calonge y San Jerónimo. El cierre al tráfico comenzó el domingo y se prolongará hasta el día 24. El 26 y 27 la vía estará cerrada todo el día.

el 15 sep 2009 / 07:51 h.

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Las obras de ampliación del parque de Miraflores están obligando a cortar la SE-30 ocho horas cada noche, entre el polígono Calonge y San Jerónimo. El cierre al tráfico comenzó el domingo y se prolongará hasta el día 24. El 26 y 27 la vía estará cerrada todo el día. El corte está provocando atascos, que se repiten cada noche.

Desde el pasado domingo, la SE-30 se corta al tráfico rodado en los dos sentidos, en el tramo comprendido entre el tanatorio y el polígono Calonge, entre las 23.00 y las 7.00 horas. El flujo se interrumpe a causa de las obras de ampliación norte del parque de Miraflores, trabajos que dependen de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) y de los que no se ha informado oportunamente, lo que lleva días causando atascos de entre ocho y diez kilómetros en toda la ronda de circunvalación de la capital. La noche del viernes, pese a que la CHG dice que el fin de semana se libera la vía, volvía a repetirse el corte.

Los conductores, que no pueden planificar rutas alternativas ante la falta de información, caen en el embotellamiento y difícilmente encuentran salidas al atasco; las vías cercanas -Ronda Súper Norte, Los Príncipes, Calonge, Kansas City- también se colapsan, lo que provoca que trayectos que a diario se cubren en 20 minutos, ahora se prolonguen durante más de 50.

Fuentes de la CHG informaron de que las obras en Miraflores, que terminarán en septiembre porque van "a buen ritmo", se completan con la elevación de una especie de puente que se levanta en dos partes, de 110 metros de ancho y 40 metros de luz (la distancia horizontal entre los dos apoyos de la pasarela). Son estos trabajos los que obligan al cierre parcial de la SE-30, después de que ya se hayan erigido los pilares.

Aunque se trabaja "con rapidez", los cortes se seguirán produciendo hasta el 24 de julio, siempre entre las 23.00 y las 7.00 horas, aunque en realidad los atascos se inician apenas pasadas las 22.00 horas, cuando los operarios empiezan a colocar la señalización provisional y los conos de separación.

La carretera estará en obras todas las noches de los lunes, martes, miércoles y jueves hasta entonces, y según la CHG se liberará los viernes, sábados y domingos, con lo que no afectaría a los traslados a las playas, aunque no hay sido así este fin de semana. La mayor complicación vendrá los días 26 y 27 de junio, cuando la CHG tiene previsto cortar la SE-30 durante toda la jornada, tanto de día como de noche, ya que los obreros deben hormigonar el tablero, una tarea compleja que necesita mucho espacio y hace "obligado" el corte total durante esas 48 horas.

Cualquier residente en una gran ciudad asume el martirio de las obras como un mal diario, pero lo extraño de este caso es que no se haya informado preceptivamente de un corte tan importante, en la vía de mayor capacidad de cuantas transcurren por Sevilla. La Dirección General de Tráfico (DGT) no facilitó parte de prensa sobre el caso, por no ser "de su competencia"; tampoco lo hizo el Ayuntamiento, pues la SE-30 queda fuera de los márgenes de control de la Delegación de Movilidad, y la CHG reconoció finalmente que la obra es de su titularidad y que no se había notificado más que a Tráfico y a la Guardia Civil, pero no a los medios de comunicación y a los ciudadanos.

Y es que, aunque de noche y en julio, los cortes están provocando serios problemas: la autovía no deja de ser la principal de un área metropolitana de 1.300.000 habitantes, a los que se suman los tráficos regionales y nacionales que atraviesan o tienen como destino Sevilla. Las noches del jueves y el viernes pasados, los tres carriles que discurren entre la A-92 y San Lázaro presentaban nivel rojo de tráfico -circulación difícil- desde poco más de las diez (los cortes siempre comienzan en ese sentido). La misma situación se vivió las dos noches anteriores, con retenciones cercanas a los 10 kilómetros.

Los conductores, intentando encontrar salidas, optaban por bordear el parque de Miraflores o salir hacia San Jerónimo, pero también aquí encontraban problemas, porque eran las rutas elegidas por todos los que estaban en idéntica situación. Los pequeños golpes y faros rotos, lógicos con cambios de carril muy estrechos, complican la situación.

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