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La Seminci premia una película sobre estudiantes de las Tres Mil

El veterano festival vallisoletano otorgó una Mención de Honor al filme.

el 26 oct 2013 / 23:30 h.

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Piratas-y-libelulasEl “teatro de la posibilidad” o de lo que es factible si en un proyecto educativo y escénico convergen empeño, talento y sentido común, se ha convertido en el documental Piratas y libélulas de la realizadora española Isabel de Ocampo, estrenado el viernes en la 58 Semana Internacional de Cine de Valladolid, donde ayer recibió una Mención de Honor en el prestigioso palmarés de la Seminci. La cinta, que se proyectará el 15 de noviembre en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Los protagonistas de esta realidad filmada son un grupo de estudiantes, payos y gitanos, pertenecientes al Instituto de Educación Secundaria Joaquín Romero Murube, ubicado en el Polígono Sur de Sevilla, donde De Ocampo fue testigo de una estrategia formativa que ha resultado “mágica y aleccionadora”. Varios docentes de ese centro, implicados de forma voluntaria en sus horas libres, lograron involucrar a una serie de estudiantes payos y gitanos en el montaje de la obra de teatro Romeo y Julieta, de William Shakespeare, con fines culturales y académicos pero también de índole social. “En el momento del rodaje se produjeron en el barrio unos sucesos, una chispa de violencia que afectó a los chicos (participantes en el proyecto) hasta el extremo de provocarles un debate interno entre violencia sí o no”, comentó la realizadora salmantina. Los alumnos del grupo de teatro pudieron trasladar a la vida real los valores de la tragedia de Shakespeare que ensayaban, hasta el punto de sentirse “tocados y apelados por la obra”, por los valores que encierra. “La magia se produjo”, agregó De Ocampo, forjada en la publicidad. De ese modo, los estudiantes situaron el concepto del odio que el dramaturgo tendió entre las familias de la pareja de enamorados, “pero también comprendieron que el odio y el amor son los grandes sentimientos que mueven al ser humano desde el tiempo de las cavernas”, reflexionó. Una de las lecciones recibidas, según la realizadora, ha sido la de que el talento “puede surgir en los lugares más inhóspitos” e inesperados como en el Polígono Sur, de donde ha salido uno de los mejores músicos españoles de los últimos tiempos, como a su juicio es el guitarrista Raimundo Amador. “Puede brotar e imponerse en los lugares más inhóspitos siempre que se cuide y se proteja”, añade Isabel de Ocampo, autora hasta la fecha de un largometraje, Evelyn (2012), que este año ha recuperado la Seminci de Valladolid dentro de la sección no competitiva Spanish Cinema. Piratas y libélulas es también “un homenaje a la educación pública a través de los profesores que han dedicado a este proyecto muchas horas libres”, consideró. Una de esos docentes, profesora de lengua y literatura, fue quien acuñó el término de “teatro de la posibilidad” para definir un empeño no tanto académico como formativo, donde “funcionan los sentimientos”.

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